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8.
EL CRISTIANISMO EL
CRISTIANISMO es un estilo de vida, una manera de vivir que produce un cambio
diferente. Veamos algunas expresiones bíblicas que corrobo- ran lo que acabamos de decir: Si
alguno está en Cristo (es decir, con Cristo), nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). En cuanto
a la pasada manera de vivir, despojaos
del viejo hombre
(esta expresión
alude a la manera de vivir no cristiana)
que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios
4:22-24). Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de
Dios, quien me amó y
se entregó a sí
mismo por mí (Gálatas
2:20). El que dice que permanece en él (es decir, que dice que es discípulo de Jesús), debe andar como él
anduvo
(1 Juan 1:6), o sea que debe com- portarse como él
se comportó. En Mateo 9:13 están
estas palabras del Señor:
He venido a llamar a pecadores, al arrepentimiento. La palabra
"arrepentimiento" significa: "cambiar de actitud". Hay
muchos textos más
que se refieren al cambio en la manera de vivir cuando se llega a ser cristiano.
He aquí
una ilustración
que viene al caso: Agustín de Hipona, antes de abrazar el cristianismo, vivía una vida disoluta en su juventud. Era vicio- so
y sostenía
relaciones ilícitas con una mujer de mala conducta. Cierto día, ya convertido a la fe cristiana, iba por la calle. Apareció la mujer y lo seguía
gritándole:
"Agustín, Agustincito, yo soy aquella." Agustín se detu- vo, la volvió
a ver y le respondió: "Sí,
pero yo ya no soy aquel." Y siguió
su camino. Juan
el Bautista, quien venía
preparando el camino delante del Señor
Jesús, decía
a las multitudes que acudían a escucharle a la orilla del río Jordán:
Arrepentíos y
haced frutos dignos de arrepentimiento, es decir de- mostrad con hechos que estáis
arrepentidos.
Cuando el Señor comenzó
su ministerio predicaba el evangelio del
reino de
Dios y decía: arrepentíos y
creed en el evangelio (Marcos 1:14, 15).
En Mateo 9:13, están
estas palabras del Señor: He venido a llamar a
pecado- res
al arrepentimiento. En
cierta ocasión unos judíos
llevaron ante Jesús a una mujer a la que acusaban de cometer adulterio. Le decían al Señor
que según la ley de Moisés,
esa mujer debía ser apedreada públicamente
y le preguntaban: "Y tú,
¿qué
dices?" Ellos ya llevaban listas sus piedras. Jesús
les dijo que si entre ellos había
alguno que no tuviera pecados, que fuera el primero en lanzarle la piedra a la
mujer. Ninguno se atrevió
a hacerlo; y se fueron retirando avergonzados. Cuando todos se hubieron ido, Jesús, que se había
inclinado a escribir en tierra, preguntó
a la mujer: "¿dónde
están los que te acusaban? Ni yo te condeno, vete pero no peques más." Estas últimas
palabras indican que lo que hacía
la mujer era pecado y le pedía
que no siguiera pecando (Juan 8:3:11). En
cierta iglesia cristiana de Estados Unidos, en el culto de un domingo por la mañana, los miembros tuvieron una gran experiencia que los hizo tomar
una sabia decisión como discípulos
de Cristo. Esto se narra en una excelente novela cristiana titulada: "En
sus pasos" o "Qué
haría Jesús".
Los miembros de la iglesia dispusieron que desde ese día
en adelante su lema sería
actuar como actuaría Jesús
en determinadas circunstancias. Siempre se preguntarían:
"¿Qué haría
Jesús en esta situación?
¿Haría
el Señor lo que pienso hacer? Si él
no lo haría,
pues no lo hago yo." Jesús dijo: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis
descanso para vuestras almas (Mateo 11:29). El
apóstol Juan escribió
en su primera carta 2:6: El que dice que
está
en él (es decir que dice que es discípulo de él),
debe andar como él
anduvo (o
sea que debe comportarse como él
se comportó. Dice
en Hechos de los Apóstoles, 11:26, que en Antioquia los discípulos
fueron llamados cristianos por primera vez, pero antes dice que los apóstoles
se congregaron allí
por todo un año y enseñaron
a mucha gente. Sin duda esto hizo que los cristianos dieran a conocer su
conducta y su fe religiosa que consistía
en predicar a Cristo, por eso los de la ciudad los llamaron "cristianos".
En Hebreos 12:14, dice: Seguid la
paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor. |