os
duendes son pequeñas criaturas que suelen vivir dentro de las
casa habitadas dedicándose a un sinfín de menesteres,
entre los que se cuentan las travesuras.
Las casas en las que viven los duendes, no son casas construidas en
algún lugar mágico, sino las moradas reales de la gente
que vive en el campo, en los pueblos e incluso las ciudades.
Los duendes domésticos suelen ser serviciales y, cuando los
humanos duermen, se dedican a adelantar las tareas que éstos
han dejado empezadas, a dar brillo a los metales, a limpiar los muebles...
También cuidan del jardín y de los animales de la casa
y el corral, con quienes acostumbran a hacer amistades. Cuando recuperamos
la costura y vemos que está más adelantado de lo que
creíamos, cuando los niños encuentran acabados los deberes,
o cuando la casa amanece reluciente, no hay que dudarlo: son ellos.
Cuando en el silencio de la noche oímos crujidos, chasquidos,
silbidos, tintineos... son ellos que trabajan y se divierten yendo
y viniendo a sus anchas por toda la casa.
A veces los duendes también son felices haciendo trastadas
y enredándolo todo. Enmarañar los hilos y la lana, esconder
las tijeras, desparramar los botones, derramar la leche, abrir y cerrar
ventanas. Y cuando algo se pierde, no es que se pierda, es que son
ellos...
Se suelen esconder por los rincones de la casa, ya que con la luz
del día se desvanecen. A veces usan sombreros rojos o capuchas,
y algunos llevan cascabeles.