Tened piedad de mi ausencia
al umbral de mis intenciones,
mi alma palidece de impotencia
y de blancas inacciones.
Mi alma de obras abandonadas,
mi alma p�lida de llantos
mira en vano sus manos fatigadas
temblar a flor de lo inacabado.
Y mientras que mi coraz�n espira
las burbujas de sue�os fatuos,
mi alma, con fr�giles manos de cera
arroja un claro de luna apagado.
Un claro de luna donde transparentan
los lirios amarillos del ma�ana,
un claro de luna donde solo nazcan
las sombras tristes de mi alma.