propuesta Socialista

Por la Revolución Socialista Mundial



Nota de contratapa

A  65 años del asesinato de León Trotsky

65 años atrás, un hachazo que un sicario stalinista propinó en la cabeza de León Trotsky , no solo pretendía asesinarlo; quería acabar con el reservorio moral y político de la Revolución de Octubre. No lo logró.

Hoy no daremos nuestra opinión. Dejaremos que algunos párrafos del prólogo de su libro Mi Vida, digan como entendía el creador del Ejército Rojo que era el hombre nuevo que, años más tarde, popularizó Ernesto Che Guevara.

 

“Puede que nunca hayan abundado tanto como hoy los libros de Memorias. ¡Es que hay mucho que contar! El interés que despierta la historia del día se hace más apasionado cuanto más dramática y más accidentada es la época en que se vive. En los desiertos del Sahara no pudo nacer la pintura paisajista...

...Me he detenido especialmente en el segundo período de la revolución de los Soviets, que se inicia con la enfermedad de Lenin y el comienzo de la campaña contra el ‘trotskismo’...La autobiografía de un político revolucionario tiene por fuerza que tocar una serie de problemas teóricos, relacionados unos con la evolución social de su país, y otros con la marcha de la humanidad, y muy especialmente con esos períodos críticos a que damos el nombre de revoluciones...

...He escrito un libro polémico. En él se refleja la dinámica de una sociedad cimentada toda ella sobre antagonismos y contradicciones... Es la imagen de nuestra época. De la época con la que nos criamos, en la que respiramos y vivimos. Imposible no ser polémicos sin hacerle traición...

...Hasta la edad de nueve años, viví sin interrupción en una aldea apartada del mundo. Pasé ocho estudiando en el Instituto. Al año de salir de sus aulas, fui detenido por vez primera. Mis Universidades fueron, como las de tantos otros en aquella época, la cárcel, el destierro y la emigración. Dos veces estuve preso en las cárceles zaristas, por espacio de cuatro años en total; las deportaciones del antiguo régimen me alcanzaron otras tantas veces, la primera dos años poco más o menos, la segunda unas semanas. Las dos veces pude huir de Siberia. He vivido emigrado unos doce años, en varios países de Europa y América: dos años antes de...la revolución de 1905 y diez después de su represión...fui condenado a prisión en rebeldía en la Alemania de los Hohenzollers (1905); al siguiente año, expulsado de Francia a España, donde, tras breve detención en la cárcel de Madrid y un mes de estancia en Cádiz bajo la vigilancia de la policía, me expulsaron de nuevo rumbo a Norteamérica. Allí, me sorprendieron las primeras noticias de la revolución rusa de Febrero. De vuelta a Rusia, en marzo de 1917, fui detenido por los ingleses e internado durante un mes en un campo de concentración del Canadá.

Tomé parte activa en las revoluciones de 1905 y 1917, y ambos años fui Presidente del Soviet de Petrogrado. Intervine...en el alzamiento de Octubre y pertenecí al Gobierno de los Soviets...dirigí en Brest–Litovsk las negociaciones de paz ...con Alemania, Austria–Hungría, Turquía y Bulgaria. Ocupé el Comisariado de Guerra y Marina, y..dediqué cinco años a la organización del Ejército rojo y la reconstrucción de la flota. En...1920, me encargué...de dirigir los trabajos de reorganización de los ferrocarriles, que estaban en el mayor abandono...

...En enero de 1928 me envió al destierro el actual Gobierno ruso, y hube de pasar un año junto a la frontera china. En febrero de 1929 fui expulsado a Turquía, y escribo estas líneas en Constantinopla... Amo y sé apreciar el método y la disciplina. No con ánimo de paradoja, sino porque es verdad, diré que me indignan la destrucción y el desorden. Fui siempre un discípulo aplicado y puntual, dos condiciones que he conservado a lo largo de toda la vida...

...Véome obligado a escribir estas líneas en la emigración, la tercera de la serie, mientras mis mejores amigos, que lucharon con denuedo decisivo por ver implantada la República de los Soviets, pueblan sus cárceles y sus estepas, presos unos y otros deportados. Algunos hay que vacilan, que retroceden y se rinden al adversario. Unos, porque están moralmente agotados; otros, porque confiados a sus solas fuerzas, son incapaces para encontrar una salida a este laberinto en que los colocaron las circunstancias; otros, en fin, por miedo a las sanciones materiales.

Es la tercera vez que presencio una deserción en masa de las banderas revolucionarias. La primera fue tras el reprimido movimiento de 1905; la segunda, al estallar la guerra. Conozco harto bien, por experiencia, lo que son estas mareas y reflujos. Y sé que están regidos por leyes. No vale impacientarse, pues no han de cambiar de rumbo a fuerza de impaciencia...El deber  de un revolucionario es conocer las leyes que rigen lo sucesos de la vida y saber encontrar, en el curso que estas leyes trazan, su lugar adecuado. Es, a la vez, la más alta satisfacción personal que puede apetecer quien no une la misión de su vida al día que pasa.”

L. Trotsky

Prinkipo, 14 de septiembre de 1929

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