FOLCLORE
LA CUEVA ENCANTADA

En el pueblo de Inti que esta a unos 25 minutos de Tingo María, existía una cueva, una cueva muy extraña, ya que sus paredes parecían reflejar la angustia de los que alguna vez vivieron ahí, ya que el olor era terrible y la obscuridad absoluta, nadie se atrevía a ingresar ya que muchos aseguraban que esa cueva estaba encantada.

Cerca al pueblo vivía una familia conformado por cuatro integrantes, un varoncito, que se encargaba de ayudar a su padre en los quehaceres de la chacra, y una mujercita cuya edad oscilaba en 8 a 9 añitos, era muy apegada a su madre.

Una tarde la madre envió a la niña a realizar unas compras en el pueblo y le advirtió que no se demorase mucho, ya que para ir o regresar del pueblo, tenían que pasar por la cueva encantada, y en las noches era muy temeroso el pasar por ese lugar y más para una niña pequeña.

- ya mamá - le dijo la pequeña.

Y se desapareció en el camino, mientras en la chacra el padre se disponía a regresar, ya que el atardecer se acercaba y tenían que recoger agua para la preparar los alimentos, juntaron algunas yucas y plátanos, así como un poco de frijol poroto para la cena, iban a paso apurado, pero cuando llegaron encontraron a la madre encoleriza, ya que la niña no regresaba del pueblo.

- Esta niña, seguro se quedó jugando con sus amigos y no se percato de la hora - dijo el padre.
- Iremos a buscarla mamá - dijo el varoncito.

Efectivamente se enrumbaron con dirección al pueblo, estaban un poco enojados ya que la cena demoraría en prepararse, cuando llegaron al pueblo la buscaron pero no apareció, preguntaron a la dueña de la bodega:

- Si vino - dijo - pero hace ratos que se fue, seguro con los muchachos de la escuela deben estar jugando.

Mas no encontraron a la niña, todos concordaron que hacía ratos que se había marchado.

- Entonces donde puede estar - pregunto un poco preocupado el padre.
- Mejor regresemos a casa papá, de repente ya esta ahí.

Casi corriendo regresaron a su casa, pero no la encontraron, en verdad que esa noche no pudieron dormir, la madre desconsolada rogaba a Dios que no la pasase nada, mientras el padre la consolaba.

- Seguramente se habrá quedado en casa de alguien o puede ser que el cumpa Ceferino lo haya encontrado y se lo llevo a su casa por ser tarde.
- ¿Pero ya la hubiera traído, no lo crees? - dijo la madre.

Al día siguiente regresaron al pueblo y preguntaron entre sus amigos, y un cazador dijo.

- Yo la vi ayer con sus compras cerca a la cueva, que raro que no haya llegado a casa, y eso fue temprano.
- La cueva - dijeron los lugareños.
- De repente esta en la cueva.
- Pero si nosotros no nos acercamos por temor, que más será de una niña.
- Pero vamos, no hay otra explicación - dijeron.

Así que se fueron con machetes, lampas y picos a la cueva, todos los varones del pueblo estaban enojados y querían encontrar al responsable y hacerle sufrir las consecuencias. Cuando llegaron a la cueva, encontraron las compras de la niña.

- Ven aquí debe estar, entremos - dijo el teniente alcalde.

Encendieron mecheros y entraron, al ir ingresando vieron en las paredes rostros humanos completos que yacían, como hechos por un pintor, todos asustados entraban con precaución, y...

- ¡Miren! ven lo que veo.
- Si es un brazo.

Efectivamente, era un bracito y era de la niña, pero estaba como atorado, como si la pared hubiese tragado su cuerpecito y más no pudo el bracito, pero al tocarla, sintieron que tenía vida.

- Dios mío esta viva.
- Entonces cavemos para sacarla.

Al meter los picos, la tierra se hacía un poco floja, y empezó a salir sangre de la tierra, era como si esa pared tuviera vida. Al ir picando y sacando la tierra, la sangre era más fuerte y finalmente sacaron a la niña, donde estaba el cuerpo había una especie de cuartito, pero la niña estaba como desmayada.

La sacaron apresurados de la cueva y vieron que su cuerpecito solo tenía tierra y algunos moretones, y en eso salieron unas voces del fondo de la cueva.

- ¿Por que me lastimaron?, ¿por que?
- Esa cueva tiene madre cumpas, entonces todas las personas que desaparecieron ahí están - dijo una madre.
- hay que meterle dinamita y cerrarla - dijeron.

Esa misma tarde pusieron varios pedazos de dinamita y el retumbo de la explosión fue escuchado bien lejos, cuando se acercaron para ver como había quedado, vieron que toda la tierra tenía sangre y el olor esa desagradable.

Así sellaron la cueva encantada, y el camino que pasaba por esa, fue cerrado y ya nadie pasaba por esa por el temor de que la madre de la cueva se vengase con alguien del pueblo.

Dicen que hasta el di de hoy, algunos lamentos se escucha cuando hay luna llena.


Julio Cesar Pinedo Reátegui

.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
..
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
La niña que nunca volvio
Doria y los tulumayos
Juan jugador
La cueva encantada
La laguna encantada
El cazador cazado
Los diablos
El fantasma miedoso
Los gritos del cotomono
La chicharra machacuy
La lamparilla y el pescdor
El zapatero
Juan el oso
El cristo de bagazan

LEYENDAS

La Bella Durmiente
Cerro Rupa Rupa
La diosa del Agua
Velo de las Ninfas
El Huayruro
El Pajaro carpintero
Nombre de cargatambo



INICIO l REGRESAR
Hosted by www.Geocities.ws

1