Este es un signo de Fuego regido por el Sol. Eso explica porqué
un Leo sufre si queda en segundo plano en una reunión y es
totalmente feliz cuando cuenta con una corte de adoradores de su personalidad
radiante y magnifica. No todos los Leo quieren o necesitan una relación
amorosa que dure toda la vida. En realidad, les atrae más la
idea de disponer de varias personas que estén rendidamente
enamoradas de él y le admiren sin reservas. Leo sabe cuidar
muy bien de sí mismo y jamás se sentirá abandonado
ni aislado porque es abierto y sociable y siempre tendrá a
alguien cerca. Tienen una personalidad magnética que atrae,
sobre todo a los signos de Agua. Siempre que Leo entabla una relación
con alguien, por profunda que esta llegue a ser en el futuro, la enfoca
de la misma manera: él ofrece algo y espera conseguir algo
a cambio. Generoso y desprendido, no tiene problema en dar toda su
energía vital -y tiene muchísima- porque toda esa fuerza
que transmita a los que están a su alrededor le vuelve a él
en forma de admiración y reconocimiento.
En sus relaciones amorosas Leo es un amante ardiente y lleno de vitalidad.
Su amor es constante, no está sujeto a cambios de humor y es
improbable que cambie de pareja por propia iniciativa. Sólo
lo haría si esa persona le tachara de egoísta porque
lo único que Leo no soporta ni perdona son las críticas.
Sobre todo las que aciertan. Como no son inconstantes ni caprichosos,
las relaciones amorosas con las personas que sí los son les
hieren con mucha facilidad. Los cambios de sus amantes los interpretan
como una crítica a su persona. Vive el amor con todo el lujo
que puede permitirse porque Leo ama lo grande, lo espléndido,
la riqueza. Aunque no sea una persona bella, él es quien elige
a su pareja porque tiene tanto éxito por su atractiva personalidad
que arrasa allá donde llega.
Tiene muchas oportunidades de ser infiel y, de hecho muchas veces
lo es, pero si está casado pide divorciarse porque siente un
gran respeto por una institución como el matrimonio o la pareja
estable.
Tener una familia es algo que le gusta porque en ese ámbito
puede dar rienda suelta a una de sus grandes pasiones: dominar, enseñar
y educar. Lo hace con su cónyuge y, como no, con los hijos.
Intenta siempre que su pareja no le supere intelectualmente para no
verse acomplejado, pero tampoco le importa demasiado gracias al elevado
concepto de sí mismo que tiene. Educa a los hijos con gran
amplitud de medios, esperando que algún día esos niños
tengan las riquezas que él no ha podido tener. No es un cónyuge
cómodo. Refunfuña a la mínima cuando la casa
no tiene la perfecta organización que le gusta y no perdona
la traición a pesar de que él pueda haber hecho sus
escapadas con la mayor de las impunidades. Pero no siempre las tintas
son tan negras. Enamorado, Leo ama con una ternura infinita y una
dedicación completa. Se apasiona con facilidad y la vida con
él puede ser una emocionante aventura que siempre atiende como
si su visita fuera una fiesta. El suyo será un hogar cálido,
con una decoración lo más lujosa y recargada que Leo
pueda permitirse, donde el sentido de lo práctico brillará
por su ausencia