|
propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
|
|
Editorial:
Se
acaba el tiempo. Nota
de tapa:
TLC,
Katrina: Barbarización creciente. Nota
de contratapa: A
65 años del asesinato de León Trotsky. Tema central: Katrina. 1. Estados Unidos: Huracán de pobreza 2. Lo que Katrina sacó a flote. 3. Cambio climático: Katrina es sólo una muestra. Panorama
nacional Las
elecciones del 2006: ¿Un deber cívico?. Miguel
Ángel se adelantó al TLC. Campaña
contra las sanciones del MEP a los educadores por paro en defensa de
compañero asaltado. Panorama internacional Desde
la selva Lacandona: El EZLN llama a luchar contra el capitalismo,... Bolivia:
100
clanes familiares son dueños de la tierra. Bolivia:
Capitalismo sí, socialismo para nada. Los
hombres más ricos del mundo. Otros
panoramas Declaración
del POScr:
Los
socialistas y los mal llamados “desastres naturales”. Campaña
solidaria:
O.
Barrantes e I. Angulo amenazados de ser encarcelados. Espacio
permanente de las mujeres:
¡Sí
al dominio de la Libertad! De
nuestros lectores:
Poesía
de Fernando Mora R. |
Arde
París ... arde Francia. |
|
Escribió
Eduardo Febbro para Página
12 de
Argentina, el 5 de septiembre. |
|
|
Ciento cincuenta
manifestaciones movilizaron en Francia a un millón de personas contra
la política salarial del gobierno, los despidos en grandes empresas y
la pérdida de poder adquisitivo. Convergieron empleados públicos y
privados Francia sirvió
anteayer el plato preferido de la cocina social francesa: una jornada
de huelgas y manifestaciones de una amplitud impresionante. El
movimiento social convocado por el conjunto de los sindicatos y cuatro
partidos de izquierda –el Socialista, el Comunista, los Verdes y
la Liga Comunista Revolucionaria– sacó a las calles a más de
un millón de personas en todo el país. El objetivo de la jornada
consistió en protestar contra la política salarial del gobierno, los
planes sociales imprecisos y la drástica pérdida del poder
adquisitivo. Los sindicatos habían apostado por una movilización
nacional de un millón de personas a fin de imponer al gobierno del
primer ministro Dominique de Villepin el deshielo de los salarios y
una agenda de negociaciones. La meta fue ampliamente alcanzada. Con
París a la cabeza y el tradicional desfile sindical que partió desde
la Plaza de la República, más de 150 manifestaciones se realizaron a
lo largo del país, al tiempo que los transportes públicos, Metro,
autobuses, trenes y aviones, se vieron fuertemente perturbados. Si el
legendario malhumor francés es un termómetro del descontento social,
lo ocurrido ayer es la excepción que confirma la regla y anuncia
otras movilizaciones sociales. Contrariamente a otros años, la
población perjudicada por los paros no rezongó por los atrasos y
enredos provocados por la falta de transporte. Había en París un
clima jovial de solidaridad con los sectores movilizados. En vez de la
típica exclamación parisina “¡Merde!”, la gente clamaba “Bravo,
tienen razón”. A las marchas
callejeras pobladas de empleados del sector público se sumaron
muchísimos empleados del sector privado. Imagen más que emblemática
de la convergencia de insatisfacciones y de las consecuencias de las
políticas económicas de los gobiernos, la manifestación de París
estaba encabezada por los empleados del grupo norteamericano Hewlett-Packard.
La multinacional la supresión de miles de puestos de trabajo en el
mundo. Francia es uno de los países más afectados por las medidas.
“Tengo 50 años y me van a despedir”, decía el cartel que llevaba
una mujer de 50 a quien le cayó la guillotina social accionada por
Hewlett-Packard. Al lado de ella, otro empleado de la empresa llevaba
un cartel donde podía leerse: “La Bolsa me mató”. El hombre
denunciaba un plan social “que no se justifica. Su única razón
radica en hacer que suba el precio de las acciones de HP”. Otro, con
un gorro de Napoleón, decía: “Somos el símbolo triste de los
empleos que se asesinan en pos de la rentabilidad”. Al lado de los
manifestantes había un responsable sindical de la sede norteamericana
de Hewlett-Packard. El sindicalista había cosido las banderas de
Estados Unidos y de Francia y decía que las empresas de hoy sólo
buscan tener “empleados explotados y ultracompetitivos”. Los carteles
sindicales habían unido en un mismo reclamo las reivindicaciones
plurisectoriales: “Juntos por el empleo, el poder adquisitivo, el
derecho de los empleados del sector público y privado”. Ante el
incuestionable éxito de la movilización que reunió a más de
100.000 personas en París, Bernard Thibault, secretario general de la
CGT, señaló que no veía “otra alternativa para el gobierno y la
patronal que mostrar con precisión y concretamente en los próximos
días y mediante actos precisos que han escuchado el mensaje de las
huelgas y las manifestaciones de hoy”. Jean-Claude Mailly, titular
de Fuerza Obrera, advirtió que el gobierno “tiene que destaparse
las orejas”. París parecía haber regresado a sus amores de
antaño. Un bosque de banderas rojas cubrió el cielo de la capital.“Ni
libre competencia, ni privatización”, “no a la precariedad”. El
tono de las pancartas exponía las preocupaciones de una sociedad que
paga un alto tributo a los criterios económicos en boga. El primer
ministro francés dijo que escuchaba “el mensaje que me dirigen los
franceses. Queremos responder a sus inquietudes y a sus aspiraciones”.
Dominique de Villepin agregó en la Asamblea Nacional que el Ejecutivo
“no se resigna a la impotencia pública”. El jefe de gobierno se
refugió en la literatura política para reiterar su conocido concepto
de “Francia está de pie, Francia trabaja y ganará”. El
presidente francés, Jacques Chirac, se limitó a fustigar la Unión
Europea, señalando que no le parecía “normal” que la UE no se
implicara en los temas sociales como el de la empresa Hewlett-Packard. Alentados por la
respuesta de la sociedad, los sindicatos anunciaron una cumbre
intersindical en los próximos días para decidir cómo continuar la
acción. La situación del
jefe de gobierno es complicada: además de enfrentar un poderoso
descontento social, tiene que medirse con el ministro del Interior,
Nicolás Sarkozy. El ambicioso y agitado ministro pugna por la
candidatura a la presidencia para las elecciones de 2007 y es un
infatigable partidario de la “ruptura” a fin de posicionarse lo
mejor posible. Villepin le advirtió a Sarkozy que “en la historia
de Francia, el único momento de ruptura que hubo fue la Revolución
Francesa. Eso terminó en un baño de sangre”. |
|