El Hombre que no murio
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9. EL HOMBRE QUE NO MURIO

=Génesis 5:18-24-

POR EL año 3700 a. de JC.,  y por el año 500 antes del diluvio, más o menos, hubo un hombre llamado Enoc. Fue padre de Matusalén, el personaje bíblico que más años vivió que  cualquier  otro de su  época: 969 años. Enoc fue también bisabuelo de Noé, el que construyó, por orden de Dios,  el arca cuando ocurrió el diluvio.

   En el capítulo 5 de Génesis se mencionan nueve individuos, incluyendo a Enoc, de quienes se dice que engendraron hijos e hijas  y murieron. Solamente de Enoc no se dice que murió, sino que "desapareció porque se lo llevó Dios".

   La Biblia no dice qué ocupación tenía Enoc, si agricultor, ganadero o comerciante, pero se dice de él lo más importante que se puede decir de un ser humano, que "anduvo con Dios". Esto quiere decir, que era temeroso de Dios, que lo adoraba y obedecía sus preceptos.

   En la época y en la generación en que vivía Enoc, había una espantosa corrupción, completo desorden moral entre hombres y mujeres. No había ningún temor de Dios. La Sagrada Escritura dice que el pensamiento del corazón de los hombres era de continuo solamente el mal  (Génesis 6:5).

   Pero en medio de esa caótica situación, Enoc se distinguía por su rectitud; no se dejaba influir por la mala conducta de sus vecinos.

   Un día, el venerable anciano de ya 365 años de edad, salió de su hogar, como era su costumbre, a disfrutar de la suave y  fresca  brisa matutina, bajo un límpido y sereno cielo azul. Pero  esta vez, su  esposa y sus hijos, esperaron en vano el regreso al hogar del virtuoso padre de familia. Salie ron a buscarlo. Ya atardeciendo, cuando el brillante sol se ocultaba lentamente en el horizonte rodeado de multicolores arreboles, cuando ya las sombras de la noche cubrían el firmamento y aparecían miriadas de titilantes estrellas, y Enoc no aparecía, decidieron suspender la búsqueda cansados de ir de un lado para otro.  Esperaban con ansias que llegara el nuevo día para continuar buscando al venerable patriarca.

   Fue otro día de vanos esfuerzos. La explicación lógica de aquel desaparecimiento fue: se lo llevó Dios, porque eran amigos.

LA ORACION DE FRANCISCO DE ASIS

                    SEÑOR, hazme instrumento de tu paz.

                    Doquiera haya odio, ponga yo amor;

                     donde injuria, perdón;

                     donde duda, fe;

                     donde desesperación, esperanza;

                    donde tinieblas, luz;

                    donde tristeza, gozo.

 

 ¡Oh, Divino Maestro!:

concédeme que no busque ser consolado,

sino consolar; que no busque ser entendido,

sino entender; que no busque ser amado, sino amar.

 

Porque dando se recibe; perdonando, recibimos perdón;

y muriendo, resucitamos para la vida eterna.

                                                =Francisco de Asís.

 
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