El poder de la información en la empresa en red
(Resumen del artículo que publiqué en www.hipermarketing.com, diciembre de 2004)
Vivimos la mayor revolución sociocultural de la historia de la humanidad. La revolución de la información transformará nuestras vidas, nuestros procesos productivos, la estructura organizacional de los entes empresariales y por ende, nuestra economía.
El acceso de muchas más personas a la información cambiará radicalmente las formas del trabajo. Pasaremos de la ya antigua y clásica pirámide de responsabilidades a la empresa en red y de trabajo por objetivos.
Mas información para más gente equivale a que todos saben lo de todos. Nadie podrá usar los datos como un instrumento de poder. Los trabajadores trabajaran por objetivos concretos e incluso llegarán a ser contratados para proyectos concretos, con el riesgo de no poder mantener la estabilidad en el empleo si no se encadenan otros retos empresariales.
Esta desjerarquización en las empresas empezará por la desaparición de los puestos denominados de "acompañamiento" como las secretarias de los jefes de departamento, hasta ahora penalizadas en el trabajo, de pasar notas, archivar y atender recados personales de sus superiores, a excepción de las que tengan funciones propias de protocolo para altos cargos de Directores generales hacia arriba.
Aparecerá en su lugar la función de secretaría ejecutiva que se ocupará de tareas logísticas propias del departamento pero responsabilizándose de las mismas.
Más información sólo se interpreta como mayor responsabilidad, la dirección por objetivos será un éxito y en consecuencia la mayor parte de la retribución estará ligada a la obtención de los resultados , aunque no necesariamente al éxito de los mismos.
La flexibilidad laboral ha sido el nuevo fenómeno de este fin de siglo y la causa no es otra que la globalización de la economía y la consecuente competitividad, eliminación de stocks, producción ligada a la demanda y ésta ligada a las acciones de marketing, creación de valor empresarial y distribución.
Otra gran característica del momento son las fusiones propiciadas por la globalización. Las empresas quieren asegurarse una plaza en el reparto del mercado y llegar a todos los sitios. En consecuencia, más riqueza entre menos gente, la eterna historia del imperialismo que siempre acaba siendo económico, donde antes dominaban las legiones romanas ahora mandan los ejércitos de brockers, vendedores y adictos a la red. Lo veremos pronto con la desaparición del pequeño comercio en manos de las cadenas de supermercados o la extinción de las agencias de viajes en manos de las multitiendas como el Corte Inglés que ofrecen precios más bajos y el pago en cuotas con bajos intereses.
Para países como el nuestro, las consecuencias en lo económico las estamos viviendo cada día. Tener más productos en el mercado equivale a mayor competitividad y por ende, rebaja en los precios y diferenciación en cuanto al servicio. Ya lo podemos ver en las diferentes cadenas de supermercados. En algunos encontraremos prácticamente los mismos productos que en la competencia más batatos pero tendremos que hacer una fila de 10 minutos para pasar por la caja registradora.
En lo laboral, todos aquellos que ignoran la movilidad más vale que vayan poniéndose las pilas porque aunque haya trabajo, éste no vendrá a nosotros.
En cuanto a todos aquellos que buscan la garantía del sueldo fijo y el contrato eterno, mejor que hagan oposiciones porque las nuevas metodologías del trabajo buscan gente flexible, mutable o polivalente, capaz de trabajar en equipo y adaptándose en su horario.
En el libro de reciente aparición titulado "Information Rules" de Shapiro y Varian (Harvard Business School Press) explican con detalle una de las reglas básicas de la economía digital: producir información cuesta mucho (el original) mientras que reproducir cuesta prácticamente nada. Esto ya lo sabíamos, pero ellos añaden un par de reflexiones importantes. Que la mayor parte de los costes de producción de información son costes a fondo perdido, no recuperables; mientras que cuando montas una fábrica de cualquier cosa, siempre te queda lo tangible (los ladrillos, la maquinaria) aunque fracases en la aventura, en la industria de la información, si fracasas no tienen prácticamente nada tangible (una base de datos, por ejemplo, sólo tiene sentido si está actualizada, el soporte físico es prácticamente despreciable). Por otra parte, y puesto que la atención es el recurso escaso en esta economía, los costes de "existencia", los costes de marketing para dar a conocer tu producto/servicio, constituyen también una parte muy importante de tus costes fijos.
El valor de un producto informacional lo asigna sólo el cliente (no hay algo como el precio objetivo de un producto informacional), hay que estar en disposición de tener de cada producto distintas "versiones", con el fin de que cada cliente pueda escoger la que más se ajuste a sus necesidades, al nivel de precios que está dispuesto a aceptar. O sea, diferentes clientes representan distintos precios, lo que implica distintas versiones. En este tema, el texto es muy completo, puesto que presenta todas las formas de definir distintas versiones de un mismo producto informacional (distinto grado de actualización, por ejemplo, la información de bolsa en tiempo real puede ser muy cara, pero la misma información proporcionada con 15 minutos de retraso puede darse gratis). Esto, en cierta medida, ya se realiza en EE.UU con la transmisión de eventos deportivos en directo y en "diferecto" (con 15 a 30 minutos de retraso). Se tenderá, como vemos a un número determinado de versiones. Generalmente nos encontraremos con productos informativos en 3 versiones: la estándar, la profesional y la "oro"), para evitar lo que denominan "aversión a los extremos" de la gente (que les recomienda no coger ninguno de dos extremos posibles, sino la situación media). Esto es un claro ejemplo de lo que podemos ver con la televisión de pago, los diarios electrónicos que cobran por los reportajes.
Como vemos, la información traerá cambios que aún no somos capaces de pensar. Dia a día nos sorprendemos más con la evolución de la información. Las empresas que sepan mantenerse al día incorporando las tecnologías de la información, adoptando ese conocimiento y saber hacer serán las que lograrán la competitividad necesaria para sobrevivir a un mercado cada día más global.





