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Literatura

Basta de Historias por
Andrés Oppenheimer
El conocido periodista
argentino nos presenta un análisis, producto de varios viajes, sobre los
avances y retrocesos en la educación mundial, factor que determinará que
unos abandonen su desarrollo y otros que sacrifican su futuro dentro de la
terquedad de mantener sus actuales privilegios. Lectura, claro,
indispensable
ENERO, 2011. Ya desde su anterior
Cuentos Chinos, Andrés Oppenheimer enfatizaba la importancia de
la educación en el desarrollo de un país. En esta obra de investigación, el también periodista de
The Miami Herald y conductor televisivo se mete de lleno en la perspectiva de la educación y presenta varios comparativos de las regiones que visitó y desde la cual, señala, es
posible percibir cuáles naciones dominarán el futuro, cuáles aún nadan en la incertidumbre y cuáles sencillamente quedarán atrás si no realizan los cambios que urgen para adecuar su sistema educativo... sí, México, se encuentra en esta última categoría, pero de eso más adelante.
Oppenheimer, un argentino que emigró de su país tras el golpe militar de 1976, rechazó desde hace tiempo la tesis
aquélla de que había países con subdesarrollo educativo debido a tenebrosas conjuras imperialistas. En vez de ello, establece que los errores se deben a errados esquemas de planeación, diseñados no para el avance de la educación sino con el propósito de perpetuar a las mafias o grupos encargados de manejar la impartición educativa. El fenómeno es universal; el cambio radica en que ha habido casos donde logró romperse esta tendencia, se barrió con los dogmas del pasado y se adecuaron los programas de estudio no a las necesidades del presente, sino del futuro. Pero, señala Oppenheimer, "tenemos casos como la Universidad de Buenos Aires (UBA) donde aún se enseñan materias como Lucha de Clases y otros anacronismos". Hay otra constante: no es necesario dejar de caer un mar de dinero sobre los planteles universitarios para que éstos cumplan su labor; en vez de ello existe un manejo transparente de los recursos y que éstos sean aplicados en la
investigación y no en el pago de abultadas burocracias.
En el caso latinoamericano Oppenheimer apunta que el desastre universitario actual se da en instituciones que en el
pasado gozaron de gran prestigio, incluso internacional. Menciona a la UNAM, "ganadora de varios reconocimientos pero que hoy se ha atascado en la mediocridad" o la ya citada
UBA, "cuya estructura no ha podido modernizarse debido a criterios políticos". Como muestra de ese atraso, Oppenheimer señala el número de patentes, la mayoría de ellas cocinadas en la universidad", de las cuales Argentina apenas aportó una, y menciona un caso que suena a chiste: durante una presentación de proyectos celebrada en Estados Unidos, una alumna de 15 años ofreció una investigación sobre desarrollo biomolecular mientras la delegación argentina presentó una tesis social sobre la dictadura argentina, un tema que aporta muy poco a la investigación científica ("obviamente la delegación argentina se fue con las manos vacías", refiere Oppenheimer).
¿Cuáles son, en su opinión, los dos problemas que padece la educación en América latina? Uno, que los programas no se han actualizado y que siguen enfocados en carreras humanísticas, como Filosofía y
Sicología, muy lejos de las exigencias del mercado mundial actual y, dos, la obsesión con el pasado, que llevó a varios mandatarios de la región a exhumar osamentas para rendirles homenajes que, en el caso de Hugo Chávez, más bien se trató de un show megalómano del propio mandatario o bien,
provocaron conflictos diplomáticos como fue en el caso de Honduras y El Salvador, todo esto mientras la revolución tecnológica avanza sin querer hacer escalas en nuestros países hispanoparlantes.
Hay casos donde sí se logró abatir el rezago educativo. Está el caso de Singapur, ex colonia británica que utiliza un sistema educativo que en menos de treinta años alcanzó y superó al nivel de Estados Unidos, o bien en Israel, país que ostenta varias patentes importante surgidas en sus campus
universitarios, como las unidades USB, o China, donde el impulso a la educación dejaría pasmado a Mao, o India donde, según Oppenheimer, "no hay que dejarse llevar por las primeras impresiones al llegar ahí (...) lo cierto es que ahí está sucediendo una revolución tecnológica sin precedentes". Un aspecto que resalta el periodista es que en todos esos países, el poder de los sindicatos educativos está muy delimitado.
Caso contrario (y como pudieran suponer nuestros lectores) al de México, sumido en la más deplorable mediocridad. El contar con el sindicato más grande de América latina (1,557 mil agremiados, aunque más de una cuarta parte no enseñan materia alguna) y con la "profesora" Elba Esther al frente, ha resultado en un desastre total del cual, si el día de hoy se adecuaran los programas de estudio, los resultados comenzarían a verse hasta dentro de 40 años. Oppenheimer entrevista a la lideresa quien acepta que su apoyo fue esencial para darle el triunfo presidencial a Felipe Calderón en el 2006, razón que explicaría porqué se ha dejado al SNTE hacer lo que se le pegue en gana y, peor aún, ser recompensado con jugosas prestaciones y aumentos de sueldo. El autor también refiere el fracaso de Enciclomedia, el programa que fue orgullo de Vicente Fox pero que hoy prácticamente no existe, "pues cuando los
maestros recibieron el equipo no estaban capacitados para usarlo y cuando recibieron capacitación buena parte del equipo ya había desaparecido", apunta.
Algunos críticos han objetado que Oppenheimer haya puesto en este libro a Bill Gates como una de los ejemplos a seguir para mejorar la educación. Pero el
anteojudo multimillonario ya había detectado el problema desde principios de los noventa. "La educación y la computación son campos que deben
complementerse y al mismo tiempo actualizarse constantemente. Si en el primero hay rezagos difícilmente se avanzará para obtener una educación de calidad". Esto es parte de una entrevista que Gates concedió al semanario
TIME en 1993. Hay una razón por la cual el autor lo usa como referencia.
¿Hay soluciones? Así como el "imperialismo" difícilmente es el causante de nuestro atraso, éste tampoco se encargará de llevarnos al desarrollo. Oppenheimer menciona 12 claves en las cuales lógicamente no
mencionaremos aquí.
En síntesis, Basta de historias presenta el usual estilo ameno de Andrés Oppenheimer, y como siempre, al leer sus libros siempre cedemos un tiempo a la reflexión. Una manera de atentar
contra el futuro es descuidando la educación, algo doblemente criticable si se hace en aras de mantener privilegios del presente. Un descuido, o abierta mala fe, que terminarán por pagar las generaciones venideras.
Basta de Historias!: La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro
Andrés Oppenheimer
Debate/2010
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