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4.
JESUCRISTO 1. SIGNIFICADO DE LOS NOMBRES. Jesucristo,
es un nombre compuesto de JESUS,
que significa SALVADOR, y CRISTO,
que significa: UNGIDO, ESCOGIDO, EL MESIAS. En Isaías 9:6, que es una profecía acerca de Jesucristo, se le dan
varios nombres que aluden a su naturaleza y a su ministerio: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
y en el mismo libro de Isaías
7:14, se le da el nombre de Emanuel
que quiere decir
Dios con nosotros (Mateo 1:23). 2. HISTORICIDAD. Hay muchísimas personas que, a pesar de que ya
son 20 siglos de cristianismo, no creen en que Jesús haya existido históricamente. Esto quizá se debe a que esas personas nunca han oído
acerca de él, o que tal vez han recibido una enseñanza defectuosa; tal vez también puede ser que no puedan creer que haya
existido una persona como él. Pero lo cierto es que las narraciones con que contamos
referentes al Señor,
fueron escritas por personas que eran contemporáneas de él, y hasta sus discípulas que anduvieron con él, por lo tanto fueron testigos oculares
de su presencia. No fueron personas
que escribieron muchos siglos después. Pedro, que fue apóstol de Jesús, escribió dos cartas por el año 64 de nuestra era. En la
segunda de esas cartas 1:16,
escribió: No os hemos dado a
conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino comohabiendo
visto con nuestros propios ojos su majestad. El apóstol Juan, quien fue de los primeros que
siguieron al Señor,
y escribió
el Evangelio que lleva su nombre, tres cartas y el Apocalipsis, a fines del
primer siglo, escribió
en su primera carta, 1:13: Lo que era
desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos,
lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida, y
testificamos, y os anunciamos la vida eterna... eso os anunciamos. Los
otros escritores de los Evangelios, el libro Hechos de los Apóstoles y cartas apostólicas, participaban en los hechos que
narraban. Por ejemplo, Lucas, un médico, que vivía en Asia Menor, y que escribió el Evangelio que lleva su nombre, y el
libro de Hechos de los Apóstoles,
no era apóstol
de Jesús,
pero acompañó
a Pablo en su segundo viaje
misionero por el año
50 de nuestra era. En la introducción de
su libro
Hechos de los Apóstoles,
Lucas dice: En el primer tratado (el
Evangelio de Lucas) oh Teófilo, hablé de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar hasta que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu
Santo a los discípulos que había escogido; a quienes después de haber padecido, se presentó vivo
con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios (Hechos
de los Apóstoles 1:1-3). 3.PREEXISTENCIA. Realmente, la persona
de Jesucristo es asombrosa. Nosotros tenemos en mente al Jesús que nació en la pequeña aldea de Belén de Judea, que pasó su niñez, adolescencia y juventud en la ciudad
de Nazaret de Galilea. Pero las Sagradas Escrituras lo presentan como
preexistiendo a estas épocas.
Leamos lo que dicen algunos textos: Juan 1:1: En el principio (antes de
la creación)
era el Verbo (Jesucristo), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Dios. Juan 17:5 (esta parte de una oración de Jesús dirigida a su Padre, Dios): Glorifícame tú al lado
tuyo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. En
el mismo Evangelio de Juan, 8:58, están estas palabras del Señor: Antes que Abraham fuese yo soy. En Juan 6:62, dice
esto: ¿Qué si
viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? ¿A dónde
estaba primero? No se refiere a Belén ni a Nazaret. En Hechos de los Apóstoles 1:11, dice: Este mismo Jesús que ha
sido tomado de vosotros al cielo. 4. ADVENIMIENTO. Corría, más o menos, el año 750 del Imperio Romano,
que correspondía al año 4 ó 5 de nuestra era, cuando tuvo lugar el
nacimiento del Señor
en la aldea de Belén,
que también
es conocida como Ciudad de David, porque allí nació, por el año 1042 a de JC., David, quien llegó a ser rey de Israel. José y María volvieron a establecer su hogar en la
ciudad de Nazaret, donde Lucas dice que el niño crecía, y se
fortalecía y se
llenaba de sabiduría
y la gracia de Dios era sobre él... y estaba sujeto a sus padres
(Lucas 2:40, 51). Aquí,
pues, pasó
su infancia, niñez,
adolescencia y juventud. A la edad de doce años fue llevado al templo en Jerusalén para ser examinado por los doctores de
la Ley, y a los 30 años
fue bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán.
En el Evangelio de Marcos, 1:14, 15, dice: Jesús vino de
Galilea predicando el evangelio del reino de Dios y diciendo: arrepentíos y creed
en el evangelio. Así
fue como Jesús
inició
su ministerio terrenal. 5. DIVINIDAD. Hay algunas personas que
no niegan la existencia histórica
de Jesucristo, pero niegan su divinidad. Dicen que Dios lo creó como la criatura más perfecta de la creación y que luego lo constituyó en su socio para realizar la obra de la creación. Pero en la Biblia encontramos
referencias que indican la deidad del Señor. Cuando nos referíamos a la "preexistencia" de Jesús, ya estábamos reconociendo, implícitamente, su divinidad. En Juan 1:1,
claramente dice que el Verbo (Jesucristo) era Dios. Jesús mismo afirmaba que él y Dios, eran una misma cosa (Juan
10:30). El apóstol
Juan, en su primera carta, 5:20, dice: Estamos en el verdadero, en su Hijo
Jesucristo, éste
es el verdadero Dios y la vida eterna.. En
Apocalipsis 1:8, dice el Señor:
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el que es y que era y que
ha de venir, el Todopoderoso. Solamente Dios es Todopoderoso. En Isaías 44:6, dice: Yo soy el primero, yo
soy el postrero, y
fuera de mí no hay Dios.
