Mis padres
Ellos tal vez nunca alcancen a imaginarse las bellas personas que fueron, son y han sido con todos sus hijos, nietos y bisnietos; pero seguramente, como sucede con las grandes personas, ya se dieron cuenta de lo que nos irradian y lo que nos entregaron y entregan, por eso, estoy completamente seguro que no le temen a irse con la satisfacción del deber cumplido y con una vida digna y recta, como siempre nos enseñaron, ellos son: mis padres. Ella se llama Rita Nava Martínez ( nacida el 22 de mayo de 1926) y, él, José Carmen Martínez Núñez (nacido el 16 de julio de 1925).
Él nació en 1925 y ella en (¿?, ay, creo que hay problemas con la fecha de su nacimiento porque sus padres no la registraron correctamente en su fe de bautismo, pero tal vez tenga dos años o uno menos que mi padre). Lo cierto es que él es una persona maravillosa, es un excelente ser humano que ha sido honesto, luchador de la vida, casi analfabeta que superó todos los obstáculos y logró hacer una vida digna y sana. Tal vez tuvo problemas con su relación con mi madre, tal vez fue injusto en ciertas épocas, pero en el fondo tiene el corazón más noble que uno puede conocer. Nunca tal vez supo expresarnos, con palabras filosóficas, sus principios, pero bien que fue tan listo para decirnos: la vida es una y no necesariamente hay que ser un tramposo para vivir y triunfar dignamente.
Mi madre es una mujer que sufrió mucho, que tuvo ocho hijos (aunque se cuenta que tuvo dos o tres abortos) y que sufrió las consecuencias machistas de su época, que no alcanzó a vivir como ella hubiera querido en su persona, pero que, a pesar de todo eso, nos dio más cosas que cualquiera otra persona en el mundo. La conocimos como una mamá exigente, con un carácter fuerte, pero nadie, nunca nadie, le podrá negar que no dio todo, que no se preocupó por lo que le tocaba hacer en su vida ni tampoco que haya amado a su manera a todos sus seres queridos. Tuvo todas las carencias materiales dignas, pero eso no le impidió darles a su marido, a sus hijos y sus seres queridos todo el amor que alguien puede dar, y es que a ella sólo le sobra una sola cosa: corazón.



