Si Cristo no hubiera existido
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6. SI CRISTO NO HUBIERA EXISTIDO

   Muchas personas creen que el Señor era un individuo común y corriente a quien siguió un pequeño grupo de hombres y mujeres sencillos, crédulos y hasta fanáticos. Estos lo elevaron a la categoría de un dios y le atribuyeron milagros irreales. Otros lo confunden con figuras de leyendas mitológicas que con el paso del tiempo ha venido cobrando realidad e importancia y rodeándose de muchos adeptos.

   A través de los años se ha escrito mucho a favor y en contra  de la persona del Señor Jesucristo. Algunos no niegan su realidad histórica, pero niegan su divinidad., sus milagros, su muerte expiatoria y, por consiguiente, su resurrección. Otros distorsionan su personalidad; dicen que cuando era niño, entretenía a sus amiguitos con milagros asombrosos, como si fuera un mago prestidigitador. Se dice también que cuando era joven, sus padres lo enviaron a la India donde aprendió magia y el arte de los faquires. Otros afirman que no murió en la cruz, sino que sufrió un desmayo  cataléptico; que en la tumba lo atendieron con primeros auxilios, y una vez repuesto, fue trasladado secretamente a Egipto donde murió a los ochenta años de edad.

   Si tales enseñanzas fueran verdaderas,  entonces los cristianos habremos vivido tristemente engañados, creyendo en un personaje irreal, ficticio, producto de la imaginación humana. Todo cuanto se ha dicho de la persona y obra de Jesucristo, sería falso. Y lo peor de todo sería que, los millones de cristianos que han muerto a través de los siglos, creyendo en que irían a un reino celestial para vivir en una salvación eterna  prometida por el Señor Jesús, partieron de este mundo sin haber recibido tal salvación. Pensando en esto es que el apóstol Pablo decía en su primera carta a los cristianos de Corinto, 15:19: Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración  de todos los hombres. Digamos esto de otro modo para que se entienda mejor el sentido de lo que el apóstol quiso expresar: "Si creemos en Cristo solamente para mientras vivimos en este mundo, somos los más dignos de compasión de todos los hombres." Recordamos también estas otras palabras del mismo apóstol: Si Cristo no resucitó vana es, entonces, nuestra predicación; vana es, también, vuestra fe; aún estáis en vuestros pecados (1 Corintios 15:14, 17).De igual manera nosotros también podemos decir: "Si Cristo no existió, entonces en vano se han dicho y hecho tantas cosas en nombre del Señor Jesús." Serían dos mil años de consumir palabras, tiempo, esfuerzos y dinero en algo que no pasaría de ser una vana ilusión, si Cristo no hubiera existido.

   Ahora vamos a razonar sana, honesta y lógicamente sobre lo que ocurriría si Cristo no hubiera existido.

   En primer lugar, no existiría el cristianismo, porque el cristianismo basa su existencia en una persona real. La causa del cristianismo es Cristo resucitado, no un individuo de leyenda. En el mismo momento en que se probara fehacientemente que Cristo no existió, que todo es un engaño, una falsedad, el cristianismo dejaría de existir, pues "quitada la causa desaparece el efecto".

   En segundo lugar, no existiría el Nuevo Testamento con sus cuatro Evangelios que contienen la vida y ministerio de Jesucristo. Estos escritos no dieron origen a Jesucristo, sino que Jesucristo dio origen a esos escritos. No tendríamos el libro de Hechos de los Apóstoles que contiene la historia del origen y desarrollo de la Iglesia Cristiana. No tendríamos las cartas apostólicas ni el libro de Apocalipsis.que ha estremecido a todas las generaciones. Hoy, con base en esos escritos, ha habido varios individuos que se han querido hacer  pasar por Mesías, pero pronto han desaparecido sin fama ni gloria.

   En tercer lugar, no celebraríamos la Navidad ni la Semana Santa. Tal vez celebraríamos las festividades paganas con sus sacrificios humanos y sus bacanales a los dioses mitológicos. No tendríamos los nombres de María, José, Juan, Pedro, Mateo, Marcos, Lucas, Pablo, etc., que fueron figuras relevantes en la Iglesia Cristiana primitiva y se usan a través de los tiempos.

   En cuarto lugar, en la historia secular no se registrarían los relatos de persecuciones sangrientas contra los cristianos. En esos relatos están los nombres de los mártires que prefirieron morir torturados en hediondos calabozos y hasta quemados vivos, antes que negar su fe en Jesucristo.

   En quinto lugar, el cómputo de la historia se ha dividido en antes de Cristo y después de Cristo. El primer día del calendario hebreo, que regía antes de Jesucristo, cambió a Domingo, que significa día del Señor, conmemorando el día en que Cristo resucitó. Todo esto no fuera  así si Cristo no hubiera existido y venido a este mundo.

