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 ENTREMÉS SABATINO

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Sábado 24 de diciembre, 2011 8.55 A.M.

El síndrome de los deportistas mexicanos que no saben cuándo irse a casita

Una adicción endémica de nuestros deportistas es que no saben cuándo retirarse. Saben, están conscientes que sus facultades físicas ya no son las mismas pero de todos modos insisten en competir con jóvenes que aún usaban pañales cuando ellos iniciaron su carrera profesional. Los casos abundan pero podríamos referirnos a dos en particular antes de abordar el caso más reciente.

El primero fue Fernando Valenzuela, ganador del Cy Young como novato del año en 1981 y bujía para que los Dodgers de Los Ángeles se llevaran la Serie Mundial. Las siguientes cinco temporadas también fueron brillantes pero el de Etchohuaquila comenzó a descender en su rendimiento de modo que en 1987 el mánager Tom Lasorda le dio las gracias. Valenzuela militó posteriormente en los Angelinos de California y los Orioles de Baltimore con un rendimiento desastroso. El pelotero regresó entonces a la Liga Mexicana donde jugó con los desaparecidos Charros de Jalisco y viajó por todo el país como si se tratara de atracción circense. De ahí brincó a la Liga del Pacífico y ya con 49 años encima se retiró aunque continuó dando juegos de exhibición. El Salón de la Fama de Cooperstown no lo ha considerado pues, según dijo alguna vez el periodista deportivo Steve Wulf, "el pelotero que aspire a entrar al recinto debe retirarse cuando se encuentra jugando en Ligas Mayores. Ese factor pesa muchísimo entre el jurado".

Julio César Chávez es sin duda el pugilista mexicano más exitoso de la historia; para 1992 sus peleas eran capaces de detener toda la actividad en el país, cuyos bares rebosaban de gente que las veía por televisión. Ese era el momento indicado para retirarse y de hecho el de Culiacán había asegurado a la revista Contenido que ese año diría adiós a los cuadriláteros. No lo hizo pese a su evidente decadencia; el destino le ofrecía otra salida digna tras derrotar al "Macho" Camacho pero en vez de ello se enfrentó a Óscar de la Hoya, quien era mucho más joven y quien terminó por infligirle una humillante derrota. El descenso de JC fue muy doloroso, tanto así que recientemente el boxeador reconoció que "el ego pudo más que mi condición física. Debí haberme retirado cuando era el momento".

Así llegamos a Cuauthémoc Blanco, quien ya tiene 38 años, edad más que madura para un futbolista profesional. Todos los equipos de Primera A le cerraron las puertas, incluidos el Santos, Veracruz y América, dnde militó, por lo que Blanco jugará en un equipo de segunda tabla de Culiacán. Su decadencia será terrible pero aquí también pudo más el ego que la realidad física. ¿Vale la pena que a todos ellos se les obligue al retiro? Rubén "Ratón" Macías y la golfista Lorena Ochoa lo hicieron mientras se encontraban arriba. Y hasta hoy nadie los recuerda con lástima.

NOTA: Entremes se tomará un receso por lo que reaparecerá el próximo sábado 7 de enero si el Creador así lo dispone. Deseamos a nuestros lectores una Navidad excepcional y un Año Nuevo que pinte mucho mejor. ¡Animo! Muchas cosas tendrán a cambiar en el 2012 en este país, incluida esa nefasta estrategia emprendida por el gobierno calderonista, quien afortunadamente ya se va.

ábado 17 de diciembre, 2011 7:56 a.m.

