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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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Lo
que Katrina sacó a flote Escrito por Juan Gelman para Página 12 de Argentina el 20 de septiembre.
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Tema central |
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El huracán Katrina fue mucho más que un fenómeno natural. Sus vientos llevaron muchas preguntas a la mente de los habitantes del planeta. Sus aguas embravecidas, sacaron a la superficie toda la podredumbre de la sociedad capitalista. Los artículos que presentamos constituyen una excelente radiografía a la vez que reivindican a un sector del periodismo que entiende que su función es informar y no hacer de corifeos del sistema y sus corruptos políticos. |
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Katrina
sumergió a Nueva Orleáns, pero no todo lo
sepultó. Al revés: sacó a luz el verdadero rostro del
Organismo federal de gestión en situaciones de emergencia (FEMA, por
sus siglas en inglés), no menos infeccioso que las aguas que todavía
contaminan la ciudad. Su función declarada es salvar las vidas y
atender las necesidades de los estadounidenses afectados por
catástrofes naturales. Pero en el caso de Nueva Orleáns hizo todo lo
contrario: rechazó la ayuda que la compañía ferroviaria Amtrak
ofreció para evacuar a las víctimas de la inundación, negó a la
Cruz Roja el permiso para entregarles comida y medicinas, hizo pegar
la vuelta a los camiones de Wal Mart cargados de abastecimientos,
rechazó las ofertas de generadores y de otros equipos necesarios para
el desagote de las aguas, bloqueó una flotilla de 500 botes en los
que ciudadanos particulares traían ayuda (www.rense.com, 9-9-15). En
otras palabras, se dedicó a acelerar la muerte por deshidratación,
hambre y falta de asistencia médica de damnificados cuyo número tal
vez nunca se conocerá. Por
añadidura, FEMA trata de controlar el acceso de los medios a la zona
de desastre (Editor&Publisher, www.mediainfo.com, 7-9-05) y,
siguiendo sus indicaciones, efectivos del ejército han confiscado
cámaras y anotaciones a periodistas y fotógrafos (Der Spiegel,
8-9-05). Se trataría de algo inexplicable, pero no. Desde
su instalación en 1979 hasta 1995, “FEMA sólo ha invertido el 6
por ciento de su presupuesto en situaciones de emergencia nacionales y
destinado el grueso de su financiamiento a la construcción de
instalaciones subterráneas para garantizar la continuidad (de las
actividades) del gobierno en caso de situaciones de emergencia graves,
exteriores o locales” (Harry V. Martin, Free America, www.sonic.net/sentinel,
1995). Agrega Martin que el general Frank Salzedo, director de la
División de seguridad civil de FEMA, aclaró perfectamente en una
conferencia de prensa que tuvo lugar en 1983 la finalidad del
organismo: proteger a los miembros del gobierno de intentos de
asesinato, “a las instalaciones civiles y militares de sabotajes y/o
ataques, e impedir que grupos disidentes ganen acceso a la opinión
pública norteamericana, o a una audiencia mundial en tiempos de
crisis”. Cuando el huracán Andrew azotó el sur de Florida en 1992
se descubrió que FEMA, en vez de haber invertido en la prevención de
las consecuencias anunciadas de un desastre semejante, había gastado
1300 millones de dólares en la construcción de búnkeres secretos a
lo largo y lo ancho de EE.UU. en cumplimiento de los objetivos
anunciados por el general Salzedo. ¿Y los desastres naturales? Bien,
gracias. En
realidad, FEMA ha estado involucrado en cuestiones de seguridad
nacional desde el comienzo mismo de sus actividades (www.lew
rockwell.com/orig5/sam ples7.html). Por ejemplo, en el diseño de la
operación REX-84, actividad que el Miami Herald del 5-7-87 describió
como propia de “un gobierno secreto dentro del gobierno”. El plan
incluía la vigencia de la ley marcial, la suspensión de las
garantías constitucionales y acciones agresivas contra
manifestaciones de protesta, así como la puesta en marcha de “medidas
nacionales de previsión de casi todo, desde un ataque nuclear (del
exterior) hasta una insurrección civil” (www.totse.com/en/cons
piracy/163636.html). En la elaboración del proyecto participó nada
menos que Oliver North. Se recuerda que el coronel impune organizó en
1986 el operativo Irán-contras: a cambio de la liberación de cinco
norteamericanos que el grupo pro iraní Hezbolá había capturado en
el Líbano, Reagan vendió 4 mil misiles Tomahawk a Irán –pese al
embargo de armamentos que pesaba sobre el régimen del ayatollah
Jomeini– mediante una operación encubierta que incluyó a Israel
como mediador. North fue elarquitecto del operativo y desvió millones
de dólares de las ganancias obtenidas con esa venta a los grupos
nicaragüenses que combatían contra el gobierno sandinista. Katrina
también sacó su nombre a flote y permitió lo que parece un
ejercicio de las facultades reales del FEMA. Los
miembros del cuerpo “Blackwater USA”, la fuerza principal de los
mercenarios que el Pentágono alquiló para luchar en Irak, patrullan
las calles de la ciudad arrasada. “La catástrofe que devastó Nueva
Orleans y el sur del Golfo de México dio lugar a la mayor
movilización militar en territorio norteamericano de la historia
moderna. Casi 65 mil efectivos están desplegados en la zona de
desastre, convirtiendo a la ciudad portuaria en una zona de guerra”,
observa el dirigente socialista estadounidense Bill Van Auken (www.wsws.org,
8-9-05). Y propone: “No hay duda alguna de que la incompetencia y la
indiferencia jugaron un gran papel (en retrasar la asistencia a las
víctimas del huracán), pero también hay evidencias sólidas de que
la Casa Blanca y el Pentágono retuvieron deliberadamente esa ayuda en
función de una estrategia ideada para imponer un control militar
absoluto en la ciudad”. Van Auken subraya que el Comando Norte del
ejército norteamericano preparó ya varios “planes de guerra” en
caso de conmoción interna y/o de ataques terroristas, incluso con
armas nucleares, en alguna ciudad importante del país, y que “la
catástrofe que se abatió sobre Nueva Orleans creó condiciones
ideales para ensayarlos”. Los planes del Pentágono son planes del
Pentágono y nada importan las vidas que cobran. Esos
planes además parecen un ejercicio de “destrucción de la demanda”
de quienes Henry Kissinger calificó alguna vez de “inútiles que
comen”. FEMA prometió entregar cheques de 2 mil dólares a los
damnificados por Katrina, es decir, a pobres que en su mayoría no
tienen cuentas bancarias, ni documentos de identidad, ni techo, ni
trabajo. Ahora no usan electricidad ni gas y eso alivia la crisis
energética de EE.UU. Esta clase de contracción del consumo es algo
viejo: recuerda las prácticas infanticidas de muy antiguas
civilizaciones. |
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