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Esto son dos amigos que
se encuentran por la calle:
- ¿Qué tal te va la
vida, tío?
- Fatal, el otro día
enterramos a mi padre.
- ¡No me digas! ¿Cómo
pasó?
- Pues nada, estábamos
en el balcón haciendo una barbacoa y de pronto se acerco demasiado al fuego
y...
- ¡Ya, se quemó vivo!,
¿No?.
- ¡No, que va!. Del
susto se echó hacia atrás y tropezó con la barandilla del balcón...
- ¡Sí, y se cayó por
el balcón y se mató!, ¿No?
- ¡No, para nada!.
Resulta que en la caída se pudo agarrar a la cornisa, pero se empezó a
resbalar y...
- ¡Ya, se la dió contra
el suelo!, ¿No?
- Que va. Alguien había
llamado a los bomberos, que habían puesto bajo la lona, pero tuvo tan mala pata
que rebotó y...
- ¡Por fin se la pegó!,
¿No?.
- No, en el rebote se
pudo coger a un cable de alta tensión...
- ¡Se electrocutó!
- No, como estaba
haciendo la barbacoa llevaba guantes, pero el cable cedió y se rompió...
- ¿Y por fin se la pegó?
- No, porque los bomberos
habían corrido la lona bajo él, cayó en ella y rebotó, y antes de caer se
pudo coger a la cornisa de otro piso.
- ¿Pero me quieres decir
cómo cojones murió tu padre?.
- Verás, al final los
bomberos lo tuvieron que abatir a tiros.
---ooOoo---
Se está celebrando la
final del concurso mundial de padres en el Estadio Bernabeu. El estadio está
abarrotado, más de 100.000 personas. El arbitro presenta al primer finalista:
- El primer finalista es
el japonés, con 1000 hijos en toda su vida.
Y todo el público le
aplaude y le anima:
- ¡Bien, bien, bravo...!
Continúa el árbitro:
- El segundo finalista es
el chino, con 2000 hijos en toda su vida.
Y todo el público:
- ¡Bien, bien, bravo,
viva...!
Y por fin, dice el árbitro
- El último finalista es
el español...
Y todo el público:
- ¡Papi, papi, papi!
---ooOoo---
Uno que va a confesarse.
- Cuéntame hijo que te
sucede.
- Na padre, que estoy muy
arrepentido de lo que he hecho, mire, ayer estaba poniendo un cuadro en la
pared, me di un martillazo en el dedo, y de la rabia grité "¡Mecagondio!",
a esto que viene mi mujer y me dice "¡Qué poca vergüenza!",
entonces le solté un martillazo y le partí la mandíbula. Pero eso no es todo,
después me puse a arreglar el lavabo, con la mala suerte que cuando me levanté
me pegué en la cabeza con el grifo, de lo que me dolía dije "¡Mecagondio!",
mi suegra que no se calla tuvo que saltar y me dijo, "¡Qué educación
tienes hijo!", total que le pegué un viaje con la llave grifa y me la
cargué. Y esta mañana, al subir al autobús, me pegué un golpe en la
espinilla contra un escalón, y de nuevo se me escapó el "¡Mecagondio!",
entonces toda la gente del autobús me miró y lo mismo, me entró el genio y le
pegué fuego al autobús, matándolos a todos.
- Hijo, lo que me cuentas
es grave, vas a rezar 5 padrenuestros y 7 avemarías.
En esto que el tío se
levanta del confesionario y se golpea con una tabla que sobresalía un poco y
dice:
- ¡Mecagondio!
Y contesta el cura:
- ¡Y en su puta madre!
---ooOoo---
En un pueblo una de las
artistas del circo va a confesarse.
- Padre, que no sé si mi
profesión es un poco indecente.
- ¿Cuál es, hija?
- Soy saltimbanqui.
- ¿Y qué es eso?
- Sí, sí funambulista,
volatinera.
- Pues como no me des más
datos.
- Espere padre...
La tía sale del
confesionario y se da dos volteretas laterales y un triple salto mortal. De
pronto todas las viejas salen corriendo de la iglesia. Dice la saltimbanqui:
- ¿Qué les pasa señoras?
– Que nos vamos a
confesar al cura del pueblo de al lado, que éste manda unas penitencias muy difíciles.
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San Pedro atiende a un
cantante español que acaba de fallecer. Se dispone a rellenar su ficha de
entrada en el cielo.
- ¿Nombre?
- Julio Iglesias.
- ¿Estado civil?
- Bueno, he estado casado
con Isabel Preysler, pero he tenido como amantes a las mejores modelos del
mundo.
- ¿Domicilio en la
tierra?
- Bueno, tenía una
inmensa y lujosa mansión en Miami, otra en Hollywood, otra en una isla del
Caribe, otra en la Costa del Sol...
- Bien, bien... ¿Otras
propiedades?
- Sí; un Ferrari, dos
yates, un Rolls Royce, una limousine...
- Ya... bueno, pase, pero
no sé si este sitio le va a gustar...
