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palabra hadas procede del latín fata, derivada del
sustantivo latino fatum, el hado, que significa 'oráculo',
'destino', 'suerte'. Igual procedencia tiene el término fée
francés, del que derivaron las palabras inglesas fairy o fairies.
En español se usa la palabra feérico para describir
los atributos de las hadas, se dice, por ejemplo música feérica
o de las hadas.
Las hadas son las más numerosas entre los seres
elementales y también las más bellas. Tienen poder sobre
la vida, el amor y la muerte. También de ellas dependen los
ciclos vitales de la naturaleza y los encantamientos y las transformaciones
de todas las cosas.
Son invisibles, pero en algunos casos pueden adquirir
densidad y espesor y mostrar un cuerpo visible a los ojos de ciertas
personas. Son de una belleza prodigiosa: ojos almendrados, pupilas
transparentes, rostros con fulgores de estrellas y opacidades de musgo,
cabellos de hilos de oro, seda o filamentos vegetales, alas de pájaro,
mariposa o libélula... Pueden caber en la palma de una mano
o alcanzar la estatura de un niño pequeño, aunque algunas,
sin embargo, pueden alcanzar la talla de una joven doncella. En algunos
casos pueden tener cola de pez o serpiente, patas de cabra y garras
de buitre.
No piensan ni sienten como los humanos. Esta es precisamente
la esencia de su envidia de los mortales y el origen de gran parte
de las inquietudes que causan, van sin cesar atraídas hacia
todas las formas de facultad creadora y, sobre todo, hacia los momentos
de gran emoción: amantes, poetas, artistas, escritores, músicos...
Las hadas se extienden por todas partes, se llaman
fairies en Inglaterra, fées en Francia, fates
en Italia... Las hadas irlandesas son llamadas sidhe daoiney
y son las más numerosas y las de mayor poder en el mundo europeo.
En España reciben distintos nombres dependiendo de la comunidad
en la que habiten: mouras en Galicia, xanas en Asturias,
goges en Cataluña... y moras encantadas o
hadas en general en el resto de la península.