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3.
DIOS SE SUELE decir que la idea de la
existencia de Dios es de pura invención
Podemos notar que la Biblia parte de la existencia de todas las cosas
para considerar la existencia de Dios como un hecho indubitable. El problema no
está
en probar que Dios existe, sino en probar que no existe. Cuando la
Biblia afirma que "en el principio creó Dios los cielos y la tierra", podemos observar que esta
lacónica
expresión
significa varias cosas: a) La preexistencia de Dios sobre
la creación,
pues él
es el creador de todo; b) La imposibilidad de que algo pueda existir sin la
intervención
de Dios; c) La existencia de las cosas es prueba de que Dios
existe, pues
ninguna cosa
puede existir
por sí misma,
excepto Dios, que sí existe por sí mismo; ch) Dios no tiene principio
conocido, ni tendrá
fin. El apóstol
Pablo dice que Dios es el único que tiene inmortalidad y que habita
en luz inaccesible (1 Timoteo 6:16:). La misma Biblia dice
que a Dios nadie le ha visto jamás (Juan
1:18), sin embargo, por la maravillosa obra de la creación, podemos descubrir sus atributos como
son: profunda sabiduría, inmenso poder, etc.
(Romanos 1:20).
El salmista dice: Los cielos
cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos... (Salmo
19:1). En cualquiera cosa, grande o pequeña que observemos con cuidado notaremos la sabiduría y el propósito con que ha sido creada. Los órganos de un ser viviente, tanto humanos
como animales y vegetales, son asombrosos; la vida es inexplicable, sin la
intervención
de un ser extremadamente sabio. No podedemos concebir la existencia de un objeto
como decir un sencillo alfiler, un mueble, una máquina complicadísima, una asombrosa computadora sin
pensar en alguien que lo hizo. ¿por qué
no pensar lo mismo de las cosas de la creación? En la meditación anterior que titulamos: "En el
Principio", decíamos
que de la nada, nada sale; sólo un ser vivo produce otro ser vivo; no
hay generación espontánea; no hay efecto sin causa; no hay luz sin una fuente que la
produzca; no hay movimiento sin una fuerza que lo impulse, etc.
No
se puede negar que la existencia de Dios es el más grande de los misterios; se formulan
muchas preguntas acerca de él,
sin respuestas. Pero negar su existencia teniendo tan abrumadora cantidad de
evidencias de su existencia es el más absurdo de los absurdos.
La Biblia califica de necio
al que dice que no hay Dios (Salmo 14:1).
Un
ateo es una persona que ha quitado a Dios de su conciencia. Decir que Dios no
existe, no hace que Dios no haya existido o deje de existir. El primer ateo fue
Caín, uno de los hijos de
Adán y Eva. El no
podía negar la existencia de Dios, pues según la narración bíblica, Caín mismo le presentaba a Dios, ofrendas
de gratitud de los productos agrícolas que él
cultivaba. Caín
se fue apartando de Dios hasta convertirse en su enemigo, llegando a no tener
nada que ver con Dios, así
lo quitó
de su conciencia, así
vivió
sin Dios (ateo). Así crió a su familia, y la generación antediluviana que venía de la rama de Caín, al seguir la rebelión de éste, corrompió la Tierra, llenándola de violencia y de toda clase de
inmoralidad.
El Dios de la creación
que existía
por tiempos inmemoriales desde antes de que existiera otra cosa, es el mismo que
existe hasta hoy, a través
de las edades y seguirá
existiendo por la eternidad (Hebreos 13:8). |