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_____ El vac�o interior se convierte r�pidamente en algo ordinario. Los hombres caminan por las calles con una sonrisa en el rostro tan perturbadora como horrible, no teniendo nada m�s en la cabeza que pensamientos sin importancia. Nadie se pregunta si es feliz, porque el hecho de estar satisfecho se ha convertido en una norma general; si alguien lo ha dicho, entonces debe ser cierto. Pues la gente dice tantas cosas que no queda ya nada por ser dicho, y la vida deviene en una espiral donde todas las cosas vienen y van, solo para reaparecer de nuevo en otro lugar.
_____ Es exactamente en uno de esos lugares que se materializan de nuevo, girando como un torbellino de niebla gris, donde yo me encontraba en aquel momento. En mi habitaci�n, mirando a trav�s de la ventana con el viejo marco de madera, me encontraba pensativo y sumido en un sentimiento de penumbra y frustraci�n por un motivo que nadie podr�a hoy adivinar. Hace tiempo, la inocencia corr�a todav�a por la calle Nomenclator; pero en este momento yo simplemente intentaba conservar en mi ser la sensaci�n ya casi olvidada de estar vivo.
_____ Los a�os no hab�an pasado en vano, y mientras tanto el mundo no parec�a el mismo lugar que tiempo atr�s. No solo el mundo hab�a cambiado; yo hab�a cambiado, y ahora tan siquiera era capaz de mirarme al espejo y ver en �l reflejada a la misma persona que hace tan s�lo un par de a�os se hab�a levantado felizmente pensando en que entonces todo iba bien, todo era sincero. Las nuevas experiencias borran la memoria dejando un hueco lleno de ruido negro, mientras que los nuevos pensamientos vienen y van pero nunca se quedan, y yo, ahora, no ten�a mas que un vac�o lleno de ecos en mi cabeza. A veces esas voces me produc�an una migra�a tal, que de haber sido posible hubiera sucumbido al dolor y me hubiera dejado caer exhausto al suelo donde fuera que me encontrase.
_____ Algunos pasos delante de m�, la ventana abierta muestra una vista maravillosa, pero no hay tiempo ni ganas de mirar el paisaje. La primavera estaba al caer, pero el frescor en el aire se dejaba sentir todav�a en el rostro, en las manos. La piel, como un escudo, nos rodea al exterior, pero este frescor traspasa todo tejido y se deja sentir muy profundo, en el alma. A las manos, lo �nico que las reconforta es frotarlas la una contra la otra; dos manos insensibles que tocan, pero que no saben lo que tocan.
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