Claudio Bravo

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Jakob Nielsen / Marie Tahir
Usabilidad de páginas de inicio . Análisis de 50 sitios web
Pearson. 2002, 400 pp.
ISBN: 8420532029
Formato 23.5 x 23.5 cm

En un mundo sobrecargado de información y de empresas .com efímeras, su página de inicio debe atraer la atención de los visitantes, indicarles dónde se encuentran y adónde pueden dirigirse. ¿Cumple su página de inicio estos requisitos?
Este libro trata sobre esta primera impresión. ¿Es su eslogan eficaz? ¿Pueden los usuarios encontrar fácilmente el cuadro de búsqueda? ¿Qué grado de dificultad entraña la navegación por su página de inicio? ¿Qué porcentaje de la página de inicio está dedicado al contenido real?
Analizando 50 de los sitios más importantes del mundo, los expertos en usabilidad Jakob Nielsen y Marie Tahir le muestran cómo causar (y no tan buena) impresión. Este libro contiene cientos de ejemplos que podrá emplear en su propia página de inicio.

Contenido

1. Página de inicio sin comentarios. 2. Finalidad del sitio. 3. Análisis, incluyendo opciones clave de la página o del sitio y puntos especiales a tener en cuenta. 4. Examen del título de la ventana (que se suele omitir en los estudios de usabilidad), el URL y/o el eslogan. 5. Codificación por colores de la página de inicio, que le muestra cómo se utiliza el espacio de la pantalla. 6. Gráfico de los porcentajes de utilización del espacio de la pantalla. 7. Mapa del análisis con boliches numerados que indican las áreas seleccionadas para los comentarios. 8. Comentario de los autores sobre la página de inicio, basado en los criterios de usabilidad establecidos, y sus recomendaciones para mejorarla.

 

Diseño de un candidato

Juan Campmany, presidente de DDB y responsable del equipo que trabajó en la campaña electoral de José Luis Zapatero, explica en El Efecto ZP la génesis del concepto y marca con los que se lanzó al candidato del PSOE.

"El efecto ZP", subtitulado 100 días de campaña para llegar a la Moncloa, es la historia de un lanzamiento, el de un candidato que por primera vez optaba a la presidencia del Gobierno, y de las claves que contribuyeron a que su mensaje y su marca llegaran al público objetivo al que se dirigían.

El presidente de DDB, Juan Campmany, que aportaba ya experiencia como responsable de las campañas políticas de Jordi Pujol, Joan Clos y Pascual Maragall, puso a un equipo a disposición de la imagen del candidato tres años antes de la cita electoral, y de esta colaboración entre políticos y publicitarios habla la obra. Un libro con aportaciones interesantes, en palabras del secretario general del PSOE, Pepe Blanco. Una obra que cuenta una historia, según Blanco, "tan real como subjetiva".

La premisa de la que se partió al inicio del trabajo conjunto fue que la comuicación comercial no es igual a la comunicación política, un político no se vende igual que un detergente, error que ha llevado, según Blanco, a graves fracasos. Aunque algunos de los objetivos de una y otra coinciden, y resultan igualmente estratégicos para ambos productos la notoriedad y la comprensión y aceptación del mensaje. "Los coches no hablan, los políticos sí", afirma el autor del libro. Y es justamente esta circunstancia la que puede convertirse en una fuente valiosa de oportunidades que debían comenzar a aprovecharse. Un político está constantemente en candelero y este hecho, convenientemente gestionado, puede ser un activo valorable.

Después de peregrinar por los despachos de la mayoría de las agenciasmás importantes del país, el secretario general del PSOE se dejó convencer por las dotes de persuasión de un Campmany al que consideró desde el primer momento un "vendedor nato" y con el que se acordó una estrategia de inicio: acercar al partido a la gente, mostrar un espíritu dinámico, emprendedor que captase a un importantísimo público joven. Zapatero debía además dar una imagen de decisión y de capacidad de gobierno, entendiendo estos conceptos no como un ejercicio de autoridad, sino como un signo de liderazgo.

Con la asesoría de Think Small, nombre que agrupaba a los profesionales vinculados con DDB que trabajaron en este proyecto, el PSOE continuó trabajando en su estrategia. Fue pasando el tiempo y acercándose la convocatoria electoral, de forma que en diciembre de 2003 se produjo un hecho determinante: se decidió que las siglas ZP constituirían la marca personal de José Luis Zapatero de cara a los comicios, sin escatimar presencia ni tamaño en carteles y todo tipo de imágenes electorales. Una apuesta hasta cierto punto arriesgada de cuyo acierto se felicitan ahora los políticos y publicitarios al hacer balance del rápido apoyo y adhesión que recibió como carta de presentación de un personaje que estaba a punto de pasar a la historia contemporánea de este país.

El proceso electoral fue entendido por el PSOE como un maratón más que como un sprint, con el fin de ir introduciendo en la opinión pública la idea de que el partido tenía que ofrecer un talante plural y abierto, al fácil de presentar pero difícil de conseguir y que se resumió en el slogan de la campaña y que culminó con el "ZP Presidente",que aprovechaba la imposibilidad de Rajoy para utilizar ese término, con Aznar todavía en La Moncloa. El debate sobre la idea ZP nunca fue por dudar de su oportunidad -a todos los implicados les parecía innovadora, creativa y resolutiva- sino por el miedo a que no fuera bien aceptada. Pronto la prensa y la calle devolvieron una impresión absolutamente favorable a los responsables de campaña.

Campmany ha definido este trabajo como "el tren más importante que ha pasado por mi vida profesional. No en tamaño, porque los clientes comerciales tienen muchos más recursos y retribuyen mejor a las agencias, pero con ellos todo está enfocado a una idea económica. Por primera vez era otro tipo de campaña que debía ayudar a un PSOE que en el año 2000 estaba mermado, en su suelo electoral, y de ahí mi entusiasmo desbordado, desde el principio".

 

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