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Palabra Socialista Por la revolución socialista mundial |
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Los socialistas y
los mal llamados “desastres naturales” |
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Declaración del Partido Obrero Socialista de Costa Rica. San José, 10 de septiembre del 2005. |
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Es
una muy vieja costumbre (por lo tanto socialmente establecida y
aceptada) separar al hombre, al ser humano, de la naturaleza. Decimos
que es muy vieja por cuanto comenzó hace miles de años cuando el Homo
sapiens daba sus primeros pasos para dejar su condición nómade y
poder establecerse en los primeros caseríos. Lo llamativo es que eso
ocurrió después que la joven nueva especie comenzó el desarrollo de
la agricultura primero, y la ganadería luego, consecuencia de haber
aprendido a domesticar vegetales y animales. El
ser humano aparece como especie porque una parte de los homínidos
manifiesta una nueva habilidad: capacidad de realizar trabajo. En
sus primeros tiempos es recolector de frutos y semillas, tal vez se hace
carroñero, elabora herramientas muy primitivas y aprende a cazar; en
esta etapa vive en pleno contacto con la naturaleza. Cuando se asienta
(consecuencia de su poder de observación y de la experimentación
consiguiente) comienza a separarse del entorno. Ocurre, entonces, lo que
Engels describe con toda claridad en Origen de la Familia, la
Propiedad Privada y el Estado: 1) aparición de las formaciones
sociales divididas en 2) poseedores y desposeídos que, 3) en su
devenir, termina por generar, en el capitalismo, lo que Marx definió
como hombre enajenado en los Manuscritos Económico-Filosóficos. En
su desarrollo, contradictoriamente, la humanidad pierde su inicial
relación con la naturaleza (se deshumaniza) y a medida que descubre
(socialmente, por medio de la ciencia, el trabajo y la lucha de clases)
su historia natural, se prepara para reencontrarse (humanizarse) en
condiciones más favorables. Pero
esa sociedad, dividida en clases sociales irreconciliables, para
sobrevivir como tal, debe asegurar a los poseedores (burgueses) una
apropiación cada vez mayor de todo: recursos naturales, capital,
tecnología, conocimiento, poder; también la vida de los desposeídos,
dueños -tan sólo- de su fuerza de trabajo que la malvenden -cuando
pueden- en el mercado, cada vez más pequeño. No
debe extrañarnos, por lo tanto, que la Federación Internacional de
Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, en su Informe Mundial
sobre Desastres 2004, señaló que “la ausencia de información y la
falta de sistemas de alerta operativos fueran la causa de cientos de
miles de muertos durante el tsunami, de ciclones en América y Asia y de
inundaciones en todo el mundo.”. Observemos que no dice que son
consecuencia de los desastres naturales. Destaca que en 719 desastres
perecieron 250 mil personas, que 110 millones fueron afectadas
por inundaciones y 36 millones por huracanes. Criticó que “comunidades
expuestas a mareas, sismos, huracanes, tifones, tormentas tropicales,
inundaciones, erupciones volcánicas o deslizamientos de tierra no son
informados y alertados a tiempo...”. Como
contraste (que en parte nos da la razón) resalta que “en Cuba, con
buena preparación, información y alerta fue posible evacuar 224 mil
isleños ante el paso del huracán Charley, por lo que solo hubo cuatro
víctimas.” A
su vez, la Organización Mundial de la Salud, señala en un estudio
realizado por 1360 investigadores de 95 países, que “Sesenta por
ciento de los ecosistemas sensibles que proveen agua limpia, aire no
contaminado y contribuyen para condiciones climáticas relativamente
estables, están destruidos o sobre-explotados.”. Por su lado, la
Royal Society de Londres afirma: “en los pasados 50 años, los seres
humanos causaron daños tan grandes al medio ambiente, que pusieron en
peligro la existencia de las futuras generaciones.”. En la
investigación titulada Evaluación de Ecosistema del Milenio, afirman:
“Deforestación y cambio climático podrían causar la aparición de
nuevas enfermedades ... y en el próximo siglo, 25 por ciento de los
mamíferos, 12 por ciento de las aves y más de un tercio de los
anfibios, podrían extinguirse.”. Todo
lo anterior nos pone ante una evidencia: Katrina es el prólogo de lo
que está por venir. Para eliminar ese riesgo, la especie humana
debe llevar adelante la búsqueda conciente de su humanización.
No sólo se trata de estar preparados e informados para mejor responder.
La población debe ser actora y para ello el sistema social debe dar
cabida a todos por igual: todos los habitantes deben ser los que
construyan, democráticamente, por lo tanto para todos, empleando
todos los recursos, es decir, sin apropiación individual, en las
mejores condiciones de uso del conocimiento, sin propiedad
intelectual. En otras palabras: Socialismo. |