   Millones de turistas visitan Palestina cada año en las épocas de Navidad y Semana Santa. Los lugares más concurridos son: la aldea de Belén, donde Cristo nació; la ciudad de Nazaret, donde Jesús pasó su infancia, adolescencia y juventud; el río Jordán, donde fue bautizado por Juan el Bautista; Jerusalén, donde realizó parte de su ministerio; la tumba de Lázaro; el jardín de Getsemaní, donde fue entregado por Judas Iscariote; el Monte Calvario, donde fue crucificado; la tumba, cerca del Calvario, donde fue colocado su cuerpo yerto y después resucitó; el aposento alto, donde celebró su última cena con sus discípulos y por último, un lugar cerca de Betania donde bendijo a sus discípulos y se despidió de ellos, ascendiendo al cielo. En cada uno de estos lugares se ilumina la mente, se estremece el corazón y se llena de emoción el espíritu recordando lo que allí sucedió realmente hace veinte siglos. ¿Cuál de estos lugares sería el más emocionante?

   Lo mismo ocurre en Roma. Lo que más desean ver los turistas son las ruinas del monumental Coliseo que son testigos mudos de los millares de millares de cristianos que allí murieron devorados por las fieras o asesinados por los gladiadores ante la fría mirada de un público que rugía frenéticamente gozando con aquel macabro espectáculo. Esas frías piedras despiertan el recuerdo de aquellas atroces escenas ocurridas hace siglos, hechos que han quedado indeleblemente escritos en las páginas de la historia de la humanidad.

   Esto no hubiera ocurrido si Cristo no hubiera existido, pues no hubiera habido cristianos que perseguir.

   Y no solamente en Roma, también en Grecia, Asia Menor y otros lugares en Europa, pueden encontrarse huellas del paso de los cristianos como pinturas, esculturas, catacumbas que sirvieron de refugio a los seguidores del Señor desde los primeros siglos.

   En sexto lugar,  es un hecho innegable que la venida de Cristo cambió el rumbo de la historia radicalmente. Si él no hubiera venido nuestro calendario sería muy diferente. A estas tierras que llamamos América, no hubieran llegado misioneros cristianos predicando el evangelio de Jesucristo.

   En séptimo lugar, la vida humana no hubiera sido impregnada de los más altos valores morales y espirituales enseñados por Jesucristo, como, por ejemplo: el valor de la mujer, la protección de la niñez, la consagración del matrimonio y de la familia, el derecho a la vida, el respeto a los derechos humanos,  como son: libertad de conciencia, respeto a la propiedad ajena, el principio a la no discriminación por motivo de raza, color de la piel,  sexo, categoría social, etc., son valores humanos consagrados en las enseñanzas del Señor Jesús. El habló del amor, del perdón, de la convivencia pacífica y armoniosa, hizo hincapié en una vida según la voluntad de Dios, alejada de hipocresías e injusticias. Si estos principios no se practican, es por la dureza del corazón humano.

   En octavo lugar, viviríamos como se vivía hace más de dos mil años. Esto lo podemos notar  en los lugares donde todavía no ha llegado el evangelio de Jesucristo; se nota una gran diferencia de costumbres sociales, de creencias religiosas que se practican: Hay mucha superchería, brujería y superstición. En las enseñanzas del Divino Maestro no tienen cabida las injusticias ni de los de arriba ni de los de abajo, el aborto, el adulterio, la fornicación, la prostitución, la homosexualidad, la mentira, el robo, etc.

   En noveno lugar, si Cristo no hubiera existido ni hubiera venido no se construyeran majestuosos templos y aun capillas sencillas para rendir cultos de adoración a Dios. No habría Seminarios ni Institutos teológicos donde se preparan eminentes conferenciantes y misioneros que sacuden el mundo con vibrantes mensajes cristianos. No se celebrarían multitudinarias concentraciones de evangelización. No tendríamos esa innumerable cantidad de bellísimos himnos con que el pueblo cristiano alaba al Señor. Y, como ya lo dijimos, el primer día de la semana no se llamaría DOMINGO que significa: día del Señor, porque en ese día él resucitó, ni lo guardaríamos para descansar de nuestras labores semanales y adorar al Señor.

   Por último, si Cristo no hubiera existido ni venido, no estuviéramos esperando que vendrá otra vez, en la consumación de los tiempos. No estuviéramos esperando que habrá un juicio final. No estuviéramos esperando que habrá   cielos nuevos y Tierra nueva donde morarán para siempre los redimidos por el Señor.

   Pero, como hemos visto, los hechos incontrovertibles de la historia que hemos mencionado, confirman abrumadoramente la realidad histórica de la existencia de Jesucristo y su presencia en este mundo, tal como lo afirman los que fueron testigos oculares que anduvieron con él y cuyos testimonios se encuentran registrados en las Sagradas Escrituras.

   La Biblia, en el Nuevo Testamento, dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios (Juan 1:1). Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Juan 1:14). Dios fue manifestado en carne (1 Timoteo 3:16).Palabra fiel y digna de ser recibida por todos que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores (1 Timoteo 1:15). Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Amén. (Hebreos 13:8).

 
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