Christopher Hitchens, controvertido y brillante: un obituario

Hace algunos años Christopher Hitchens dijo en una entrevista que sintió terror aquella tarde del 9 de noviembre de 1989 cuando cayó el Muro de Berlín, y no tanto porque fuera un simpatizante de la URSS sino porque así desaparecía el contrapeso más serio que había enfrentado el poderío de Estados Unidos tras el fin de la segunda guerra mundial. "Entonces pensé que lo que tendríamos en adelante sería una potencia sobreestimada en sí misma que cometería muchos errores y abusos que podrían costarle muy caro al mundo". Dentro de esa postura se opuso a la guerra del Pérsico de 1991 al tiempo que siguió apoyando a la revolución cubana y al socialismo en general. Y tenía razón: en el 2001 ese país sufrió un atentado terrorista que aún duele a los norteamericanos. 

Sin embargo su postura cambió tras esos hechos al ver que sus colegas y amigos justificaban y aun aplaudían al terrorismo islámico de Osama bin Laden. "Esos sujetos quieren destruir a la civilización occidental y mis amigos brindan por ello, ¿Qué diablos nos sucede?", escribió en un artículo en The Nation al año siguiente. Cuando apoyó abiertamente la invasión norteamericana a Irak y la incursión a Afganistán prácticamente la élite "progresista" dejó de dirigirle la palabra y la revista donde colaboró por más de 15 años le comunicó que ya no requería de sus artículos, una torpeza absoluta porque Hitchens siguió colaborando en muchas publicaciones incluso de izquierda como la página electrónica Slate y Vanity Fair, entre varias más.

Pero Hitchens siguió irritando a las "mentes persignadas": siguió considerándose ateo y escribió dos libros sobre el tema, también atacó sin piedad a la Madre Teresa de Calcuta, al Papa Benedicto XVI, al Vaticano, a Henry Kissinger y a Mel Gibson. Pero también le tundió a Michael Moore y a la doble moral de los pacifistas. El hecho de que los aludidos ya hubieran fallecido no impedía que Hitchens les pegara con todo: sus obituarios a Yasser Arafat y de Augusto Pinochet, por ejemplo, están lejos de ser condescendientes: al primero lo llamó "terrorista hasta el último suspiuro" y al segundo "carnicero impune". Ups.

Hitchens fue de los pocos que no se quedaron callados ante lo que llamó el "islamofascismo". Lo "políticamente correcto" le provocaba náuseas y aseguraba que era "una fachada para asfixiar nuestra libertad de expresión". También escribió un extraordinario libro-ensayo sobre George Orwell --con quien, no casualmente, se sentía ideológicamente identificado-- y al momento que se le detectó cáncer en la laringe estaba promocionando su biografía.

Qué diferente sería el espectro de la izquierda si hubiera ahí más analistas como Christopher Hitchens. Sus críticas eran hechas con argumentos, no con la bilis. Todo lector de fasenlinea sabe que aquí no profesamos ser de izquierda pero siempre procuramos buscar autores de esa tendencia que, dentro de su sagacidad, nos invitan al análisis, llámense Enrique Krauze, Jorge Zepeda Patterson, Juan Villoro, Luis González de Alba y el ya fallecido maestro Granados Chapa. Aparte de constituir un deleite leer a todos ellos, cada texto suyo nos deja siempre algo de lo que hay que aprender y reflexionar. "Sigue a todos aquellos escritores que te hagan mover las entrañas y el cerebro pero si no se te mueve un pelo al leerlos mejor tíralos a la basura", me dijo hace años un admirado y extrañado Toño Jáquez. Más certero no pudo ser.

Christopher Hitchens esa parte de esa camada: su talento era inconmensurable, y con frecuencia se le admiraba por no estar de acuerdo con él al contraponer su postura con datos bien digeridos y no con adjectivaciones baratas a las que la izquierda es tan adicta. (¿Quién les gusta en ese casillero? ¿Manú Dornbierer, por ejemplo?)

Con el tiempo el mundo se irá dando cuenta de la enorme pérdida que nos representó la partida de Christopher Hitchens. Que se sepa, murió ateo hasta minutos antes de entrar a terapia intensiva en Houston el pasado jueves. Pero donde hoy se encuentre ya sabe si tenía razón o si le había errado el análisis. Será una de las contadas veces en que le habrá fallado el tiro. Era, en suma, un francotirador de la idea magníficamente pulida.


