FOLCLORE
JUAN EL OSO
Era una noche muy hermosa, había luna llena y el viento silbaba sin cesar, cuando derrepente salió de su casa una bella doncella que vivía cerca de ese lugar, aquella joven siempre salía todas las noches a contemplar la luna llena. El lugar estaba cerca del bosque, y por aquella zona habitaba un Oso el cual se había enamorado de aquella joven, siempre la observaba cuando ella salía a contemplar la luna.
Una noche cuando la bella doncella salió nuevamente a contemplar la luna, pero el oso estaba esperándola escondido y cuando ella estaba por entrar a su casa, este le sorprendió por detrás, tapándole la boca se la llevó al interior del bosque, y llegaron a una cueva muy grande tapada con una gigantesca roca, la cual solo el oso podía moverla, era su casa y encerrándola ahí, el oso le traía todo lo que necesitaba la joven, pues este era inteligente.
Pasaron los días, meses, y la bella doncella siempre encerrada sin poder salir de ese fúnebre lugar. La joven llegó a embarazarse del oso, y con el tiempo llego a tener su hijo, pero de la cintura para arriba era hombre y de la cintura para abajo era oso, así que la llamó Juan Oso. Pasaron años y el niño crecía, ya con capacidad de observar, miraba como su papa cerraba la puerta, el niño se lleno de fuerza con los años, hasta que un día le dijo a su mamá:
-          Mamá, ¿quieres salir de este lugar?
-          Si hijo – le contestó la madre – pero es imposible, por que nunca podré mover tan semejante roca.
-          Pero yo si puedo madre mía.
Y así fue, utilizando su extrema fuerza, el niño saco la roca de su lugar y ambos pudieron salir y huyeron.
Juan Oso y su madre vivían escondidos, temiendo que el padre los hallara y los matara, la madre desesperada huyo a otro pueblo donde vivían sus tíos. Con el tiempo bautizaron a Juan Oso y el cura fue padrino del niño, en aquel convento tenia el cura un colegio, donde fue matriculado Juan Oso, pero un día mientras estaba en el baño, los otros niños se dieron cuenta de que su parte inferior tenía abundante bello, y burlándose de él lo insultaban “Shapra Siqui”, tanto se burlaban de él que no aguantando mas, les empezó pegar, con un tingote los hacia volar y caían gravemente heridos, y los padres de los niños afectados se quejaban de el niño y su madre.
La madre angustiada vino al cura y le dijo:
-          Compadre, ya no puedo mas con esta situación, te dejo a Juan Osito por que me quiero ir sin él a otro lugar donde nadie me ofenda, usted como hijo de Dios, sabrá que hacer con el.
Así pues la madre abandonó a su hijo, y se fue a otro pueblo, pero la situación en el colegio no cambiaba, los niños le insultaban a Juan y este con un dedito les hería gravemente. Pero un día el Cura crea un plan para deshacerse de Juan, así que contrata cinco hombres forzudos, y les propone que se vayan vestidos de fantasmas al colegio, y que a media noche toquen la campana, entonces él enviará a Juan para ver que pasa, y que al verlos se muera del susto.
El plan parecía tener frutos, llego la media noche y empezaron a tocar la campana, y el Cura dijo a Juan:
-          Hijo mió – dijo el Cura – ve y mira quien toca la campana y les golpeas a esos malditos fastidios.
-          Si padrino – dice Juan oso – ahora mismo voy a darles su paliza.
Al rato llega Juan como siempre.
-          Ya padrino, ya les di su merecido, eran cinco fantasmas molestoso, pero a todos les deje medio muerto.
El Cura al ir a ver la escena, ¡Sorpresa! Los cinco hombres yacían en el suelo. Al día siguiente el Cura le dice a Juan que vaya al bosque a traer leña para la cocina, esperando de este modo que los animales salvajes se lo comieran, le envió con dos mulas; pero mientras Juan Oso cogía la leña, los animales salvajes se comieron a las mulas, y cuando este regresó para llevárselos, solo encontró sus huesos, y mas allá dos Otorongos, enojado Juan peleó con los animales y a base de puñetes y patadas los humilló, de manera que dijo:
-          ya que ustedes se comieron a mis mulas, ustedes servirán de mulas, de lo contrario sus pieles me servirán de abrigo.
-          Esta bien, atinaron a decir los animales.
Y cuando regreso al pueblo, la gente se ahuyentaba de temor por los animales, y el Cura aun mas sorprendido no podía creerlo, solo atinó a decirle:
-          ¿Qué has hecho?, ve a dejarlos de donde los trajiste.
-          Esta bien padrino – dijo Juan. Y se los llevó al bosque nuevamente.
Al volver su padrino le increpó de sus travesuras, y de lo peligroso que era entre la gente, su fuerza era demasiada, así que le pasó a decir:
-          Hijo mejor te vas, ya no se que hacer contigo, eres un problema que no quiero llevar.
Juan Oso triste se alejo con rumbo desconocido, tratando de entender por que no era igual que los demás, y por que todos le odiaban, era media noche cuando caminaba por un lugar donde la mayoría de las personas tenían miedo de pasar por aquel lugar, y una señora se le acercó y le dijo:
-          ¿A donde vas hijo mío? Ya es hora para que ninguna persona transite por este lugar.
-          ¿Por qué? – pregunto Juan – un poco desconcertado.
-          Por que en esa casa hay una fantasma que mata a las personas que osan pasar por ese lugar.
-          Que me mate pues – dijo – sería mejor para mí.
Entro a esa casa abandonada, estaba toda descuidada y corroída por el tiempo, no importándole nada, busco un asiento y se puso a descansar, en tanto del techo de la casa, una voz tenebrosa sonaba, pero no parecía importarle a Juan, por que el solo quería morirse. Se le presento un bulto blanco y con voz ronca le dijo:
-          ¿Tú quien eres, para que oses entrar a mi casa y no recibir castigo?
-          Mi nombre es Juan Oso – respondió.
-          ¿Acaso no me tienes miedo? ¿No sabes quien soy?
-          Lo sé por eso quiero que me mates, bueno si puedes.
-          Ah, osas burlarte de mi – dijo el fantasma – mira para que no creas que soy malo, si me ganas te llevaras todo mi tesoro y también a mis dos lindas hijas.
Y se presentaron dos chicas muy hermosas ellas, parecían ángeles, pero eran fantasmas, Juan entusiasmado con la apuesta decidió aceptarla. Y pelearon hasta la madrugada hasta que el fantasma se rindió.
-          Muy bien – dijo el fantasma – eres el primer humano que me gana, te daré lo que prometí.
-          No quiero tu dinero, solo dame a tus hijas, pero para estar con ellas tengo que morir, así que tienes que atarme.
-          Tanto ansias morir.
-          Solo has tu parte y no preguntes.
-          De acuerdo – respondió el fantasma.
Así murió Juan Oso, pero por primera vez su corazón se lleno de alegría, dicen que aun vaga su espíritu con sus dos esposas hermosas.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
..
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
La niña que nunca volvio
Doria y los tulumayos
Juan jugador
La cueva encantada
La laguna encantada
El cazador cazado
Los diablos
El fantasma miedoso
Los gritos del cotomono
La chicharra machacuy
La lamparilla y el pescdor
El zapatero
Juan el oso
El cristo de bagazan

LEYENDAS

La Bella Durmiente
Cerro Rupa Rupa
La diosa del Agua
Velo de las Ninfas
El Huayruro
El Pajaro carpintero
Nombre de cargatambo



INICIO l REGRESAR
Hosted by www.Geocities.ws

1