---ooOoo---
Como siempre, un
americano, un japonés y un español están presumiendo. Dice el americano:
- En mi país tenemos las
mayores empresas de fabricación de coches y hemos conseguido hacer utilitarios
que van a 250 kilómetros por hora sin problemas.
Dice el japonés:
- Pues eso no es nada, en
mi país tenemos trenes que corren a 400km/h.
Va el español y se tira
disimuladamente un pedo y dicen los otros:
- ¡Qué mal huele!
Y dice el español:
- ¡Joder, ha pasado un
camión de la basura de mi país y ni lo habéis visto!
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Iba un negrito por el
desierto, el pobrecito todo cansado... con la lengua fuera... y de repente se
encuentra con una botellita de vino de Jerez vacía... y la abre, y le sale un
genio de esos de las películas y le dice:
- ¡Uuuaaaaaa!
–bostezando- gracias por liberarme, ahora te concedo tres deseos.
Y el negrito le dice...
- Hum... bueno, pues como
soy negro, tengo mucha sed aquí en el desierto y hace tiempo que no me lo
pasaba bien... ¡Quiero ser blanco! ¡Quiero tener siempre mucha agua! y ¡Quiero
ver muchos culitos!
Y va el genio le
convierte en un Water
---ooOoo---
Entra un tío al bar con
una gallina en el hombro, y se dirige a la barra:
- Póngame un martini
para mí, y para la gallina cuatro de patatas bravas, dos de calamares, y una
ensalada.
El camarero ve como el tío
se toma lo suyo, y la gallina pica, pica, pica... y en dos minutos se come sus
platos. El tío saca 5000 pesetas del bolsillo y le dice al camarero:
- Cobra y quédate el
cambio.
Se va. Y al día
siguiente lo mismo:
- ¡Hola!. Un cubata, y
para la gallina una paella para cuatro personas, una bolsa de patatas y una
ensalada... Saca 5000 pesetas del bolsillo y paga.
- Perdone, señor, son
6500.
- ¡Ah, vale! -saca otras
cinco mil- quédate con el cambio.
Así día tras día. Por
fin el camarero expresa su mosqueo:
- Oiga, viene usted cada
día con esa gallina, y siempre me paga de la misma manera con 5000 pesetas.
- El mes pasado me
encontré con un genio que me concedió dos deseos, y esto es lo que he
conseguido.
- Tiene usted unos deseos
un poco raros ¿qué le pidió?
- ¡Pues está claro!
Sacar cinco mil pesetas cada vez que meto la mano en el bolsillo, y tener una
polla insaciable.
---ooOoo---
Un español entra en un
restaurante de París. Se acerca el camarero y el español toma la carta y pide:
- Un plate' de
macarrone's, después un filete' con patate's y de postre' una manzane' al horne'
El camarero toma nota muy
serio y seguidamente le va sirviendo los platos solicitados. Al cabo, ya en los
postres, el camarero, muy solicito, se acerca al cliente y le dice:
- ¿Le ha guste' la cene'
al señore'?
- Muy buene'. Gracie'.
Y en eso, mirando al
camarero, le dice:
- Parece' uste' españole'.
¿No es verde'?
Y contesta el camarero,
sin poder aguantar la risa:
- Sí, señore', yo soy
de Segovie'.
A lo que exclama el
cliente:
- ¡Vaya, hombre, y aquí
los dos haciendo el tonte’ hablando en francese’!
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Esto son dos maricas, y
le dice uno al otro:
- Oye, Manuel, mírame a
ver que tengo en el culito, que es que... no sé... me molesta... una
barbaridad. ¡Anda!
- Venga, bájate los
pantalones.
En esto que el mariquita
se baja los pantalones y el otro empieza a mirar...
- Pues nada, chica, que
no te veo nada raro...
- Pues mira, no sé... A
mí me molesta mucho, o sea que algo tengo que tener; no sé, mete la mano a
ver, porque no me lo explico...
En esto que el mariquita
coge, le abre un poquillo el Donut, mete la mano y empieza a hurgar...
- Pues nada, Pepe, que no
encuentro nada...
- Chica, sigue porque
esto no es nada normal...
- No sé, no sé... a ver
si un poco más dentro...
De repente, y ya con el
brazo metido hasta el codo, el mariquita nota algo duro y frío:
- ¡Uy! ¡Chica! Tienes
algo aquí... Espera a ver si lo puedo sacar... ¡Ummm! ¡Uffff! ¡Plopf! ¡Ya
está! ¡Anda coño, pero si es un Rolex!
- ¡Ahhhh! ¡Cumpleaños
feliz! ¡Cumpleaños feliz!...
---ooOoo---
Un hombre que ha cometido
varios delitos acaba de hacerse pillar por primera vez. Es su primer día en
prisión y como no sabe como van las cosas en lo que va a ser su nuevo mundo,
empieza a hacer preguntas al primer condenado que encuentra.
- ¿Dime que hacéis aquí
en todo el santo día?
- Pues muchas cosas.
Mira, por ejemplo, ¿te gusta el golf?
- Sí, ¿por qué?