                                                                        ***

La figura de Enrique Peña Nieto se está descarapelando más rápido de lo que sus asesores imaginaban. Solo bastó que se le expusiera con más frecuencia al público y ello ha sido suficiente para ver varios dislates en apenas un par de semanas. La nueva del virtual candidato priísta a la presidencia se encuentra en su cuasi deplorable pronunciación al inglés, un tremendo retroceso pues desde Carlos Salinas, los presidentes mexicanos habían demostrado tener cierta fluidez y conocimiento del idioma que hablan nuestros dos socios comerciales más importantes. Inevitablemente, el ave de Twitter volvió a devorárselo.

¿Es Peña Nieto lo que realmente necesita el país en el futuro próximo? Si aún no es siquiera candidato y ya lleva varias pifias. ¿Imaginamos qué hará como primer mandatario?

Del archivo

La revirada de Christopher Hitchens

 

Sábado 10 de diciembre, 2011 8:59 a.m

Desde la secundaria, nuestros políticos no han abierto un solo libro

Ya en un twitter posterior a su desastrosa aparición en la Feria del Libro de Guadalajara, Enrique Peña Nieto reconoció que "no había ido preparado", algo más que evidente cuando lo único que hizo fue promocionar su nuevo libro el cual, dada la evidencia, difícilmente lo escribió él y con seguridad se trató de un encargo. Las repercusiones han sido varias a inesperadas: a la pifia se agregó la de su hija, una adolescente cherry que llamó "proletas" precisamente a esos votantes que podrían llevar a su padre a la presidencia el próximo julio. Luego vendría otra metida por parte del periodista Carlos Loret de Mola quien lo defendió de manera tan burda que horas después su columna desapareció de la página web de El Universal. Y todo horas después que Humberto Moreira (quien sigue considerándonos idiotas a los mexicanos-- renunció por la "sucia campaña" de los medios.

Pero la ignorancia de Peña Nieto no es la excepción en la política mexicana; más bien parece ser la regla. Ernesto "Seis Mil Pesotes" Cordero también confundió autores y apenas ayer el candidato panista al gobierno de Guanajuato dijo que su libro favorito era El Principito cuyo autor era, dijo, Nicolás Maquiavelo (Pobre Antoine de Saint Exupéry, donde quiera que estén sus restos, deben estar girando como rehilete). Nuestros políticos no leen, y sorprende que quieran hacerse los intelectuales: quizá la última vez que abrieron un libro fue de texto, en años de la secundaria o la prepa.

Pero si bien leer es importante, conocer autores y estar empapado de literatura no garantiza que se sea un buen presidente. Adolfo Ruiz Cortines, apodado por obvias razones "El Viejito", reconoció que la lectura "no se me daba", y nadie puede decir que haya sido un mandatario deplorable. Pero semejante adjetivo puede aplicarse a Luis Echeverría, un lector voraz que lo mismo leía clásicos de la literatura que La Familia Burrón, o de José López Portillo, un intelectual que poseía una colección que superaba los 20 mil volúmenes. Tanto leía Echeverría que cada mañana se "chutaba" en su totalidad los principales periódicos de la capital y podía citar los artículos sin dificultad. De haber asistido a la FIL, la vanidad de JoLoPo le habría hecho mencionar al menos una treintena de sus "autores favoritos". Como se ve, estar leido, como dicen en mi rancho, no garantiza tener presidentes eficientes.

Por supuesto que tampoco lo garantiza tener candidatos o políticos que de plano no leen ni siquiera el nombre de la calle donde viven.


Sábado 3 de diciembre, 2011  7:54 a.m.

