Victorina
Cuando era adolescente, y a pesar de que teníamos diferencia en edades comparada con otros hermanos, ella y yo fuimos muy unidos y siempre lo seguimos siendo hasta la fecha. Puedo decir que ella es una de mis hermanas con la que más me he identificado por su carácter y porque siempre intentó no causar problemas a ninguno de nosotros ni en su propia vida.
Siempre recibí palabras lindas de su parte y ayuda. Incluso, cuando se casó con Arturo le regalé la música en su boda. Y a partir de ahí seguimos conviviendo con ella y su esposo, con mis sobrinos Lety y Carlos que siempre me quisieron y yo a ellos. Hay miles de recuerdos pero convivíamos mucho en su casa al lado de su esposo, de sus hijos y su nueva familia (la familia hermosa de su esposo Arturo). Tanto fue eso que la familia de Arturo me llegó a querer mucho, sobre todo su papá de él, Marcelo, que el día de mi graduación fueron a mi examen profesional y me invitaron a una fiesta que organizaron en mi honor, cosa inolvidable.
Victorina es, como todas mis hermanas, de un gran corazón. Sé que ha pasado por muchos problemas, pero esos problemas, al lado de su esposo, ambos los han resuelto de un modo que, pienso, es ejemplar. Siempre fui muy apegado a ellos a pesar de los problemas y las pruebas de la vida, y ellos siempre me han respondido con lindos detalles, por eso y más me siento muy agradecido con ellos. Mis sobrinos y yo nos entendemos muy bien a pesar de la diferencia de edades, me respetan y yo los respeto y me da mucho gusto que seas felices o que tengan en sus manos la oportunidad de buscar su felicidad que, no dudo, la compartan con sus seres queridos entre los que me incluyo.
Pasar una velada a su lado es algo hermoso porque siempre sabemos todos que su presencia es entrañable.





