FOLCLORE
EL CRISTO DE BAGAZÁN

Mi abuelita me narra que cuando ella tenía 10 años, vivía con sus hermanas, madrastra, papá y tíos.

Un día su madrastra le dijo a mi abuelita y a sus hermanas que se vayan a traer al Cristo de Bagazán, ellos se fueron más o menos medio día de recorrido. Sacaron al cristo de Bagazán y salieron de regreso para su casa, llegaron al atardecer y ya no encontraron a su papá, pues había viajado a Iquitos a vender su ganado, y eran tres días de viaje bajando por río, antiguamente mi abuelita vivía en Puerto Rico (San Martín).

Su madrastra de mi abuelita veló al cristo de Bagazán y al niño Jesús toda la noche. Al amanecer, cuando todos se fueron a sus casas, mi abuelita se encargaría de preparar el arroz, pero le salió medio cocido, y al probar su madrastra que el arroz estaba casi crudo, con una olla le golpeó la cabeza, bañándola en sangre.

Al día siguiente mi abuelita se fue al cuarto donde estaban los santos, y le rezó al Cristo de Bagazán:

- Si tu eres el Cristo de Bagazán, tu viste lo que me hizo mi madrastra, no vuelvas a permitir esto – así le rezó mi abuelita.

Al día siguiente se le olvidó barrer el patio, y su madrastra con el palo de la escoba le dio en su cabeza, bañándole de nuevo en sangre, y mi abuelita se molestó con el Cristo de Bagazán y aprovechando que estaba sola en la casa, se fue de nuevo al cuarto donde reposaban los santos y le pegó al Cristo con su enagua, gritándole – Por que permites que mi madrastra aun me siga pegando.

Pero uno de sus tíos que regresó, la encontró haciendo su travesura, y para que no le contase a la madrastra, le volvió a rezar al Cristo de Bagazán para que su madre no la volviese a pegar, pero con la apurancia, olvidó su enagua junto al Cristo, y cuando llegó la madrastra reconoció la enagua y se entero de lo sucedido, y nuevamente le volvió a pegar a mi abuelita, estaba vez por haber osado pegar al Cristo de Bagazán.

Cuando todo pasó dice que mi abuelita se volvió a quedar sola, y aprovechó la oportunidad para pegarle al Cristo hasta cansarse por que nadie le podía ver.

Mirla Pinché Puyo
D. N. I. Nº 22980072
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La niña que nunca volvio
Doria y los tulumayos
Juan jugador
La cueva encantada
La laguna encantada
El cazador cazado
Los diablos
El fantasma miedoso
Los gritos del cotomono
La chicharra machacuy
La lamparilla y el pescdor
El zapatero
Juan el oso
El cristo de bagazan

LEYENDAS

La Bella Durmiente
Cerro Rupa Rupa
La diosa del Agua
Velo de las Ninfas
El Huayruro
El Pajaro carpintero
Nombre de cargatambo



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