fasenlínea.com

Análisis, comentario Y Demás

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otros textos de Literatura

Las letras de Bob Dylan ¿perfilaban ya al Nóbel?

A una década de su partida, el libro legado de Oriana Fallaci

La novela irreverente, otra víctima del no debes escribir eso

La psiqué humana en la pantalla grande

Si los venezolanos hubieran escuchado a Carlos Rangel

La lista de Spielberg

Mark Steyn y una advertencia desoída

Archivo

LITERATURA/Autores

Cuatro escritores que irritaban a Fidel

El romance de los escritores latinoamericanos con el castrismo sufrió un  importante descalabro donde unos tomaron otras rutas y varios más siguieron siendo fieles a Fidel. En esta ocasión damos un repaso a cuatro que, en vez de callar tras la desilusión, se convirtieron en férreos opositores a la dictadura cubana

DICIEMBRE, 2016. Desde el inicio de la revolución cubana, Fidel Castro buscó ganarse a los escritores y a los intelectuales. El famoso discurso que llevó a la publicación de "La historia me absolverá" y el modo en éste había sido redactado embelesó aun a quienes en un principio se mostraban escépticos acerca de las intenciones del barbudo líder. A estos intelectuales poco pareció importar, como se reporta en el Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, que la famosísima arenga hubiera sido en realidad redactada por el escritor español Jorge Manach, y que la brillantez de ese monólogo nunca más fuera reiterada en los maratónicos discursos castristas.

Como bien el dijo el ensayista colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, "la revolución castrista nos atrajo a todos como las moscas a un tarro de miel". Varias veces Castro invitó a estos poetas y escritores a visitarlo, platicar con él. Y según da cuenta Mario Vargas Llosa en Sables y Utopías, Fidel les pedía "habla, chico, dime lo que piensas" en aquellos años radiantes en ilusión. Todavía en 1967 escribe Vargas Llosa en ese mismo libro y con un optimismo apenas desbordado: "Es cierto, como se ha dicho, que en Cuba se han perdido algunas libertades ¿pero no es preferible eso a aplicar la justicia social?" (El republicar aquellos textos décadas después habla de la honradez literaria del Nóbel: otros autores habrían tratado de ocultar semejantes loas).

Como se sabe, en 1971 vino el rompimiento. El poeta Heberto Padilla fue detenido por la policía cubana luego de haber publicado un manifiesto al que se adhirieron varios colegas, entre ellos Vargas Llosa. En la lista también apareció Gabriel García Márquez, lo que provocó la ira del camarada Fidel. Ahí se inició el cisma: mientras unos apoyaron a Padilla, el autor de El Laberinto de la Soledad viajó a La Habana a pedir disculpas. Otros más, como el genial Alejo Carpentier, se mantuvieron fidelistas hasta el final.

Como sea, hasta el fallecimiento de Fidel se presentó esa disyuntiva entre la comunidad literaria latinoamericana --en la internacional, sobre todo la académica, el incienso que ya se ha convertido en tufo sigue impregnando todo aquello que se diga sobre Fidel Castro-- el cual incluso llevo a rompimientos personales entre dos polos de inmensa creatividad divididos por el ansia de poder de un autócrata que no soportaba que le "robaran cámara" los intelectuales que deseaban expresarse y no solo escuchar las interminables peroratas fidelistas.

Mario Vargas Llosa - Ya desde principios de los 50, el escribidor peruano se se declaraba de izquierdas de modo que la llegada de los barbudos a La Habana lo llenó, según ha expresado "de infinita felicidad". Fue invitado varias veces a la isla a platicar con Castro; le seducía su carisma, su "derrame de ideas, de propuestas" y pensaba que, finalmente, en América latina se cocinaba un proyecto de desarrollo alterno que no repetiría, pensaba, "los errores cometidos en la URSS" de la cual, de cualquier modo, aún mantenía cierro optimismo. El caso Padilla puso fin al romance de Vargas Llosa con la revolución cubana, si bien hasta bien entrados los 70 siguió considerándose hombre de izquierdas.

Guillermo Cabrera Infante - Poseedor de una prosa originalísima que ponía a bailar a su narrativa, Cabrera Infante fue también un entusiasta de la revolución al punto que publicó un panfleto que daba cuenta de las actividades de los guerrilleros castristas (también fue siempre infatigable aficionado al cine). Asimismo fue diplomático al que se arrestó tras regresar a su país. Más tarde se exilió primero en Madrid y luego en Londres. Autor de Mea Cuba, considerado un clásico de la literatura cubana, Cabrera Infante sigue siendo un autor prohibido en su país natal. Falleció en el 2005 esperanzado en que ocurriera lo que finalmente sucedió el pasado viernes 26.

Carlos Alberto Montaner - Festejó encantado el triunfo castrista pero pronto se desilusionó al ver cómo las libertades se iban suprimiendo en la isla. Emigró primero a Miami,posteriormente a Madrid y actualmente divide su tiempo entre estas dos capitales. Montaner ha sido uno de los críticos más férreos de la dictadura cubana y uno de los primeros en dudar que la actitud de Obama hacia los Castro obligaría a una mayor apertura política.

Armando Valladares - Contra la opinión común de que Fidel comenzó a perseguir a escritores incómodos hasta en una etapa tardía de la revolución está el caso de Armando Valladares quien fue arrestado en 1960 cuando apenas tenía 22 años de edad, acusado de "actividades contrarrevolucionarias". En momentos que se decía que en Cuba no existían presos políticos, Valladares pasó 21 años en prisión, se sometió a varias huelgas de hambre, lo que lo convirtió en un estandarte que del respeto a los derechos humanos en Cuba. Finalmente fue liberado en 1981 y desde entonces radica en Estados Unidos. Su biografía, titulada Contra Toda Esperanza, expone lo que existe detrás del romanticismo que el castrismo ha irradiado por décadas, y que miles de personas, por ingenuidad o complicidad, se han creído sin cuestionamiento alguno.

La lista, por supuesto, es mucho más extensa. Valgan estos cuatro ejemplos, entre los más conocidos, de quienes, una vez desilusionados, evitaron callar o agacharse ante la dictadura castrista.
 

 

 

Textos relacionados

Sin Fidel Castro, el castrismo también garantiza su epitafio [Niviembre, 2016]

Sobre la amistad de Gabo con cierto patriarca antillano [Mayo, 2014]

 

 

Es evidente que, para darle el Nóbel de Literatura a Bob Dylan, los miembros de la Academia  repasaron todas las letras que ha escrito el afamado compositor. Sin meternos nosotros tan a  fondo, el vistazo a cuatro composiciones suyas concluyen que, en efecto es un narrador excepcional. Pero insistimos ¿por qué ese premio?

 

 

Previo

Las letras de Bob Dylan ¿perfilaban ya al Nóbel?

Es evidente que, para darle el Nóbel de Literatura a Bob Dylan, los miembros de la Academia  repasaron todas las letras que ha escrito el afamado compositor. Sin meternos nosotros tan a  fondo, el vistazo a cuatro composiciones suyas concluyen que, en efecto es un narrador excepcional. Pero insistimos ¿por qué ese premio?

 

 

 

 

¿Desea opinar sobre este texto?

[email protected]

[email protected]  

 

0 comentarios

 
 

Inicio

Nacional

Internacional

Cibernética

 

Literatura

Cine

Medios

Y demás