CIENCIAS Y LETRAS

Relato Breve

El aroma de aquel tiempo
Y ahora, �habr� calma?
Tía
Perfección

TÍA

- T�a, �quieres dejar de tocarme las tetas? -
- Es que es divertido -
- �Ahg! Me has arrancado el pez�n! -
- Espera, que te lo chupo -

Vaya d�a; mira que acabar los tres en una cama en vez de estar estudiando para los ex�menes de septiembre...

S�; en una cama; he dicho bien; pero no en cualquier cama; en el sof�-cama que hay en el sal�n del nuevo piso de Chris.

Hoy es uno de �sos d�as en los que te arreglas m�s de la cuenta por la ma�ana para intentar darte �nimos porque ni t� mismo te crees que vayas a pasar todo el d�a estudiando; vas a la facultad en pleno agosto aprovechando que abren nuestra querida biblioteca; �oh!, la biblioteca; mi adorada biblioteca; la envidia de cualquiera de ellas... Tiene ventanas por todas partes; cuando las bibliotecarias suben las persianas, entra toda la luz del mundo por esos cristales viejos llenos de historias que nadie sabr� jam�s. Por las ma�anas se riegan las plantas del campus y, al abrir las ventanas de la capilla del saber, entra un aire fresco con olor a pino...

S�, ya s� que no tengo mucho olfato, pero intuyo que huele a pino, o quiz� lo he llegado a oler alguna vez; ya no s� diferenciar lo que huelo de lo que imagino, pero supongo que da lo mismo; lo importante es esa sensaci�n de frescor, naturaleza, canto de p�jaros que no llega a ser molesto...

En esta biblioteca he pasado mucho tiempo, y me encanta volver a ella cada d�a; pedir mi ordenador n�mero 1, sentarme en el sill�n mullidito y con ruedas que acompa�a solamente a ese ordenador, y ponerme a trabajar.

Puedo estar horas y horas sin descansar frente a la pantalla; en una dimensi�n paralela donde los datos del corpus de la RAE se mezclan con el sonido de una brisa que mueve las hojas de los �rboles mientras doy formato a una tabla de colores en la que descubro palabras como 'megatorpe' usadas en textos t�cnicos.

�Qui�n escribe 'megatorpe' en una publicaci�n orientada a inform�ticos? Est� visto que mucha m�s gente de la que cre�a.

El mundo est� loco, pero me gusta mirarlo y descubrir sus "locuras" entre esos cristales...

S�, ya s� que no soy un modelo de cordura y normalidad, pero eso no significa que no vea anomal�as en el mundo que me rodea.

Lo malo de la biblioteca es que hay gente y... ahora, en verano, no me importa mucho; no molestan, pero luego vendr� el se�or que se trae su esc�ner de casa y, a tu lado, mientras saboreas el momento de descubrir lo que es una red neuronal, mientras respiras profundamente e imaginas que hay un olor especial en el ambiente que hace de �se momento algo m�gico... -Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeec (pausa) Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeec- Entonces buscas sobre la mesa el cintur�n con el que ata la funda de su esc�ner para transportarlo y piensas que podr�as usarlo de alguna manera maquiav�lica para hacer que ese esc�ner deje, repentinamente, de funcionar, pero no est�, lo ha guardado y te toca quedarte con las ganas de hacer explotar toda esa tensi�n, aunque te pones a imaginar que el cintur�n est� sobre la mesa y... bueno..., al final no importa tanto, al final no haces nada de nada; ni siquiera en tu fantas�a; tu cara ha dicho mucho m�s de lo que crees, pero pasas de mover un m�sculo; si tuviera que sacarle los ojos a todo el que me molesta mientras trabajo, no tendr�a tiempo para trabajar y tendr�a que sac�rmelos a m� tambi�n por ser la principal causa del problema, con lo que no podr�a continuar con mi trabajo y tendr�a que...

Creo que ya ha quedado claro, �no? No merece la pena cabrearse; volvamos a ese momento de gozo... inspiramos... ahhh...

Est�s a punto de alcanzar el cl�max; has comprendido que todo el planteamiento de tres meses de trabajo es una basura pero sabes c�mo enfocarlo de nuevo para continuar con �l y... -titic, titac, titic, titac, titic, titac, titic, titac...- un chico de la mesa de enfrente, que parece en un momento de m�xima concentraci�n, muestra los s�ntomas de un ataque epil�ptico en el pulgar de la mano derecha con la que sujeta un boli de �sos que esconden y sacan la punta para escribir. Sientes el irrefrenable impulso de gritarle alguna burrada pero... �con qu� cara voy a quejarme yo de �l si, cuando estoy concentrada, me r�o a carcajadas de repente o suelto alg�n gritito al encontrar algo emocionante entre esa monta�a de libros, papeles, y archivos que siempre me rodean? Otra vez ser�; me voy a dar una vuelta y a disfrutar de la memez que acabo de interiorizar que, por muy memez que sea y por mucho que signifique volver a empezar desde cero a una semana de tener que entregar mi trabajo... el s�lo hecho de verlo, merece la pena disfrutarlo.

