on una especie bastante extendida por distintas regiones. No son hadas por naturaleza ya que sus padres son mortales. Son jóvenes que están en cautiverio por distintas razones: una maldición a su familia humana, promesas incumplidas, actitudes que no son del agrado de las hadas, y una infinidad de motivos no muy claros, entre los que cabe también el encantamiento por equivocación.

Una vez que la joven es raptada pasa a formar parte del mundo de las hadas como una más, aunque se diferencia de éstas en que sigue siendo mortal (conservando su alma inmortal) y en que durante toda su existencia alimentan la esperanza de ser desencantadas, cosa que no siempre sucede.

Las Encantadas adquieren los mismos poderes, habilidades y costumbres que las hadas. Generalmente se reserva para ellas la misión de custodiar los tesoros del Reino, y, cuando alguna es desencantada, el mortal que lo ha conseguido se casa con ella y recibe gran parte de esa riqueza.

Para evitar que las Encantadas sean liberadas y que el mundo élfico pierda los tesoros que ellas cuidan, suelen estar controladas por animales fabulosos como grifos o dragones.

El momento más propicio para desencantar a un hada es la noche o la mañana de San Juan, que es un día mágico en que los seres de la naturaleza liberan todos sus poderes. Hay varias formas o rituales para hacerlo:

- Que el héroe se presente a rescatar a la dama cargado de reliquias y talismanes, y ayudado por las virtudes de éstos objetos, mate de una puñalada al dragón que la custodia.

- Que el joven se acerque en la medianoche de San Juan a la fuente donde mora la encantada con doce panecillos de cuatro picos. Justo al dar las doce tiene que decir:”Fuente encantadora, recibe el pan que te envía tu señora”, y entonces los panecillos se convierten en caballos, con uno de los cuales se rescata a la prisionera.

- Al pasar al lado de una fuente, cuando el hada grita:”Te cambio mi tesoro por tu pobreza”. Entonces la persona que quiera rescatarla tiene que tirar a la fuente una medalla o cualquier objeto bendito, con lo cual ella queda liberada.

- A veces, las hadas ofrecen objetos, adornos o piezas diversas. Entonces el humano no debe escoger ninguna de esas cosas, sino decir que la prefiere a ella. En caso contrario, el hada seguiría encantada y el humano recibiría un castigo.

- El método del hilo en agua. La punta de un hilo de oro o lino asoma por el ojo de la fuente, y la persona que lo descubra, deberá devanar ese hilo sin que se rompa hasta el final. Hay que tener mucha paciencia, porque el hilo es muy delicado y parece no tener fin, así que si el desencantador se cansa o el hilo se rompe, la joven le dirá: ”¡Insensato! Has cortado el hilo de mi desencanto…”.


Estas imágenes pertenecen a Marina Seoane.
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