ertenecen sobre todo a los territorios mágicos de Escandinavia y Alemania, aunque, como sucede con las demás criaturas del reino de los seres elementales, se extienden por toda Europa con distintos nombres y costumbres propios de cada lugar. Son bajos pero de constitución vigorosa, llegan a la madurez a los tres años de edad, y a los siete les crece la barba.

Son bondadosos y aparecen cuando las primeras sombras de la noche invaden el mundo, saliendo en multitud de las raíces de los robles, entre las piedras de antiguas ruinas o de las grietas de la tierra; van y vienen a toda velocidad, andan por aquí y por allá y, al menor ruido, desaparecen.

Se dice, que en tiempos muy remotos, estaban sometidos a la voluntad de los gigantes que los trataban como esclavos, pero con ingenio y sagacidad, los enanos lograron vencer y someter la fuerza y el poder de aquéllos. Después continuaron dedicando su capacidad e imaginación a varias tareas: los minerales, las galerías subterráneas donde se suponen guardados tesoros fabulosos, los cultivos de las tierras y el cuidado de los jardines.

Los enanos destacan en la minería, excavando las entrañas de la tierra con sus picos y martillos, para descubrir las vetas de oro y plata. Asimismo, son muy buenos metalúrgicos y hábiles en la forja de armas, corazas y artefactos que, por proceder de sus manos, tienen propiedades mágicas. Fueron los enanos los que labraron Miolnir (el mazo de Thor), entre otras innumerables maravillas.

Los enanos mineros, al igual que los gnomos, tienen sus casas en cuevas subterráneas o en pequeñas cabañas en el bosque, de donde parten al amanecer con todas sus herramientas para trabajar en las minas de oro y piedras preciosas. Además de trabajar en las minas, los enanos se dedican también a cuidar las grandes riquezas que guardan desde tiempos inmemoriales en sus cuevas y galerías subterráneas.

En cuanto al arte de la orfrebería, los enanos se dedican a fundir y tallar las más preciosas joyas: collares, anillos, pulseras, broches, coronas, peines de oro... Todos estos objetos poseen cualidades mágicas, por ejemplo, otorgar el don de la invisibilidad para salvar a quien lo posea de algún peligro o permitirle realizar tareas que no deban ser conocidas por los humanos; tener capacidad de transformarse en otra cosa; o que la joya obre con poderes de encantamiento, logrando atraer a alguien para apoderarse de él.


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