La Coca-Cola vuelve a meter la pata

Allá por 1997 una ex novia me invitó a asistir con ella a una conferencia de marketing, y aunque generalmente los presentadores suelen ser personas pedantes de voz engolada, en esa ocasión el tipo era simpático y bastante ubicado. En un momento preguntó si sabíamos cuál era la multinacional que más pifias había cometido en el mundo de los negocios, "es conocidísima pero quizá ustedes ni se imaginan cuál es", agregó. Se ofrecieron por lo menos 10 respuestas que incluían a Telmex, Apple, Benetton y varias más pero al final nadie pudo atinarle; "se trata de Coca-Cola", respondió. Y dio el ejemplo más claro de lo que no debe hacer una empresa de semejante magnitud: 

"En 1985 y con motivo del centenario de su creación, Coca-Cola introdujo al mercado la 'Nueva Coca Cola' y gastó millones de dólares en su promoción. Pero nadie, absolutamente nadie de los clientes cautivos de Coca-Cola aceptó el nuevo sabor y las ventas se desplomaron. Ese año Coca-Cola perdió hasta una cuarta parte de su valor accionario en la bolsa de Wall Street..."

Pero por lo visto un cuarto de siglo después la empresa no ha aprendido la lección. Y es que a principios de noviembre Coca-Cola anunció que con motivo de la Navidad iniciaría una "campaña ecológica" a favor de los osos polares por lo que cambió el tradicional color rojo de sus envases por el de un blanco grisáceo con la figura al fondo de osos polares, esos que según Al Gore están a punto de extinguirse por el derretimiento de las capas polares. Mediante un comunicado en su página web, la conocida refresquera anunció que con el lanzamiento de su campaña "entraba en una era de concientización en pro de nuestra ecología".

Menos de un mes después Coca-Cola anunció que retiraba la campaña y que el color rojo regresaría a los envases junto con el tradicional Santa Claus. ¿La razón? En las primeras dos semanas el Departamento de Atención a Clientes recibió más de 20 mil llamadas de personas fúricas porque, alegaban, también se le había modificado al sabor al legendario refresco. Lo que pasaba era más sencillo: muchos compradores de Diet Coke confundieron la presentación y al probar el producto notaron que el sabor era diferente. De nuevo las ventas se desplomaron pues incluso varios consumidores se quejaban de que porqué la Coca-Cola "había salido del mercado". "Era una tontería tan grande como si el día de mañana Apple, la empresa fundada por Steve Jobs, cambiara su logo por el de una sandía azul", escribió el columnista Jonah Goldberg, "o si de repente Playboy eliminara a las orejas del conejito en sus portadas. Es un error mayúsculo querer modificar una imagen con la que el público está completamente identificado".

Lo que sucedió fue otro caso de una empresa que cada año gana millones de dólares y siente una culpa tremenda por lo que diseña "campañas ecológicas" para que no se le eche en cara su "avaricia". Los daños en ventas que sufrió Coca-Cola por esta pifia aún no han sido cuantificados pero queda claro que, en momentos que Estados Unidos pasa por una profunda crisis económica, será muy difícil resarcir esta metida de pata. Al igual que en 1986, los ejecutivos de Pepsi deben estar en el piso, revolcándose entre carcajadas.

                                                               
***

Renunció Humberto Moreira a la presidencia nacional del PRI, sospechosamente horas después que terminó su fuero constitucional como gobernador de Coahuila y los senadores determinaron quitarle algunas atribuciones de impunidad al fuero constitucional. Recordemos que Moreira tenía pensado buscar como salida de emergencia una senaduría donde nadie podría tocarlo. El "profesor" culpó a una "campaña mediática" lo que originó su renuncia, es decir, sigue creyendo que lo de la deuda del estado de Coahuila es mera invención. ¿De veras, y como mencionábamos unas semanas atrás, Humberto Moreira pensará que somos estúpidos?

ábado 26 de noviembre, 2011 8:00 a.m.

