Page 178 - Pleno Jurisdiccional Nacional Sobre Violencia Contra la Mujer
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Argumentación e interpretación en el Derecho 71
labor. Pero en la legislación escocesa tiene un uso y significado técnico que significa
proceso judicial para hacer cumplir las determinaciones tomadas en los juicios; y en el
pasado, en terminología del transporte, significaba una especie de vehículo tirado por
caballos. De este modo en la legislación escocesa sobre trámites jurídicos, debería ser
leída según su sentido jurídico y técnico, y en una pieza antigua de la legislación inglesa
sobre transporte debería relacionarse con lo relativo a una especie de carruaje. Pero
en las reglas de una escuela o universidad que ofrece premios a los estudiantes por su
especial diligencia, el significado «ordinario» debería prevalecer.
¿Por qué tales argumentos tienen peso? Se puede decir que esto es sólo una parte
necesaria del respeto a la autoridad. Si alguien con autoridad emite una norma de cual-
quier clase, usando el lenguaje adecuado, no se estaría respetando a esa autoridad si no
leyéramos el texto normativo en el lenguaje y registro en que fue expedido. Para tratar
un texto lingüísticamente formulado como autoritativo, se debe adscribir una especie
de autoridad normativa a las convenciones sintácticas y semánticas del lenguaje (bien
«ordinario» o bien «técnico», en el que el texto haya sido formulado). Frecuentemente
en tal escenario se apela a la «intención» —debe asumirse que la legislatura «pretende»
que la legislación sea comprendida a la luz de su «significado evidente»— aun cuando
parezca haber otras razones para favorecer algún otro resultado antes que ese autoriza-
do por el texto normativo legislativo así entendido.
Detrás de esto se puede detectar, quizá, una aplicación de razones sustanciales
del nivel de la argumentación práctica pura. La recepción de argumentos lingüísticos
puede ser justificada por una apelación a un principio; por ejemplo, el principio de
que el lenguaje debe ser usado por el legislador y entendido por el ciudadano en una
forma directa y sin ambigüedades. Observando este principio se impide que los jueces
otorguen retrospectivamente nuevos significados a los textos legislativos en perjuicio
de los ciudadanos y por ello se defiende un principio de justicia más fundamental.
Una línea alternativa de argumentación sustantiva resalta el efecto acumulativo de
la práctica de contar con los argumentos lingüísticos en la interpretación. Sosteniendo
un significado «ordinario» o «técnico» en las disputas acerca del significado de la legis-
lación, incluso en los casos que generen consecuencias no ideales, se crea una situación
en la cual la legislatura (y sus redactores) deben tener cuidado de redactar las leyes en
términos inteligibles ordinariamente y los ciudadanos pueden confiar leerlos en térmi-
nos de su significado común, por lo que se maximiza la posibilidad de una comunica-
ción efectiva y libre de problemas entre la legislatura y los ciudadanos, y se minimizan
los inconvenientes y los costes de litigios sobre la interpretación adecuada.
De cualquier forma, debe reconocerse que detrás de lo que a menudo se describe
de forma desaprobatoria como aproximaciones «formalistas» o «legalistas» a la inter-
pretación existen razones sustantivas de un carácter perfectamente respetable, ya sean
interpretadas deontológica o teleológicamente.
5.2. Argumentos sistémicos
Se trata de un conjunto de argumentos que trabajan orientados hacia una com-
prensión aceptable de un texto jurídico visto particularmente como parte de un siste-
ma jurídico. Debo mencionar particularmente seis:

