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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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Tema Central El huracán Katrina fue mucho más que un fenómeno natural. Sus vientos llevaron muchas preguntas a la mente de los habitantes del planeta. Sus aguas embravecidas, sacaron a la superficie toda la podredumbre de la sociedad capitalista. Los artículos que presentamos constituyen una excelente radiografía a la vez que reivindican a un sector del periodismo que entiende que su función es informar y no hacer de corifeos del sistema y sus corruptos políticos. |
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ESTADOS
UNIDOS: Huracán
de pobreza Escrito
en Nueva York por
William Fisher para International
Press Service (IPS) el 2 de septiembre. La
sentencia "los ricos se enriquecen y los pobres empobrecen"
suele emplearse para ilustrar la situación de los países en
desarrollo. Pero hoy describe el panorama económico de Estados
Unidos, la única superpotencia mundial. Los
últimos estudios del Buró de Censos de Estados Unidos al respecto
reflejan, según muchos economistas, el impacto negativo de la
"sociedad de propietarios", una plataforma programática
propuesta a la ciudadanía por el presidente George W. Bush. El
esquema se caracteriza por los recortes de impuestos a la inversión
de capital y a los ahorros y la privatización de la seguridad social. La
tendencia regresiva quedó patente en todos los hogares
estadounidenses por las imágenes televisivas de desesperados
damnificados por el huracán Katrina en el sudeste del país, cuya
abrumadora mayoría son pobres y negros. Muchos
sobreviven gracias a la menguante seguridad social y no pueden gastar
en combustible o en pasajes de autobús para alejarse de la tormenta. "Por
lo general, la pobreza no mata rápidamente. Pero a veces sí, si, por
ejemplo, un huracán monstruoso devasta una región", escribió
Bill Berlow, editor en el periódico Tallahassee Democrat, en un
comentario sobre el censo. "En
medio del terrible sufrimiento que el huracán Katrina produjo en unas
pocas horas, y que atraviesa un gran espectro socioeconómico, nos
enteramos de que muchos pobres mueren porque, sencillamente, tienen
menos opciones", anotó Berlow. Los
datos del Buró de Censos lo explican con cifras. El
año pasado, la pobreza alcanzaba a 12,7 por ciento de la población.
Fue el cuarto año consecutivo en que ese porcentaje aumentó. Eso
significa que 37 millones de personas viven con ingresos de menos de
19.157 dólares anuales por familia de cuatro integrantes. Traducido
en cifras absolutas, eso significa que el año pasado hubo en Estados
Unidos 1,1 millones de pobres más que en 2003. La
inequidad económica se acercó en 2004 al récord: el 20 por ciento
más rico de la población recibió 50,1 por ciento del ingreso total.
El cinco por ciento más rico fue el único sector que disfrutó un
aumento de su ingreso real. El del restante 95 por ciento se mantuvo o
cayó. Pero
la situación real, de hecho, puede ser aun peor, pues no es claro si
el Buró de Censos contabiliza a los inmigrantes ilegales. El
ingreso promedio por hogar de cuatro integrantes se mantuvo en 44.389
dólares, estancado desde 2003. Entre
las comunidades étnicas, los negros son los que reciben el promedio
de ingreso más bajo, y los asiáticos, el mayor. Y entre las
regiones, el sur --en el sudeste del país, donde se abatió el
huracán-- fue la que tuvo el ingreso promedio menor, y el noreste y
el oeste el mayor. El
aumento de la pobreza se registra en medio de un fuerte crecimiento
económico de 3,8 por ciento anual, que permitió el año pasado la
creación de 2,2 millones de empleos. Pero
la mayoría de esos puestos correspondían al sector de servicios, con
salarios menores a los de la industria. Los
empleos industriales desaparecen, al mismo tiempo que la fuerza de
trabajo estadounidense continúa careciendo de las destrezas
necesarias para cubrir los empleos mejor pagados del sector de
servicios. La
mayoría de los trabajadores deben tener dos empleos, para cubrir con
el segundo las reducciones salariales que sufrieron en el primero. Para
colmo, buena parte del crecimiento de la riqueza económica de los
últimos años se canalizó puramente a través de bienes financieros
adquiridos por ricos en forma de ingresos de capital, como intereses,
rentas y dividendos, según muchos economistas. La
cantidad de personas sin seguro de salud subió de 45 millones a 45,8
millones. Pero el Buró de Censos sostuvo que el porcentaje respectivo
se mantiene sin cambio, dado un "aumento en la cobertura del
gobierno" que implica "una caída en la basada sobre el
empleo". Pero
los programas públicos de salud como Medicaid sufren cortes en
estados que no pueden financiarlos, lo que deja a los pobres aun con
menos recursos sanitarios. El
paisaje económico desde la Casa Blanca y el Capitolio, sede del
Congreso legislativo en Washington, es, obviamente, muy diferente al
que se aprecia desde debajo de la línea de pobreza. En
la última legislatura, el Congreso, presionado por firmas emisoras de
tarjetas de crédito, aprobó una ley que dificulta a las personas de
bajos ingresos declararse en bancarrota para evitar las deudas. Mientras,
las emisoras de tarjetas alientan a sus clientes a utilizarlas. Según
organizaciones de defensa de los consumidores, su objetivo es aumentar
la posibilidad de un cese de pagos, más lucrativo que las operaciones
normales a causa de los intereses y multas exorbitantes. La
semana próxima, cuando se reanuden las sesiones, el Congreso
legislativo analizará proyectos de ley que afectan a los más ricos
(el impuesto a los bienes raíces o recortes de tributos a las
inversiones) y a los más pobres (un aumento del salario mínimo). Los
legisladores también considerarán propuestas para recortar aun más
los programas de asistencia a los más pobres, como Medicaid, las
estampillas para alimentos y los préstamos estudiantiles. Por
otra parte, la Casa Blanca y el Congreso continúan paralizados en
torno de la reforma de la seguridad social, en parte porque, según
las encuestas, la mayoría del público no cree que la privatización
incremente el monto de las jubilaciones y pensiones por discapacidad,
como asegura el presidente Bush. En
los últimos años, la economía estadounidense ha tenido como motor
el gasto de los consumidores, más que las inversiones de los ricos
beneficiados por los recortes de impuestos.
¿Qué
sucede con el consumo cuando los pobres se vuelven más pobres?
A medida que caen los
salarios y las tarjetas de crédito quedan bloqueadas, el consumo se
frena, según advierten economistas. Cada vez más personas se
sumirán en un abismo financiero y su supervivencia se convertirá en
responsabilidad del gobierno y, por ende, de todos los contribuyentes. Dado
el enorme déficit fiscal dispuesto por políticos que profesan
compromiso con la responsabilidad en el gasto público, los
contribuyentes --actuales y futuros-- deberán cargar con la pesada
carga de financiar la deuda acumulada por el Estado. Por
lo menos la mitad de esa deuda es propiedad de residentes en el
extranjero que esperan recibir los intereses de su inversión. Eso
implica una presión adicional sobre la balanza internacional de pagos
de Estados Unidos y deprime el valor del dólar, lo que, a su vez,
deja fuera del alcance de los pobres muchos productos importados de
primera necesidad. "En
definitiva, Estados Unidos no cumple con un criterio clave del
progreso económico: elevar la calidad de vida del segmento más pobre
de la sociedad", dijo a IPS el ex subsecretario (viceministro) de
Comercio Jack Behrman, profesor de la Escuela de Negocios de la
Universidad de Carolina del Norte. "Las
actuales políticas favorecen a los ricos y se concentran en el éxito
financiero más que en la producción de bienes y servicios reales. Es
una receta para el conflicto económico y social más que para la
construcción de una sociedad unida", concluyó. Informe
del Buró de Censos de EEUU, en inglés: (http://www.census.gov/Press-Release/www/releases/archives/news_conferences/005515.html)
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