María Teresa
La más pequeña y la más enojona de la dinastía de los Martínez Nava. Nadie puede con ella (sólo yo eh). Recuerdo que cuando tenía unos dos años, siendo tan bonita (y es que los años no pasan en vano) todos los hermanos mayores la queríamos como jueguito y le dábamos enormes besos en las mejillas, hasta que un día me supongo que se dio cuenta y dijo basta, luego sacarle un besito era toda una odisea; y ahí comenzó su carrera contra la ternura.
Ella, luego de mí, Pilar y Mary fue la que se tituló como Diseñadora gráfica, pero cometió el error (espero no me lea su esposo Alfonso, por cierto hermano de Ricardo, el ex de mi hermana Pilar) de casarse y tener bebés, pero es que ya no salía (siempre la bromeamos) de estar con mis padres. Bueno, ellos nacieron el uno para el otro, tal vez para ser felices o sufrir las consecuencias, el caso es que ella, igual que todas mis hermanas, en el fondo, tiene un gran corazón y, lo mejor de todo, cuando no está enojada (y vaya que ya la operaron de la vesícula biliar) es muy linda persona y hasta parece nuestra hermana (es bromita hermana si algún día me lees).
Decía que se juntó con "Poncho" (aquél que en sobres sus patines conoció la superficie terrestre más que yo, que soy geógrafo) y tuvieron dos preciosos bebés (por cierto que es la única hermana que tuvo no una "parejita" de hijo e hija sino dos hijooooooosssss.
Ni modo, pecó y le llega su penitencia, pero la queremos muy en el fondo (¿del océano Atlántico?).





