FOLCLORE
VELO DE LAS NINFAS
(Leyenda)

En los parajes de la zona, donde actualmente se encuentra Tambillo Chico, existían dos tribus enemigas desde hacia varios años. Un día Tambo el hijo de Tamshitu, el cacique de una de las tribus, fue a investigar sus territorios, y encontró un pequeño manantial que resplandecía la luz del sol y decidió bañarse por el excesivo calor, sin darse cuenta de que una joven hermosa también deleitaba las frías aguas de aquel manantial, la atracción fue inmediata y los dos quedaron prendados de amor. Tambo se había enamorado, sin saber que la chica era, la hija del peor enemigo que tenía su tribu.

Winsha era hija única del cacique Tuwansha, tribu enemiga de Tambo, estaba comprometida con uno de sus mejores soldados llamado Tamshi, y faltaba poco para que ambos se juntaran, y todo el pueblo esperaba tan anhelado día. Esta tribu estaba fuertemente respaldada por valerosos guerreros, y eran considerados unos de los mejores tribus guerreras de la zona. En cambio la tribu de Tamshitu, sus mejores guerreros habían sido enviadas a varias batallas, y casi nunca regresaban todos, solo quedaban mujeres y niños, y unos cuantos valerosos soldados.

Para encontrarse Tambo y Winsha, escogieron una cueva cerca del manantial, los días iban y venían y su amor crecía más y más, hasta que un día, el enamorado de Winsha, Tamshi divisó a la joven que se iba de la tribu, decidió perseguirla para ver que hacía, pensando que se purificaba en la selva, eso ella siempre decía cada vez que salía, pero se sorprendió al ver que se metía en la cueva, tratando de ver el secreto entro en la cueva y grande fue la sorpresa de encontrar a Tambo y Winsha.

Enojado por tanta infamia, decidió  contarle a Tuwansha, enterado el padre de la chica, mando que al día siguiente su ejército destruyera a todos los que habitaban en la tribu enemiga, por la osadía que habían cometido. Winsha logró burlar la vigilancia y corrió hacia la otra tribu, comunicándole a Tambo lo acontecido, y que quería morir a su lado, no importándole nada.

Al enterarse de ello, el padre de Tambo, decidió rogar al Dios Viracocha, para que los protegiera, y decidió enviar un emisario con regalos al jefe Tuwansha, para calmar su cólera, pero este emisario jamás volvió, estaba súper enojado ahora que sabía que Winsha había escapado hacia la tribu enemiga.

Viracocha se compadeció de sus súbditos y decidió ayudarles, enviando a sus hijas a socorrer al pueblo arrepentido y sanar la cólera de Tuwansha. Dos lindas ninfas se fueron a tribu de Winsha y dos al de Tambo, conversaron con dulces palabras a cada cacique y las cóleras se calmaron, con el tiempo las tribus amistaron y decidieron ya no pelear más y decidieron hacer las paces, sellando la palabra con el casamiento de sus hijos.

Pasado varios días las Ninfas de Viracocha tenían que regresar, pero los pobladores se encapricharon en no dejarlas ir, por que se habían acostumbrado a estas hermosas mujeres. Así que las Ninfas decidieron escapar en la noche y regresar con su padre. Al día siguiente, las tribus eran una loquería, con el tiempo nadie quería hacer nada, la tristeza les había invadido. Viracocha  se compadeció nuevamente, pero se negó a  enviar a sus hijas a las tribus por que corría el riesgo de perderlas, pues los hombres podían enamorarse de sus hijas, así que Illacha, la hija mayor tuvo una idea, la de dejar sus velos entre las dos tribus, para que de esta manera recordasen que ellas siempre estarían vigilándolos desde lo alto del cielo, y además para que las tribus no volviesen a pelear jamás.

Las demás hermanas también aceptaron la idea, y una detrás de otra dejaron sus velos como una especie de cascada, pero Viracocha convirtió esos velos en agua y desde el cielo las ninfas hablaron a los hombres, les dijeron que no se sentasen tristes, pues ellas estaban cerca de ellos y que si la tristeza invadía sus corazones, tomasen el agua de los velos, y la magia de sus corazones se agrandaría por la alegría que emitían las Ninfas.

Desde ese día cada vez que los pobladores se ponían tristes, tomaban el agua de las cascadas, para borrar la tristeza, y sentían que las Ninfas entraban en sus corazones, y las tribus vivieron en paz por muchos años, hasta que vino otro problema, pero eso ya es otra historia, culminaba su narración el anciano de los Tinganeses.

C. P. C. Julio César Pinedo Reátegui

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La niña que nunca volvio
Doria y los tulumayos
Juan jugador
La cueva encantada
La laguna encantada
El cazador cazado
Los diablos
El fantasma miedoso
Los gritos del cotomono
La chicharra machacuy
La lamparilla y el pescdor
El zapatero
Juan el oso
El cristo de bagazan

LEYENDAS

La Bella Durmiente
Cerro Rupa Rupa
La diosa del Agua
Velo de las Ninfas
El Huayruro
El Pajaro carpintero
Nombre de cargatambo



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