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CAMBIO CLIMÁTICO: Katrina
es sólo una muestra Escrito
por Stephen
Leahy de International
Press Service (IPS) el 1 de septiembre.
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Tema central |
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El huracán Katrina fue mucho más que un fenómeno natural. Sus vientos llevaron muchas preguntas a la mente de los habitantes del planeta. Sus aguas embravecidas, sacaron a la superficie toda la podredumbre de la sociedad capitalista. Los artículos que presentamos constituyen una excelente radiografía a la vez que reivindican a un sector del periodismo que entiende que su función es informar y no hacer de corifeos del sistema y sus corruptos políticos. |
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El
calentamiento del planeta favorece tormentas tropicales cada vez más
intensas y frecuentes, coincidieron científicos tras el paso del
huracán Katrina por Estados Unidos, en una de las peores catástrofes
naturales de la historia de ese país. De
acuerdo con ese diagnóstico, la Administración Oceanográfica y
Atmosférica Nacional (NOAA) de Estados Unidos pronosticó 21
tormentas tropicales en el Atlántico, el doble de lo normal, antes
del fin de la actual temporada de huracanes, el 30 de noviembre. De
ese total de tormentas, entre 10 y 12 pasarían por Estados Unidos,
México y el Caribe, incluido un huracán de la escala de Katrina,
aunque por fortuna no todos tocarán tierra. Katrina
aterrizó en la costa estadounidense sobre el golfo de México el
lunes y dejó atrás una devastación que llevará años revertir,
según el propio presidente George W. Bush. De
acuerdo con las últimas cifras oficiales, el huracán dejó al menos
166 muertos a su paso en los últimos días por los estados
sudoccidentales de Luisiana, Mississippi, Alabama y Florida. Sin
embargo, el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, dijo que sólo en su
ciudad las víctimas fatales podían calcularse "por cientos o
miles". Ochenta por ciento de esa ciudad está inundada, y los
cadáveres flotan en las calles. Pasarán
una o dos semanas antes de que se pueda evaluar por completo el grado
de la devastación, pero según estimaciones preliminares, los daños
materiales superarían 25.000 millones de dólares. Según expertos,
serán necesarios campamentos de refugiados para dar albergue
temporario a cientos de miles de personas durante semanas o meses, por
lo menos. Lo
peor es que hay más. "Esta podría ser una de las temporadas de
huracanes del Atlántico más activas de que se tenga registro, y
será la novena con actividad superior a lo normal en los últimos 11
años", declaró el brigadier general David Johnson, director del
Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA. La
causa de tanta actividad sería la calidez de las aguas en el océano
Atlántico, según científicos. El agua oceánica a 27 grados
centígrados o más crea suficiente humedad en el aire para favorecer
la formación de un ciclón o huracán. Una vez iniciado, un huracán
sólo precisa agua cálida y las condiciones de viento adecuadas para
mantener o intensificar su fuerza. Cuando
el huracán Katrina golpeó el suroccidental estado de Florida la
semana pasada, estaba en la categoría uno en la escala de Saffir-Simpson,
que clasifica a los huracanes según la velocidad de sus vientos y su
potencial destructivo. Menos
de 24 horas después de entrar en las aguas cálidas del golfo de
México, ganó fuerza y se transformó en un huracán de categoría
cinco, con vientos continuos superiores a 250 kilómetros por hora. Aunque
bajó a la categoría cuatro cuando llegó a la costa estadounidense
del golfo, para entonces sus dimensiones eran enormes. Nueva Orleans,
que se encuentra bajo el nivel del mar, llevó la peor parte cuando
unos diques se rompieron y provocaron la inundación de cerca de 80
por ciento de la ciudad. "No
hay duda de que las aguas cálidas del golfo proveyeron el calor
necesario para transformar a Katrina en un gran huracán",
afirmó Ross Gelbspan, periodista galardonado con el premio Pulitzer
y autor de dos libros sobre el calentamiento del planeta. Este
calentamiento es, en definitiva, la causa del fenómeno, dijo a IPS.
Expertos coinciden en que el calentamiento de la atmósfera terrestre
es provocado por gases de invernadero derivados de la quema de
combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, que atrapan el
calor en la atmósfera. Este efecto invernadero es causa a su vez de
graves trastornos del clima que se han dado en llamar "cambio
climático". La
afirmación de Gelbspan es polémica en un país en que muchas
autoridades llegan a negar la existencia del calentamiento del planeta
y del cambio climático. Pero crecientes pruebas científicas sumadas
al aumento de desastres como huracanes, sequías, inundaciones e
incendios forestales demuestran que el clima terrestre está cambiando
en realidad. El
climatólogo David Easterling, del Centro Nacional de Datos
Climáticos de la NOAA, concordó en que Katrina obtuvo su
poder destructivo de las aguas cálidas del Golfo. "Las
temperaturas oceánicas más altas tienen más probabilidades de
producir tormentas más fuertes e intensas", dijo en una
entrevista. Sin
embargo, es difícil determinar si el aumento de las temperaturas en
medio del Atlántico es resultado del calentamiento terrestre o de un
ciclo natural, aclaró Easterling. A
escala mundial, existen claras pruebas de las causas humanas del
calentamiento de los océanos, observó Tim Barnett, un físico marino
del Instituto Scripps de Oceanografía, de la Universidad de
California en San Diego. En
los últimos 40 años, los 300 metros más superficiales de los
océanos del mundo se han calentado 0,5 grados en promedio. Esto
no es novedad, pero Barnett probó que el fenómeno es causado por las
emisiones de gases invernadero, combinando modelos de computadora y
observaciones reales. Otro
estudio, publicado en julio en la revista científica Nature,
demostró que el calentamiento de los océanos está intensificando el
poder destructivo de los huracanes y tifones. El incremento de 0,5
grados de la temperatura océanica duplicó el poder destructivo de
los huracanes en el Atlántico norte, escribió Kerry Emanuel, del
Instituto de Tecnología de Massachusetts, en ese informe. "No
debemos esperar otros 10 años de estudios para reducir las emisiones,
como sugiere el gobierno de (George W.) Bush", urgió Michael
Mastrandrea, investigador ambiental de la Universidad de Stanford.
Estados Unidos es responsable de un cuarto de todas las emisiones de
gases invernadero del planeta. Sin embargo, Bush retiró en 2001 la
firma que había estampado su predecesor Bill Clinton en el Protocolo
de Kyoto, firmado en 1997 para reducir las emisiones de gases
invernadero, alegando que el tratado era injusto al exigir reducciones
sólo a países industrializados, y que su aplicación en Estados
Unidos causaría la pérdida de más de cinco millones de puestos de
trabajo. "Demorar una reducción sustancial de las emisiones podría causar impactos irreversibles", advirtió Mastrandrea en entrevista con IPS. Artículos relacionados:
Declaración del POScr: Los
socialistas y los mal llamados desastres naturales.
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