Profesionistas chatarra, costoso fracaso de nuestro sistema educativo

Según una nota aparecida en el diario Reforma, 18 millones de profesionistas en México no están trabajando en el área para la que estudiaron, un fenómeno que, por cierto, está lejos de ser reciente: ya en 1994 la revista Contenido publicó un artículo que hablaba sobre los "licenciados chatarra" que se graduaban en carreras donde no existía un campo laboral que los pudiera acoger. Así, el artículo mencionaba cómo un veterinario egresado de la UNAM ganaba tres veces más vendiendo ropa que ejerciendo su profesión, y mencionaba al vendedor de tacos más famoso de Cuernavaca quien "lucía en un dedo de su mano izquierda su anillo como titulado en Administración de Empresas ". Desde entonces, hace 17 años, se advertía sobre la enorme pérdida que representaba para el país invertir en quienes al final no iban a utilizar sus conocimientos para los que estudiaron sus carreras universitarias.

Y de nuevo ¿qué aprendimos o que hicimos? Nada, como tampoco resulta sorprendente que la mayoría de esos egresados que trabajan en algo distinto hayan salido de universidades públicas donde abundan las carreras que poco o nada tienen que ver con la realidad del mercado laboral. Cada año se gradúan en México miles de nuevos abogados. licenciados en Filosofía y Letras, Aprovechamiento del Tiempo Libre y Ciencias Políticas los cuales van directamente al desempleo o a trabajar en algo para lo que no estudiaron. El lector puede comprobarlo fácilmente: asómese un domingo a la sección de Clasificados y cuente las empresas que solicitan filósofos, psicólogos o licenciados en Derecho. Simplemente, se trata de carreras hipersaturadas donde paradójicamente las oportunidades son cada vez más reducidas. El mundo, como apunta Andrés Oppenheimer en sus libros Cuentos Chinos y Basta de Historias, avanza más hacia el terreno de la informática, la ingeniería, Física y Matemáticas, mientras tanto América latina se empeña en promover carrereas cuyo futuro prácticamente está caduco. Ni siquiera la Licenciatura en Comunicación, que hasta hace unos años parecía ser una apuesta segura, escapa a esa tendencia pues también hoy se encuentra a reventar aunque con una oferta laboral menor.

Cada profesionista que se dedica a hacer algo que nada tiene que ver con su carrera evidencia, primero, el fracaso de nuestro sistema educativo, segundo, la lamentable falta de previsión de quienes deciden abrir o mantener esas carreras; tercero, el desfase entre las instituciones educativas y el campo laboral y, cuarto, que si multiplicamos por 18 millones lo que costó a la sociedad para que ese universitario estudiara una carrera que no está ejerciendo resulta una cifra de monstruoso despilfarro. Seguimos financiando retretes, lamentablemente. 

                                                                               ***

"Es terrible que te despierten de un sueño mágico de esa manera", señala Omar Flores, lector de fasenlinea radicado en Guadalajara. Como el lector sabe, el pasado jueves por la mañana la bella capital tapatía sufrió un shock al enterarse que debajo del monumento llamado Arcos del Milenio unos desconocidos dejaron tres vehículos con un total de 26 cadáveres en su interior. La violencia generada por los grupos delincuenciales ligados al narcomercado no son nuevos en Guadalajara --después de todo fue ahí donde el cardenal Posadas fue ultimado en el aeropuerto en 1994-- pero sí la saña con que se ejecutó esta masacre.

"Apenas volvíamos a la normalidad de los Juegos Panamericanos y ocurre esto", prosigue nuestro lector. "Ahora el temor que tenemos aquí es si esto es apenas el comienzo de una escalada de violencia como la que existe en Monterrey o en Juárez y de la que hasta hoy nos habíamos salvado".

A ello agregamos: ¿en serio estará convencido el presidente Calderón de que su estrategia es la correcta? Si está funcionando ¿cómo es entonces que los mexicanos nos sentimos más indefensos y temerosos que cuando decidió dar un paso que cada vez es más cuestionado?

