CAPRICORNIO
(Del 22 de Diciembre al 20 de Enero)
Como está regido por Saturno, uno de los planetas
lentos, Capricornio siempre es muy cauteloso y valora siempre las
posibles repercusiones antes de embarcarse en una relación,
sobre todo si se trata de una historia amorosa. Pesimista, temeroso
ante todo lo que sea nuevo y de carácter tirando a lo taciturno,
Capricornio es desde los primeros años de su vida una persona
que necesita rodearse de mucho optimismo para no caer en las negras
fauces del sentido trágico de la vida. El amor lo entiende
como algo lleno de obligaciones, desprovisto de colores y que le aparta
de su verdadero objetivo: el triunfo en sociedad, que se le reconozca
publicamente. Tiende a mantener largas relaciones amorosas pero no
únicas porque no es fiel aunque lo parezca. En base a todo
lo que parece y no siempre es, Capricornio tiene más exito
y atractivo de lo que pudiera pensarse en un principio. No le falta
aventuras, muchas porque se las sirve el destino en bandeja y otras
porque él mismo se busca la vida. Es un signo Cardinal, de
los que no esperan a que la casualidad les dé las cosas hechas,
así que aprovecha la más mínima oportunidad que
se le presenta en el terreno amoroso. El amante de Capricornio cree
que tras su forma de ser taciturna y reservada va a encontrar diamantes
en bruto pero si va con esos propósitos románticos se
llevará un buen chasco porque detrás de esa frialdad
inicial hay más frialdad. Lo único que de verdad emociona
a Capricornio es el trabajo. Quizás porque es tan clásico
en sus conceptos que cree que ese es el único camino para lograr
el reconocimiento social. El poder, un status elevado, la riqueza
son cosas que para él tiene mayor atractivo y erotismo que
acariciar la piel de la persona amada. Quizás la clave está
en que la pareja o amante de turno utilice lencería fina estampada
en dólares.
Pero cuidado, Capricornio también se enamora.
Y puede llegar a enamorarse mucho aunque nunca como un chiquillo.
Estará feliz, sonreirá mucho más de lo acostumbrado,
incluso se permitirá opinar que la vida es bella pero nadie
lo descubrirá bailando solo en su despacho o susurrando ternezas
a su amor desde el teléfono de la oficina. Su sentido del ridículo,
de los socialmente aceptado es demasiado fuerte para tales lujos.
Capricornio es de los que se casan, de los que forma
una familia y de los que aspira a tener una situación lo mejor
posible para ellos. Es un cónyuge complicado y difícil,
al que desagrada profundamente la desorganización y el demasiado
alboroto, y a veces le dan ramalazos de racanería que por suerte
no persisten. Es afectuoso pero no cree necesario demostrar sus sentimientos
y una de las cosas que más le preocupan es asegurarse el "día
de mañana". Es curioso pero es de aquellas personas que,
si recibe una herencia paterna, logra aumentar el patrimonio. Le gusta
mucho más el dinero que el sexo aunque en la cama, cuando se
libera de tantos remilgos, es un amante apasionado e incluso solícito.