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OASIS ESPIRITUAL AL
SEÑOR Jesucristo se le reconocía
más como Maestro. Enseñaba de persona a persona, en grupos pequeños o numerosos, en plazas al aire libre o en edificios cerrados como las
sinagogas o en casas de amigos o en el aposento alto. Enseñaba con el ejemplo personal, ilustraba sus enseñanzas con objetos de uso común, con actividades de las personas en su vida diaria;
con parábolas
breves o relatos amplios de aplicación
práctica con un lenguaje sencillo sin abundar en
detalles. En algunas ocasiones, cuando era interrogado sobre algún asunto, hacía
que sus interlocutores se respondieran a ellos mismos. En otras ocasiones era
asediado por sus enemigos con preguntas capciosas para tenderle una trampa
tratando de que cayera en una respuesta comprometedora, pero él los sorprendía
con una respuesta inesperada que los ponía
en ridículo ante la curiosa concurrencia.
En esta sección de "Oasis
Espiritual" vamos a referirnos a algunas de esas enseñanzas enfatizando en la lección que el Maestro quiso enseñar. 6. Si Cristo No Hubiera Existido 12. La Negacion de Pedro y Su Restauracion
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