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- Tengo dos novios, uno
campeón de esgrima y otro albañil.
- Es decir, estás entre
la espada y la pared, ¿eh?
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- Pepe, qué poco cariñoso
eres, nunca me dices nada bonito cuando me besas, me abrazas, etc.
- Mi religión no me lo
permite.
- ¡Vaya, todos los curas
sois iguales!
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Cada día Franco se
paseaba por los jardines de El Pardo y cuando se encontraba con el jardinero le
decía:
- Buenos días Pepe.
Y el otro contestaba:
- Buenos días Señor
Claudio.
Y así varios días hasta
que Franco le preguntó
Vamos a ver: ¿Por qué
me llama Claudio?
Y dice el jardinero:
- Es que todavía no
tengo confianza para llamarle Claudillo.
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Un loco le está clavando
clavos a otro en la cabeza y le pregunta:
- ¿Te hago daño?
y el otro contesta:
- Hombre, cuando se te
escapa el martillo, un poco...
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Un coche va a toda leche
y el conductor no frena al llegar a una casa y se estrella contra la pared. Se
baja muy cabreado y dice:
- ¡Qué putada! ¿Quién
habrá puesto aquí este cartel de SE TRASPASA?
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Están dos locos en el
patio del manicomio y uno dice:
- Dios me ha dicho que
seré rey.
Y el otro replica:
- No es cierto, Yo no te
he dicho nada.
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Salen de la iglesia
Jacinto y María, y ella le pregunta:
- Oye Jacinto, ¿qué es
la reencarnación?
- ¡Ay María! súbete al
burro y por el camino te lo explico
Durante el camino Jacinto
le dice:
- Mira, ves aquella vaca,
bueno pues ella puede ser tu tía Gertrudis en su otra vida -a continuación le
dice:-
- Mira María, ves aquel
gallo, ese puede ser tu tío José
María se va cabreando,
porque Jacinto únicamente hace referencia a sus familiares. Jacinto le vuelve a
decir:
- Mira María, ves aquel
perro, bueno pues ese puede ser tu primo Cipriano.
De repente María se pone
a llorar y Jacinto le pregunta:
¿Por qué lloras?
- ¡Porque me siento muy
triste!
- ¿Pero porqué María?
- Porque a lo mejor
venimos sentados en tu puta madre.
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Un hombre entra a un
restaurante y ve una mujer muy bonita sola en una mesa. Se aproxima y pregunta:
- Estaba viendo que usted
está sola. ¿Puedo sentarme y hacerle compañía?
Escandalizada, la mujer
responde gritando:
- ¡Mal educado! ¿Usted
que se piensa que soy yo?
Todo el restaurante lo
escucha. El hombre, sin saber que cara poner, dice:
- Sólo quería hacerle
compañía, nada más.
Y la mujer, gritando otra
vez contesta:
- ¡Y usted insiste! ¡Atrevido!
El hombre se da la
vuelta, se va cabizbajo y se sienta al otro lado del restaurante. Después de
algunos minutos, la mujer se levanta y se acerca a la mesa de él:
- Disculpe por la forma
en que lo traté. Es que soy psicóloga y estoy estudiando las reacciones de las
personas ante situaciones inusitadas.
Y el hombre le contesta
gritando:
- ¿100.000 pesetas? ¡Está
loca! ¡Ninguna puta vale eso!
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Un tipo llega a una
posada y le pregunta al administrador, un anciano de 60 años de edad, chino
recién llegado de Pekín, si tenía un cuarto para pasar la noche ya que se
encontraba perdido.
Este le responde que sólo
tenía un cuarto en el tercer piso junto al cuarto de su nietecita y se lo
ofreció, no sin antes advertirle que si le pasaba algo a su nieta, le aplicaría
los 3 castigos chinos.
El tipo le aseguro que no
iba a pasar nada y acepta el cuarto.
A la hora de la cena baja
por la escalera una dulce chinita de unos 20 años de edad, muy linda y sensual.
Durante toda la cena la chinita no dejaba de mirarlo y el hombre no podía dejar
de pensar en lo que le había dicho el anciano.
En la noche, la tentación
fue demasiado grande para el tipo y se pasó casi toda la noche con la chinita.