                                                                                   ***

Bien se dice que el reconocimiento póstumo tiene entre el pueblo un tino infalible. Quien cambió su entorno para bien será recordado y quien solo medró de él recibirá el desprecio del olvido. López Mateos, Lázaro Cárdenas y Ernesto Uruchurtu, por ejemplo, fueron despedidos masivamente y entre aplausos. Los decesos de José López Portillo y recientemente Carlos Jongitud Barrios apenas y cubrieron la nota. ¿Cómo aplaudir, por ejemplo, al también ex gobernador potosino si con él se aceleró la descomposición del Sindicato de Maestros y sin él, quizá jamás la "maestra" Elba Esther jamás lo hubiera suplido en el cargo? Ojalá ahora sí pueda Jongitud encontrar la paz espiritual.

ábado 19 de noviembre 2011 8:00 a.m.

Humberto Moreira y los priístas nos consideran mensos

¿Por qué los políticos creen que los axiomas económicos dan resultados distintos cuando ellos los aplican? Si alguien pide 100 millones de pesos a la Banca y mensualmente percibe 10 mil pesos estará adquiriendo un endeudamiento brutal, máxime si esos 100 millones se usan en gastos superfluos e improductivos, llámense fiestas, viajes, costosos regalos a los amigos y flotillas de automóviles. La descapitalización será tal que no podrá pagar a los bancos los cuales lo boletinarán. Cuando se es gobernador y se hace precisamente eso el resultado es el mismo. Pretender lo contrario es considerar que los acusadores son unos idiotas.

Durante sus seis años de gobierno, Humberto Moreira emprendió una campaña de egolatría basada en el gasto público irracional. Estas son algunas joyas:

* Mandó traer de Cuba a 55 dentistas a los que pagó pasaje, comida y hospitalización. Más tarde él y su comitiva visitaron la isla a cuenta de dinero presupuestado para obra pública.
* Con el pretexto de que eran "de la gente", Moreira llenó el estado de farmacias que competían directamente con las del Dr. Simi, creó una empresa repartidora de agua electropura que tronó a los dos años, a cada alumno coahuilense entregó un juego de geometría, diccionario inglés español, camisetas y afiches, lanzó al aire "Coahuila Radio", una cadena de estaciones de FM con repetidoras en todo el estado, a cada informe de gobierno se imprimieron miles de pasquines que "desglosaban" el documento a todo color e impresión de lujo.
* A cuenta del gobierno del estado Moreira contrató a artistas como Juan Gabriel, Maná, Alejandra Guzmán, Alex Syntek y aun el grupo Chicago para presentarse en Saltillo.

Y eso es apenas una muestra chiquita del monstruoso despilfarro de un gobierno que se gastó de la manera más absurda posible el PIB de un país como Guatemala.

Moreira aseguró siempre a los coahuilenses que todo eso "no tenía costo", mentira que lo ubica como bocón superlativo. Nada de lo que el gobierno regala es gratis pues lo pagamos los contribuyentes a través de impuestos estatales y lo que se recibe en calidad de crédito federal o bancario.

Pero eso sí, para el año que entra el gobierno entrante ya prepara una brutal alza de gravámenes entre los que sobresalen el aumento de 1 al 3 por ciento en el Impuesto Sobre Nóminas, no se eliminará la tenencia pese al decreto presidencial y en el colmo de la estupidez se cobrará un impuesto para visitar museos, esto en un estado que cuenta con uno de los más bajos niveles de aprovechamiento en todo el país. Y eso que Moreira era un "profesor".

En otro país alguien como Humberto Moreira estaría sometido a proceso penal y no sería dirigente nacional de un partido político ni mucho menos ser quejaría de padecer una "campaña de desprestigio", si es que aún le queda alguno.