Sales al pasillo, otro lugar especial por otros motivos; los pasillos son caminos con puertas a los lados. Cuando sales de la biblioteca, te encuentras con un pasillo largo y luminoso ante ti; hay ruido, hay gente, pero ya sab�as que los hab�a; no te exalta porque esperabas que los hubiera y... subes a la tercera planta que, por ser la de los profesores, tiene pocas aulas y, por tanto, poca gente.

Al fin; un pasillo entero para ti; mucha luz y... abres las ventanas para o�r a los p�jaros y ver c�mo se mueven las hojas mientras echas de menos el olor a pino que imaginas que hay en la biblioteca y recuerdas el sonido de las hojas de los �rboles que se ven desde esa ventana en oto�o; es un momento muy especial... �ltimamente no hago visitas a mi pasillo de la tercera planta; el pasillo en el que leer se convierte en una aventura en la que el ritmo de mis pies termina imitando el ritmo del texto mientras recorro esos bloques de cemento "megalimpio" que tiene por suelo...


Hoy es uno de �sos d�as en los que he dejado de lado todo ese mundo para irme a tomar algo con unos compa�eros. La verdad es que los tres est�bamos seguros de que no es el mejor d�a para estudiar; es como si necesit�ramos un descanso urgente, y la cosa ha desfasado mucho m�s de lo que imagin�; terminamos todos en una cama tumbados. Quer�amos estar c�modos, as� que abrimos el sof�-cama del nuevo sal�n de Christian y nos tumbamos mirando al techo como si eso fuera a ayudar y... as� fue; daba una sensaci�n de relajaci�n eso de tener el cuerpo en posici�n horizontal... est�bamos realmente cansados; ten�amos acumulada mucha tensi�n y... Vane comenz� a pinchar a Chris.

Hay que tener en cuenta que cada uno se "desestresa" como puede; yo prefiero hacer estiramientos y escuchar un poco de m�sica cl�sica, otros prefieren dar siete vueltas a la manzana corriendo, reducir la papelera de un parque a un amasijo de hierros mientras se destroza los nudillos, cambiar de sitio la parte superior de los bancos de piedra de Ciudad Universitaria (que pesan un quintal), o pinchar a Chris... Vane es de este �ltimo grupo siempre y cuando yo no est� m�s cerca; en ese caso, prefiere pellizcarme el brazo.

Es en �se momento, cuando Vane comienza a pinchar a Chris, cuando oigo ese di�logo raro que he citado al principio. Cuando un chico dice -T�a, �quieres dejar de tocarme las tetas?-, algo no funciona; nuestro momento de relax desaparece, y comienzan a aflorar peque�os "tics" nerviosos. Yo me empec� a re�r como hace mucho tiempo que no me re�a; ellos dicen que tengo risa de bruja y que voy a asustar a los vecinos porque tenemos la ventana abierta, pero no me importa; es mi momento; re�r, re�r, y re�r; escuchar los comentarios de los de la conversaci�n rara y volver a re�r. Qu� bien me sienta eso; vaya momento; s� que tendr� agujetas durante d�as; no puedo parar.

Parece que ya me he calmado un poco; me siento liberada y al mismo tiempo consciente de m� misma; he escrito una frase clave para m� "no puedo parar"; es cierto, nunca puedo parar lo que empiezo. Cuando era ni�a, jugaba a colorear dibujos ya hechos en esos cuadernillos que venden en las papeler�as. Pensaba que cada mu�eco podr�a mover la pierna si se la coloreaba, que podr�a andar si le coloreaba las dos, y que podr�a hablar si le coloreaba los labios. No mucho despu�s, empec� a dibujar cosas que ve�a y pensaba que, mientras daba forma a cualquier "algo" sobre el papel, estaba dando vida a una nueva persona o animal; los ojos eran la parte m�s importante y, a partir de ah�, todo lo que a�adiera, dar�a forma a aquello que los contuviera; jam�s terminaba el dibujo porque era como si los ojos solos ya tuvieran vida y no necesitasen forma para tener mirada; la forma no me parec�a importante; empezaba siempre queriendo dibujar a alguna persona o animal, y terminaba dibujando ojos en caras inacabadas o, simplemente, ojos; no pod�a parar de ver defectos en las formas; cuanto m�s te acostumbras a dibujar ojos, m�s perfectos en forma salen, pero tambi�n m�s vac�os de vida y, mi ambici�n era la de dar vida a esas formas.

La b�squeda de la perfecci�n del ojo, esa parte de la cara que dar�a VIDA a mi peque�a criatura, era tan importante para m�, que no pod�a parar de dibujarlos, observarlos, copiarlos de mis compa�eras de clase, de mis profesoras, copiarlos de todas partes hasta poder hacerlos cuando quisiera y como quisiera pero� el tiempo me ense�� que, si quiero que tengan vida, tienen que ser �nicos en forma y m�os en mirada; como mis trabajos; �sos que comienzo y nunca puedo terminar obsesionada con perfeccionar los ojos de esos trabajos sin dar importancia al resto de la forma y, al final, quedan inacabados y nunca llegan a tener vida propia; tienen unos ojos que lo dicen todo en medio de un boceto sin forma determinada... Es probable que yo sea eso; algo que intenta ser alguien pero que, en su obsesi�n por perfeccionarse, nunca llegue a abarcar todos los campos de crecimiento personal.

Por Cheseter (2007)

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