Cansado vuelve a su cuarto a descansar y se duerme. A la mañana siguiente
amanece con una roca inmensa encima de su cuerpo y con un papel que decía:
- Plimel castigo chino:
loca encima de cuelpo.
El tipo piensa que si eso
era lo peor que podía hacer el pobre anciano, no iba a ver mayores problemas.
Se levanta, carga la roca y la tira por la ventana. Al tirar la roca por la
ventana ve otro papel en el marco de la ventana que decía:
- Segundo castigo chino:
loca amalada a huevo delecho.
El tipo al ver que la
cuerda ya estaba llegando al punto en que más se estira, no lo piensa 2 veces y
se tira por la ventana, era mejor un par de huesos rotos.
Cuando va cayendo por el
segundo piso lee un gran cartel en el piso que decía:
-Tercel castigo chino:
huevo izquieldo amalado a pata de cama.
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Oye, ¿a ti que te han
traído los Reyes Magos?
- Unos zapatos.
- ¡Anda!
- Y unas gafas
- ¡Mira!
- y un colchón
- ¡Joder!
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Después de misa, tres jóvenes
miembros de la congregación se reúnen a la salida y empiezan a presentarse
entre ellos:
- Me llamo Pablo -dice el
primero-, pero no soy apóstol.
- Me llamo Pedro -dice el
segundo-, pero no soy santo.
- Bueno, mi nombre es María
-dice la tercera-, y no sé qué decir...
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La tempestad rugía cada
vez con más violencia y el capitán comprendió que su barco iba a hundirse de
un momento a otro.
- ¿Alguno de ustedes
sabe rezar? -gritó el capitán-
Un hombre se adelantó y
dijo:
- Sí, capitán, yo sé
rezar.
- Bien, rece usted
mientras los demás nos ponemos los chalecos salvavidas; porque nos falta uno.
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- Doctor, cada vez que
bebo una taza de café, siento un terrible dolor en el ojo derecho. Dígame, ¿qué
puedo hacer?
- Saque la cucharilla de
la taza.
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Tres negritos estaban en
el desierto, de repente se encuentran la lámpara de Aladino, la frotan sale el
genio y dice:
- A Aladino le concedí 3
deseos pero ustedes son 3 y entonces sólo les concederé un deseo a cada uno.
Los negritos se pusieron
a pensar en su deseo y el primero dice:
- Quiero que me hagas
blanco porque por ser negro me desprecian
Y flussshhhh, el negrito
se hace blanco, y el tercer negrito se empieza a carcajear. El segundo negrito
dice:
- Yo también quiero que
me hagas blanco porque quiero salir con una tía que sólo sale con blancos.
Y el genio lo hace
blanco. El tercer negrito se vuelve a carcajear más fuerte aún, y el genio le
dice
- ¿Y tú de que te ríes?
Y el último negrito le
dice, riéndose:
- Ahora me toca a mí
pedir el deseo: ¡Vuelve a hacer negros a estos 2 cabrones!
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Este es Pepito, que le
van a preguntar la tabla de multiplicar, así que decide hacer una chuleta y cosérsela
en el cuello de la camiseta. Total, que llega a clase y le pregunta la
profesora:
- A ver, Pepito, dime la
tabla del siete.
Mirándose el cuello de
la camiseta con cierto disimulo Pepito dice:
- Si, señorita... siete
por uno es siete... siete por dos son catorce... cien por cien es algodón...
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Dos amigos están en la
playa y uno de ellos le muestra un punto negro sobre el dedo al otro:
- Mira, una ladilla
inglesa.
- Anda, ¿Y cómo sabes
que es inglesa?
- Porque me la he sacado
de la ingle.
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Entra un señor en una
tienda de animales y dice:
- Hola, buenas, quisiera
un perro.
- ¿Pequinés?
- Bueno, es pa mi madre,
que le gustan mucho los animales.
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Para el optimista, el
vaso está medio lleno.
Para el pesimista, el
vaso está medio vacío.
Para el ingeniero, el
vaso es dos veces mayor de lo necesario.
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En una cárcel para
negros se encuentra un reportero haciendo unas entrevistas a los presos para
demostrar que en esa zona el racismo por parte de las autoridades blancas es
terrible. Camina por el pasillo de la cárcel y se detiene en la primera celda.