"Primero" y
"postrero" es lo mismo que decir "Alfa" y "Omega"
que es como decir la "A": y la "Z", que son la
primera y la última letras del alfabeto. En Isaías 40:3, leemos una profecía acerca de Juan el Bautista, quien vino
preparando el camino delante del Señor Jesús,
y dice así:
Voz que clama en el desierto: preparad camino a Jehová;
enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. El apóstol Pablo dijo: Dios fue manifestado
en carne (1 Timoteo 3:16). No agotaríamos los textos que hablan de la
divinidad de Cristo. 6. MINISTERIO. Ya citamos los textos del
Evangelio de Marcos, 1:14, 15, donde dice que Jesús vino predicando el evangelio del reino
de Dios. Esto ocurría
al morir Juan el Bautista decapitado por orden de Herodes.
Estando Jesús
en casa de Zaqueo, un cobrador de impuestos, en la ciudad de Jericó, dijo: El Hijo del Hombre vino a
buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas
19:10). En Mateo 20:28, está
otra declaración
del Señor
ascerca de su ministerio: El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino
para servir y dar su vida en rescate por muchos. Eso fue lo que
comprendieron perfectamente bien los discípulos. El apóstol Pablo lo expresó así:
Palabra fiel y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al
mundo para salvar a los pecadores... (1 Timoteo 1:15). El gran versículo clásico, que en pocas palabras resume el
ministerio del Señor,
es: Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo
unigénito
para que todo aquel que en él cree no se pierda sino que tenga vida
eterna.. Al dar el Señor su gran comisión a sus discípulos de que fueran por todo el mundo a predicar el evangelio,
les indicó
cuál
sería
el propósito:
el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere será condenado
(Marcos
16:15, 16). El mensaje del evangelio contiene el plan de Dios para la salvación. Y Cristo cumplió con ese plan, en eso consistió su ministerio terrenal. El que lo
acepta se salva, el que no lo acepta, permanece en condenación. 7. LA RESURRECCION. Estaba amaneciendo
el primer día
de la segunda semana del mes de Abib o Nisan del calendario hebreo, que
correspondía
al domingo 17 de abril del año
29 de nuestra era. Allí
estaba la tumba donde tres días antes había sido colocado el cuerpo del Señor Jesús. La entrada había sido cerrada con una pesada piedra en
forma de rueda, asegurada con el sello del gobernador romano, Poncio Pilato. Y,
como si esto no hubiera sido suficiente, un pelotón de soldados fuertemente armados, fue
colocado frente a la tumba para evitar que alguien pudiera llegar y profanarla para robar el cadáver de Jesús. Pero ni el sello ni el pelotón de soldados evitaron que la tumba
fuera abierta y Jesús
saliera. Unas mujeres, trayendo especias aromáticas vinieron muy temprano de aquel día, para ungir el cuerpo del Señor, que según ellas estaba allí todavía. Una cosa les preocupaba grandemente: ¿Cómo iban a hacer para remover la pesada
piedra? Pero cuán
grande fue la sorpresa cuando al llegar, encontraron la tumba abierta y un ángel las recibió con esta extraordinaria noticia: ¿Por qué buscáis entre
los muertos al que vive? no está aquí porque ha
resucitado... (Lucas 24:5, 6). Esta sorprendente
noticia corrió
de boca en boca aquella mañana,
la más
gloriosa en la historia de la humanidad. El sol, que hacía tres días se había opacado por la tarde, cuando Jesús expiró en la cruz, este día estaba radiante. Este día llegó a ser llamado Domingo,
que significa día del Señor,
porque en ese día
resucitó
el Señor.
Por el año
57 el apóstol
Pablo, escribiendo a la iglesia de Corinto, entre otras cosas le decía: Si Cristo no resucitó vana es,
entonces, nuestra predicación,
vana es, también,
vuestra fe... Mas ahora, Cristo ha resucitado de los muertos...
(1 Corintios 15:14, 20). En Apocalipsis 1:17, 18, dice el Señor: No temas; yo soy el primero y el último;
y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos.
Amén.
Jesús
les había
dicho a sus discípulos
que iba a morir, pero que al tercer día iba a resucitar (Lucas 24:6-8).Ellos no entendieron sus
palabras o no creyeron que eso iba a ocurrir en esos días. Las mujeres no iban al sepulcro a
ver si el Señor
había
resucitado, sino a ungir su cuerpo que ellas creían que allí estaba todavía. Cuando Pedro y Juan recibieron la
noticia, fueron corriendo a ver si las cosas eran como decían las mujeres. Los dos discípulos que por la tarde de ese día iban a la aldea de Emaús, ya habían oído la noticia, pero no creían, de modo que al acercárseles Jesús y acompañarlos por el camino, no lo reconocieron,
sino hasta que él
estuvo con ellos en casa, comió
con ellos y desapareció.
Después
lo vieron en el aposento alto con los demás discípulos.
Tomás,
uno de los doce, tampoco creía
que el Señor
había
resucitado, hasta que Jesús
mismo le mostró
sus manos, su costado y sus pies heridos por los clavos; entonces todos creyeron
en que el Señor
había
resucitado de veras. Después
Jesús
se les apareció
en varias ocasiones durante cuarenta días, les dio mandamientos y les ordenó que predicaran el evangelio, que
hicieran discípulos,
los bautizaran y les enseñaran
a guardar todas las cosas que él
les había
mandado. En un lugar cercano a la aldea de Betania lo vieron ascender al cielo,
después
de haberlos bendecido (Hechos de los Apóstoles 1:3-9).
Así
que la resurrección
de Cristo no fue una alucinación,
una imaginación
o una invención
de un pequeño
grupo de fanáticos,
como dicen algunos que no creen en la resurrección de Jesucristo. |