- Entonces te va a gustar
el lunes, porque tenemos un campo de golf espléndido y lo aprovechamos todos
los lunes. Dime, ¿te gusta el fútbol?
- ¡Claro que me gusta el
fútbol, es mi deporte preferido!
- Entonces te va a gustar
el martes, porque tenemos cuatro campos de fútbol. Mira tú que el mes próximo
tiene que venir Maradona. Otra pregunta, ¿eres maricón?
- No, ¿por qué me
preguntas eso?
- ¡Porque me parece que
no te van a gustar los miércoles!
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El Presidente del
Gobierno se encuentra con tres bellas chicas en una discoteca. Sentándose junto
a ellas y dirigiendose a la pelirroja le hizo la siguiente pregunta:
- Soy el Presidente del
Gobierno, ¿cuánto me cobra por pasar una noche conmigo?
- Le cuesta 10.000
pesetas.
Luego le hizo la misma
pregunta a la rubia y ésta le respondió:
- A Ud. señor Presidente
le cuesta 5.000.
Al mirar a la morena y
hacerle la misma pregunta, ésta fue su respuesta:
- Señor Presidente, si
Ud. puede levantar mi falda tan alto como están los impuestos, bajarme las
bragas tan bajo como están los sueldos, sacar esa cosa suya y ponerla tan dura
como está la vida, mantenerla tan alta como están los precios, y cogerme con
tanta fuerza como está cogiendo al Pueblo, a Ud. Señor Presidente: ¡No le
cuesta nada!
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Esto es Diógenes que está
en unos juzgados con una lámpara. Se acerca a una persona, le pone la lámpara
en la cara, le mira, hace un gesto de contrariedad con la cabeza, y se aleja,
para volver a empezar con otra persona elegida al azar entre la gente de los
pasillos. Un amigo suyo le ve y le llama la atención este raro comportamiento,
así que se acerca y le pregunta:
- Diógenes, tío ¿qué
haces?
- Pues nada, buscando un
abogado honrado.
- ¿Ah sí? ¿Y qué tal?
- Bien, todavía no me
han robado la lámpara.
---ooOoo---
James Bond muere y va al
cielo. San Pedro lo detiene y le pregunta:
- ¿Quién eres?
- Soy Bond, James Bond
- Tienes que probar que
eres James Bond, entra a ese cuarto y tráeme a Adán. Si lo encuentras te dejo
pasar
Entro James Bond y al
poco rato regresa con Adan:
- Aquí tienes a Adán
- ¿Cómo lo encontraste?
–pregunta San Pedro-
- Fácil, él es el único
sin ombligo
- ¡Eso era muy fácil!
Y San Pedro devolvió a
Adán al cuarto y les puso una banda a todos alrededor del cuerpo para taparles
el ombligo y le vuelve a decir San Pedro:
- Búscalo ahora, a ver
si eres James Bond
Y James Bond regresa al
rato con Adán y le dice:
- Aquí está Adán
- ¿Y cómo lo hiciste
esta vez?
- ¡Muy fácil, él es el
único que le falta una costilla!
- Eso es muy fácil.
-dijo San Pedro-
Vendó a todos en el
cuarto como momias y envío a James Bond otra vez. Pero esta vez James Bond
tardaba y tardaba y de pronto se oyó una pelea dentro del cuarto, puñetazos y
palos y al momento sale James Bond todo jodio y sangriento; casi sin poder
caminar... y le dice a San Pedro:
- Aquí tienes a Adán ¡Déjame
entrar ya de una vez!
Y San Pedro muy
sorprendido y convencido le pregunta a James Bond:
- ¡Dime! ¿Cómo lo
hiciste esta vez?
- Muy fácil. Me cague en
la madre de todos en el cuarto y el único que no se quejó fue éste...
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La esposa le dice a su
marido:
- Te las das de muy
electricista, y ya ves que el timbre de la puerta que nos tiene que avisar
cuando llega alguna persona lo arreglaste pero no suena, y cuando alguien quiere
timbrar huele a quemado, se apagan todas las bombillas de la casa y la plancha
deja de funcionar.
El esposo:
- ¿Y te parece poco eso
para saber que alguien está llamando a la puerta...?
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En un día de cómo
cualquier otro en temporada de caza, dos individuos se internaban en el bosque
en busca de una buena presa para convertirla en su trofeo. Al cabo de un día de
camino sin suerte se detienen a descansar y preparar el campamento, cuando de
pronto se les aparece un gran oso grisli justo donde habían dejado los rifles.
Así que uno tomó su mochila y se puso a correr el otro desconcertado lo sigue
y el oso sale corriendo detrás de ellos, al cabo de un par de kilómetros el de
la mochila al ver que el oso les daba alcance se detiene y saca de su mochila un
par de zapatos para correr y con toda calma empieza a ponérselos, y el otro
riendo de nervios le dice:
- Que ingenuo eres, y
crees que con los zapatos podrás ganarle a correr al oso
Y el otro contesta muy
serio
- Al oso difícilmente,
¡pero a ti sí!
---ooOoo---
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