Lo que más necesita Géminis es alguién con
quien hablar para poder traducir sus pensamientos en palabras y expresarlos
hablando. Por eso, quizás, su relación favorita es la
amistad. Sin embargo, la fascinación que siente por las palabras
estalla plenamente cuando se enamora de verdad. Egoista y un poco
demasiado pagado de sí mismo. Géminis es un maestro
en el juego del amor que parece haber inventado él para su
propio deleite. Le encanta cortejar, seducir, conquistar. Para él
es un placer en sí mismo, más allá de la persona
a la que persigue. Suele gustar mucho y su mayor atractivo consiste
en su capacidad de gustar por la palabra. Se expresa con fluidez y
lo que cuenta siempre es muy interesante. Pero a Géminis no
le gusta que le lleven la corriente como a los locos y se crece más
en su habilidad oratoria cuando el oyente está en desacuerdo
y le lleva la contraria. Si hay polémica, para Géminis
es el no va mas.
Cuando alguien le interesa y quiere conquistarlo, Géminis
se transforma y se confierte en un actor perfecto que no dudará
en mentir si así lo exige el juego. Le encanta cuando encuentra
cierta oposición en la persona a la que pretende porque eso
le hace tener que esforzarse en encontrar el recurso que le lleve
al objetivo.
No es una persona apasionada, su sensualidad está muy controlada,
le gustan las historias de amor tirando a platónicas que nunca
se concretan en el amor físico porque puede moldearlas en su
imaginación a su antojo.
El romanticismo toma parte en su juego amoroso, junto con la melancolía
a la que tiene mucha tendencia. Como las relaciones sexuales suelen
exigirle una implicación que no le gusta porque supone responsabilidad
y una mínima seriedad. Géminis acaba por convertir a
sus amantes en sus amigos. No sólo es culpa suya, su pareja
acaba por optar por eso mismo porque intuye que es la forma de poder
llegar más al corazón de Géminis. Un corazón
muy relativo porque él es un signo de Aire, terriblemente mental,
que se pierde por esas estratosferas y que intenta no tocar de pies
a tierra ni hundirse en el mar incierto de los sentimientos. No es
que le desagraden las relaciones sexuales, sino que sus energías
son primordialmente mentales y cuando alguien le gusta de verdad prefiere
expresárselo de forma verbal más que física.
La energía de Mercurio, su planeta regente no funciona a través
del cuerpo como las de Marte o Venus, sino por la via del intelecto.
En el caso de Géminis, Mercurio se manifiesta de la forma más
rápida y superficial de todos los signos del Aire del Zodíaco.
En el matrimonio, Géminis siempre enfoca su relación
estableciendo unos vínculos de camaradería que llevan
a una pareja estable y duradera. No se casa a no ser que su pareja
así se lo requiera, porque es poco amigo de los formalismos.
Muchas veces es el motor de su relación de pareja y como teme
el aburrimiento y la monotonía será el encargado de
introducir todo aquello que mantenga la unión viva y en perpetuo
cambio. Eso le lleva a resaltar todo lo que su pareja tenga de ingenio,
de caprichoso y originalidad, factores que le encantan. Con él
la vida es divertida, nada monótona y desde luego para nada
silenciosa.