Signo de fuego y cardinal,
Aries es una persona de acciones que lo que más le preocupa
en el mundo es él mismo. No tiene grandes ambiciones, ni espera
muchas cosas, ni cree firmemente en una convicción política
o religiosa, sino que se centra en la afirmación de su propia
personalidad. Cuando se enamora proyecta casi sin darse cuenta toda
su energía hacia la otra persona con la fuerza enorme que le
da Marte, su planeta regente. Es muy posible que su pareja, sea cual
sea el signo, se sorprenda muchísimo con la pasión de
Aries. No sólo la energía sexual, sino la intensidad
de las emociones que desencadena. La respuesta es que Aries funciona
como un niño grande. No tiene cortapisas y se entrega con totalidad
a aquello que vive en ese momento sin importarle lo que luego suceda.
Sexualmente, Marte le
hace muy potente y expresivo y eso sólo le proporciona satisfacciones
en sus relaciones amorosas, aunque hay que decir que Aries tiende
a amar sólo a una persona, se concentra en ella y sólo
la ve a ella. Es decir, no suele ser infiel. Es diferente cuando el
amor que siente desaparece. Tampoco cree demasiado en la pareja clásica,
en el matrimonio. Si puede, evita casarse. No necesita hacerlo para
tener compañía porque, aunque le apasiona tener compañía,
también le divierte y es completamente feliz por su propia
cuenta, pensando en las aventuras en las que se meterá en cuanto
salga de la que está viviendo. No conoce la inseguridad ni
la búsqueda del prestigio social ya que sólo les importa
la valoración que ellos hacen de sí mismo y se considerarán
satisfechos si consiguen los objetivos que se han propuesto.
Es un gran conquistador,
sobre todo durante los años de su juventud porque nunca piensa
ni por un momento que pudiera fallar en sus aventuras amorosas. Si
eso sucede lo olvida con rapidez gracias a su fantástica mala
memoria que le acarrea muchos problemas pero que también le
preserva de muchos complejos e inseguridades. Le gusta cortejar, ser
el primero que dé el paso en la conquista y le cambia el semblante
y el carácter cuando logra enamorar a la persona que se propone:
En el matrimonio, después de muchos años de convivencia,
se convierte en una persona de difícil trato y muchas veces
aburridos y molestos. No suelen tener detalles, son demasiado exigentes
pero con los hijos logran establecer un ambiente de confianza y camaradería
que será perfecto para la educación de estos.
Aunque no es sibarita,
muchas veces se le gana por el estómago ya que les gusta la
buena mesa, lógico teniendo en cuenta las muchas energías
que desgasta a lo largo del día. Su color preferido es el rojo
vivo, practica deportes de combate y competición, se pirra
por los coches deportivos y en su casa habrá muebles sencillos
pero sólidos, a prueba de golpes.