DIOS
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3. DIOS

SE SUELE decir que la idea de la existencia de Dios es de pura invención humana. Que en la antigüedad, las personas llamadas cavernícolas, no pudiendo explicar el origen de los relámpagos, los truenos y otros  frnómenos de la naturaleza, los atribuían a poderes misteriosos. Que de allí fue surgiendo la idea de la existencia de dioses. Pero la Biblia, el Libro de los libros, dice otra cosa. Ella no discute la existencia de Dios sino que la da como un hecho evidente en sí mismo. En sus 66 libros no dedica un espacio a presentar pruebas de la existencia de Dios. En el libro de Génesis, 1:1, declara, sin ningún preámbulo: En el principio creó Dios los cielos y la tierra.. En Juan 1:3, dice: Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En Hebreos 11:3 leemos: Por la fe entendemos haber sido constituido el universo, por la palabra de Dios.  En el Salmo 90: dice: Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, tú eres Dios.

   Podemos notar que la Biblia parte de la existencia de todas las cosas para considerar la existencia de Dios como un hecho indubitable. El problema no está en probar que Dios existe, sino en probar que no  existe. Cuando la Biblia afirma que "en el principio creó Dios los cielos y la tierra", podemos observar que esta lacónica expresión  significa varias cosas: a) La preexistencia de Dios sobre la creación, pues él es el creador de todo; b) La imposibilidad de que algo pueda existir sin la intervención de Dios; c) La existencia de las cosas es prueba de que Dios  existe,  pues  ninguna  cosa  puede  existir  por sí  misma, 

excepto Dios, que sí existe por sí mismo; ch) Dios no tiene principio conocido, ni tendrá fin. El apóstol Pablo dice que Dios es el único que tiene inmortalidad y que habita en luz inaccesible (1 Timoteo 6:16:). La misma Biblia dice que a Dios nadie le ha visto jamás (Juan 1:18), sin embargo, por la maravillosa obra de la creación, podemos descubrir sus atributos como son: profunda sabiduría, inmenso poder, etc. (Romanos 1:20).

   El salmista dice: Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos... (Salmo 19:1). En cualquiera cosa, grande o pequeña que observemos con cuidado notaremos la sabiduría y el propósito con que ha sido creada. Los órganos de un ser viviente, tanto humanos como animales y vegetales, son asombrosos; la vida es inexplicable, sin la intervención de un ser extremadamente sabio. No podedemos concebir la existencia de un objeto como decir un sencillo alfiler, un mueble, una máquina complicadísima, una asombrosa computadora sin pensar en alguien que lo hizo. ¿por qué no pensar lo mismo de las cosas de la creación? En la meditación anterior que titulamos: "En el Principio", decíamos que de la nada, nada sale; sólo un ser vivo produce otro ser vivo; no hay generación espontánea; no hay efecto sin causa; no hay luz sin una fuente que la produzca; no hay movimiento sin una fuerza que lo impulse, etc.

   No se puede negar que la existencia de Dios es el más grande de los misterios; se formulan muchas preguntas acerca de él, sin respuestas. Pero negar su existencia teniendo tan abrumadora cantidad de evidencias de su existencia es el más absurdo de los  absurdos. La  Biblia califica de necio al que dice que no hay Dios (Salmo 14:1).  

   Un ateo es una persona que ha quitado a Dios de su conciencia. Decir que Dios no existe, no hace que Dios no haya existido o deje de existir. El primer ateo fue  Caín, uno de los hijos de  Adán y  Eva. El no  podía negar la existencia de Dios, pues según la narración bíblica, Caín mismo le presentaba a Dios, ofrendas de gratitud de los productos agrícolas que él cultivaba. Caín se fue apartando de Dios hasta convertirse en su enemigo, llegando a no tener nada que ver con Dios, así lo quitó de su conciencia, así vivió sin Dios (ateo). Así crió a su familia, y la generación antediluviana que venía de la rama de Caín, al seguir la rebelión de éste, corrompió la Tierra, llenándola de violencia y de toda clase de inmoralidad.

   El Dios de la creación que existía por tiempos inmemoriales desde antes de que existiera otra cosa, es el mismo que existe hasta hoy, a través de las edades y seguirá existiendo por la eternidad (Hebreos 13:8).

 
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