Afectivamente, Virgo tiene límites precisos. Es una persona
que despierta la curiosidad porque es inteligente, difícil
y reservado y ese encerramiento en sí mismo hace pensar que
esconde un alma atormentada y romántica. Algo hay de eso, porque
en el fondo Virgo sufre por no poder lanzarse en plancha en las cuestiones
del amor. Ese mundo de la pasión y el sentimiento es algo totalmente
desconocido para él y su reserva, su realismo, su prudencia
innatas, le lleva a desconfiar de lo que pudiera suceder si se abandonara
a los inciertos designios amorosos. Esa desconfianza hacia el mundo
exterior , pero su necesidad de calor humano, le llevan a acercarse
tímidamente a la gente que le rodea. Se siente más cómodo
haciendo amigos que cortejando y es muy difícil que se enamore
a primera vista. El flechazo no ha sido inventado para los nativos
de este signo de Tierra. Sólo un romance tórrido con
una persona con mucha energía y comprensión lograría
fundir el hielo de sus sentimientos, más adormecidos que inexistentes.
Con todo, es casi imposible que Virgo encare el amor como un rapto,
una pasión violenta si bien es muy sensual, con una sensualidad
que puede actuar en frío, por pura necesidad fisiológica,
sin que conlleve mucha más algarada. Su carácter metódico,
esquivo, obsesivo con los detalles y su dedicación laboral,
dejan poco tiempo para las aventuras amorosas en las que se verá
embargado por decisiones de otro. Vaya, que a Virgo se le liga más
de lo que él liga. Como es un amante de la perfección,
le gusta admirar a la persona amada, decirse a sí mismo que
es perfecta. O casi. Sus amores se dan casi siempre con otros signos
de Tierra (Tauro y Capricornio) porque los de Fuego no entienden su
paciencia e insistencia en hacer las cosas como es debido mientras
que los de Aire se ponen de los nervios con lo en serio que se lo
toma todo. También los de Agua, por su ramalazo comprensivo,
congenian con él en las cuestiones amorosas. Lo mejor que le
puede pasar a Virgo en el amor es que la relación con su pareja
tenga un cierto tinte de superficialidad. Eso es porque cuando Virgo
se implica de verdad en sus sentimientos hacia otra persona concentra
sobre ella su capacidad crítica y, a un nivel tan íntimo,
eso tiene unos resultados destructivos para la buena marcha de la
unión amorosa. Lo mejor para él -y para quien esté
a su lado- es que se plantee el matrimonio o la relación como
una amistad con objetivos comunes.
Virgo sucumbe invariablemente ante una persona que le pida protección
y cuidados, lo que ofrece en grandes dosis pidiendo a cambio sólo
una vida ordenada. Exige lealtad, no le importa que no haya demasiado
ardor aunque sí afecto y cariño y, por su parte, siempre
es fiel. Se toma muy en serio el matrimonio y jamás rompe él
la relación. Le dejan.
Es muy probable que el amor sorprenda a Virgo en el lugar de trabajo
al que se dedica en cuerpo y alma y admira a los que lo hacen. Como
sabe muy bien lo que quiere y cómo lo quiere, su hogar reflejará
esa forma suya de ser que tanto lo define: será una casa práctica,
cómoda, bien organizada en la que nada carezca de utilidad