                                                                                 ***

Pobre México: por un lado López Obrador, el peor cartucho que pudo escoger la izquierda para el 2012, por el otro Josefina Vázquez Mota o ¡Dios nos libre! Ernesto Cordero y por el otro Enrique Peña Nieto, quien al defender a Moreira dio una muestra clara que el PRI no ha cambiado ni piensa cambiar.

Sábado 12 de noviembre, 2011 9:21 a.m.

La falta de mantenimiento de las naves oficiales también es una falla humana

Si el helicóptero en el cual pereció ayer el secretario de Gobernación Francisco Blake Mora estuvo resguardado en todo momento y si los pilotos de la nave tenían por lo menos 15 años de experiencia, ¿por qué entonces ocurrió el accidente? Por supuesto que no pueden descontarse las condiciones climáticas y la escasa visibilidad ante lo cual surge otra inquietud: de acuerdo con el CPA Arturo Villalba, consultado por fasenlinea, "cuando el clima y la baja nubosidad impiden ver más allá de los 100 metros de distancia, la torre de control del aeropuerto tiene instrucciones estrictas para suspender todo tipo de operaciones aéreas". ¿Quién autorizó entonces que el helicóptero despegara? A ello se suma otro factor igualmente inquietante: más que la terrible coincidencia que dos secretarios de Gobernación hubieran fallecido un noviembre y con diferencia apenas de siete días, si revisamos la cantidad de accidentes aéreos sufridos en naves oficiales los últimos años encontraremos una tendencia hacia la irresponsabilidad, manifestada en la falta de mantenimiento.

Los últimos cinco años, incluida la caída del avión donde murió Juan Camilo Mouriño, ha habido por lo menos 10 accidentes donde funcionarios de los gobiernos estatales y el federal resultaron lesionados, uno de ellos, por ejemplo, fue el de José Luis Luege Tamargo, titular de la Conagua y donde afortunadamente solo recibió golpes de poca consideración. Otros accidentes aéreos a funcionarios ocurrieron los últimos años en Coahuila, Zacatecas, Nuevo León y hace apenas un mes en el D.F. cuando un helicóptero se estrelló en pleno D.F. y cobró la vida de un funcionario del gobierno de Marcelo Ebrard. Ya han sido varios desastres como para que no se analice la posibilidad de que las fallas mecánicas se deban a la falta de mantenimiento la cual va de la mano de la corrupción.

De acuerdo con El Universal, ese mismo helicóptero iba a llevar al presidente Calderón de Los Pinos al aeropuerto donde habría de tomar el avión que lo llevaría a una reunión cumbre en Honolulu a la cual no asistirá el mandatario por razones obvias. ¿Podemos imaginar si la tragedia hubiera ocurrido entonces?

Cierto, el clima pudo haber sido causa directa, aunque debemos tomar en cuenta que este helicóptero tenía ya 23 años de estar en servicio. ¿Cuántas veces le habrán dado el debido mantenimiento?

                                                                                ***

Como lo habíamos comentado en un entremés anterior, apenas comenzó a perfilarse como probable candidato republicano a la presidencia, la prensa norteamericana le soltó los cohetes a Herman Cain con cuatro acusaciones en cadena de damas que supuestamente fueron objeto de acoso sexual ¡en 1994!... por lo visto la ofensa no había merecido una sola denuncia desde entonces.. Y otra curiosidad: todas las "ofendidas" viven en el área de Chicago, centro de operaciones de ACORN, grupo financiado por el gobierno norteamericano que apoya a Obama y que medios como National Review presumen que están aportando dinero a los "indignados" de Wall Street y la Ciudad del Viento".

Pero esos medios que ahora se muestran tan espantados por los "llegues" de Cain no han opinado nada en torno a lo escrito por Carrie Fisher, mundialmente conocida como la Princesa Leia. En su biografía, Fisher señala que el senador Edward Kennedy le hizo abiertas alusiones sexuales en torno a si tenía pensado "acostarse con (el entonces senador) Chris Todd". Ahí no parece haber acoso sexual reprobable que merezca cobertura periodística.

