Es el mas realista de todos los signos, el más tenaz y testarudo.
El carácter es contrapuesto: mientras por un lado existe una
necesidad extraordinaria de dominar a los demás y ser alguien,
hay otra parte que es decididamente perezosa. Su pereza es el amor
hacia el "dolce farniente", la vida cómoda y pocos
son los signos que saben relajarse con tanta facilidad.
Todo eso le afecta a su forma de entender el amor. La vida sentimental
es para él, pese a su rudez y timidez, importantísima
y está lo que se dice sediento de afecto. Tauro está
regido por Venus, el planeta del Amor, y eso le lleva inevitablemente
hacia la aventura amorosa. Va en busca de la pasión y cuando
encuentra a la pareja que le inspira se convierte en un amante tiernísimo,
afectuoso y apasionado. Sólo el amor le produce vibraciones
y emociones y cuando no está enamorado es una persona vacía
e infeliz. Es un artista a la hora de crear el clima romántico
para una cita. Si invita a cenar a casa a la persona que le gusta,
cuidará hasta el último detalle para que el ambiente
conduzca inevitablemente a un encuentro amoroso más profundo.
Le gusta la gente hermosa, armónica y cuando se enamora de
verdad no parará hasta conseguir que la persona que ama le
corresponda.
Cuando entabla una relación amorosa espera encontrar en su
pareja todo lo que hay de común con ella y basar en eso la
relación. Es muy práctico y no va a la busca de romanticismos.
Sin embargo, no suele tender hacia personas que no tengan demasiado
que ver con su forma de ver la vida. Por lo general es afectuoso y
tranquilo pero su gran problema es que procura conservar tanto sus
relaciones, que llega a asfixiar al otro. Es muy posesivo con el ser
amado, de la misma manera que es posesivo y cuidadoso con las cosas
que le rodean y que le proporcionan la seguridad y el confort que
le son fundamentales para sentirse seguro y querido.
Emotivamente es muy sensible, vulnerable y las heridas le duran mucho
tiempo. Si su pareja le pide un poco más de libertad, interpreta
eso como una crítica de su amor por ella y se siente herido.
Teme que, si es abandonado, perderá su seguridad y es por eso
que lucha por conservar el amor. Le asusta mucho que alguien le quite
algo que considera suyo. Eso empeora las cosas y no suele acabar bien
con los amantes a los que no les gusta ser posesión de nadie.
A veces, estas aventuras o relaciones que acaban con la huida despavorida
del otro le hacen sentir como si fuera un monstruo, pero en su ánimo
no hay mala intención, sino sólo el hecho de que no
sabe funcionar de otra manera.
Por lo general, lo que más le conviene es una relación
entre dos personas que se sienten seguras emocionalmente una con otra
y comparten las mismas necesidades y temores. Cuando la encuentra
es feliz porque le permite construirse su proyecto de vida. En la
casa que se monta se respirará siempre la seguridad. Es un
hogar más que una casa y su familia siempre se sentirá
seguro con él porque le gusta representar el papel de centro
de la familia