En ella está un preso acostado en la cama leyendo el periódico. Le pregunta el
reportero:
- Dígame, ¿por qué
motivo está usted aquí?
- Pues, verá, yo
caminaba por la calle cuando me golpeó el coche de un blanco. Con el golpe pegué
en el parabrisas con mi cabeza y lo rompí...
- Bueno, pero ¿cuál fue
su crimen?
- Daños y perjuicios.
Continúa caminando por
el pasillo de la cárcel y se detiene en la segunda celda. En ella está un
preso con cadenas en los pies. Le pregunta el reportero:
- Dígame, ¿por qué
motivo está usted aquí?
- Pues, verá, yo
caminaba por la calle cuando me golpeó el coche de un blanco. Con el golpe pegué
en el parabrisas del coche con mi cabeza, rompí el parabrisas y una parte de mi
cuerpo se metió en el coche...
- Bueno, pero ¿cuál fue
su crimen?
- Daños y perjuicios, y
allanamiento de morada.
Camina por el pasillo de
la cárcel y se detiene en la tercera celda. En ella está un preso amarrado a
un potro de tortura. Le pregunta el reportero:
- Dígame, ¿por qué
motivo está usted aquí?
- Caminaba yo por la
calle cuando me atropelló el coche de un blanco. Todo mi cuerpo impactó contra
el parabrisas, me metí dentro del coche y caí sentado en el asiento trasero.
- Bueno, pero ¿cuál fue
su crimen?
- Daños y perjuicios,
allanamiento de morada y abuso de confianza...
Camina por el pasillo de
la cárcel y se detiene en la cuarta celda. En ella está un preso amarrado a
una silla eléctrica y a punto de ser electrocutado. Le pregunta el reportero:
- Dígame, ¿por qué
motivo está usted aquí?
- Caminaba yo por la
calle cuando me atropelló el coche de un blanco. Todo mi cuerpo impactó contra
el parabrisas, me metí dentro del coche y caí sentado en el asiento trasero;
pero con la inercia que traía, salí volando del coche rompiendo el vidrio de
atrás...
- Bueno, pero ¿cuál fue
su crimen?
- Daños y perjuicios,
allanamiento de morada, abuso de confianza e intento de fuga...
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La moraleja del cazador
Un anciano de 90 años
llega al médico para su chequeo de rutina. El doctor le pregunta:
- ¿Cómo se siente?
- ¡Nunca estuve mejor!
-le responde-. Mi novia tiene 18 años. Ahora está embarazada y vamos a tener
un hijo.
El doctor piensa por un
momento y dice:
- Permítame contarle una
historia: Un cazador que nunca se perdía la temporada de caza salió un día
tan apurado de su hogar que se confundió, tomando el paraguas en vez del rifle.
Cuando llegó al bosque, se le apareció un gran oso. El cazador levantó el
paraguas, le apuntó al oso y disparó. ¿A que no sabe lo que pasó?
- No sé -responde el
anciano-.
- Pues el oso cayó
muerto frente a él -concluye el doctor-.
- ¡Imposible! -exclama
el anciano-. Otra persona debía haber disparado.
- ¡A ese punto quería
llegar yo!
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Una mujer acompaña a su
esposo a un chequeo médico de urgencia y después del examen el doctor le pide
a ella que lo acompañe a solas a su oficina. Allí, el médico le dice:
- Su esposo está
sufriendo una enfermedad severa agravada por el estrés. Si no hace lo que le
voy a indicar, es posible que muera. Así que, cada mañana hágale un desayuno
saludable y levántele el ánimo. Asegúrese de ser muy complaciente y prepárele
también un almuerzo nutritivo para que se lleve al trabajo. Por la noche, dele
una comida suave y no permita que aumente su estrés. No discuta sus problemas
con él y vístase con prendas sugestivas. Procúrele masajes en la espalda
mientras ven algún evento deportivo en la TV y, sobre todo, hagan el amor
varias veces a la semana encargándose de satisfacer cualquier deseo suyo. Si
logra hacer esto durante los próximos 6 meses, seguramente su esposo recuperará
su salud.
De vuelta a casa, el
marido le pregunta a la esposa:
- ¿Qué fue lo que te
dijo el médico?
- ¡Que te vas a morir!
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