Es extraño cómo estos medios trataron en todo momento de minimizar y relativizar que el senador John Edwards le hubiera puesto los cuernos a su esposa mientras ésta era sometida a sesiones de quimoterapia para contrarrestarle el cáncer. Eso es no tener madre, como lo apuntamos en este artículo, un contraste enorme con el bombardeo incesante del "acoso" de Cain. Y por cierto, aquí nadie menciona que Cain es afroamericano y que semejante obsesión por destruirlo pudiera fácilmente ser argumentada como racismo. Con todo, la popularidad de Cain no ha caído desde que se desató este escándalo inducido. El ciudadano común en Estados Unidos parece detectar la asqueante hipocresía de esos medios. Enhorabuena.

                                                                              ***
Nada detendrá la estrepitosa derrota electoral del PSOE en los comicios delk próximo noviembre. En primer lugar, José Luis Rodríguez Zapatero le debe su puesto a unos atentados terroristas y no a su capacidad política que ya vimos raya en el cero. Al final las cosas suelen cobrarse aunque el Partido Popular tendrá una gestión dificilísima.

Sábado 5 de noviembre, 2011, 7.55 a.m.

Irresponsabilidad y canonjías, el nefasto cóctel de Papandreau

Uno se pregunta de qué se ríe el primer ministro griego Georges Papandreau en esa foto. Quizá esa fue expresión ayer luego que el Congreso le otorgó un "voto de confianza" para que continuara como primer ministro. Tal abominación equivale a que Carlos Slim encargara a Humberto Moreira a que manejara las finanzas de su emporio o que enviara usted a su hijo a aprender inglés con López Dóriga. Mantener en el poder al responsable de la debacle es uno de los peores movimientos políticos que pueda hacer un país. A menos, claro, que se trate de un político socialista. Ahí todo les es perdonado.

Papandreau fue elegido en el 2010 con el 62 por ciento de los votos. Prometió más empleos, dar una ayuda económica a personas de la tercera edad y a brindar subsidios para que personas de escasos recursos pudieran acceder a la educación pública (¿les suena?). Cuando la economía comenzó a contraerse a fines del año pasado y ante la imposibilidad de imprimir papel moneda (su moneda es el euro desde 1992), Grecia acudió a la banca internacional en busca de créditos para financiar su gasto público. Para principios de este 2011 se desató la crisis financiera, el Estado griego entró en quiebra y anunció recortes presupuestales. Fue entonces cuando las calles comenzaron a llenarse de protestas de quienes habían resultado beneficiados con el despilfarro gubernamental. El gobierno de Papandreau se echó para atrás y pidió más créditos mientras se agudizaba el desbalance en su gasto corriente. Fue entonces cuando llegó el primer rescate alemán que apenas calmó los ánimos por dos meses.

El déficit hizo necesario que se confiscara el acumulado de los fondos de retiro de millones de griegos (¡ahí te hablan, Cristina!), y dado que buena parte son jubilados de empresas públicas donde abundan quienes se retiraron antes de cumplir los 50 años de edad, la cantidad a pagar es gigantesca, de vértigo. Todo por una serie de canonjías e irresponsabilidad. Y todavía así el Congreso "le dio la confianza" a Papandreau.

¿Qué sigue? Sencillo: la crisis de profundizará y las condiciones económicas griegas empeorarán ¿y adivine el lector a quien se le va a echar la culpa? ¿Al primer ministro, a los sindicatos que gastan lo que no es suyo, a una burocracia parasitaria que de lejos es la peor de la Comunidad Europea, a los economistas que deberían recibir la picota por su ineptitud? Por supuesto que no: se responsabilizará al capitalismo, faltaba más. No hace falta hacerle al Nostradamus para vaticinarlo.

Y todavía Georges Papandreau se atrevió a pedir un referéndum en torno a la deuda. Estúpido...

 

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