La
crema y nata del aprismo en Buenos Aires confluyó
el pasado sábado 28 de mayo en la sede del
Partido Socialista de esta ciudad (Sarandí
56) para dar la bienvenida a uno de sus más
reconocidos compañeros, Jorge del Castillo.
Hasta allí llegaron medio centenar de correligionarios
de la doctrina de Haya de la Torre, entre viejos
dirigentes de cuño y alguna que otra cara
nueva.
La presencia de Jorge del Castillo en el recinto
socialista animó el entusiasmo de sus seguidores
que lo aplaudieron, casi, hasta romperse las manos,
y, al unísono corearon vítores como
¡Se siente, se siente, Alan Presidente! Al
punto se entonó el himno nacional del Perú
y después la mítica marsellesa aprista.
Luego de juramentar a Jorge Pineda Alvarado como
Secretario General del PAP en Buenos Aires, el ex
alcalde de Lima acomoda su postura frente a sus
partidarios para dar inicio a su discurso. En su
perorata, que duró aproximadamente una hora,
el congresista hizo un repaso histórico de
los cimientos del pensamiento de Haya de la Torre,
que se inspiró –dijo- en los movimientos
latinoamericanos socialista de la década
del ’20 (del siglo pasado). Luego explicó
la nueva política económica que aplicaría
su Partido de llegar a un segundo gobierno. Asimismo
reconoció que durante la primera gestión
aprista se cometieron errores que de ninguna manera
se volverán a repetir en un segundo gobierno.
Si nosotros hacemos los planes sociales sin respaldo,
sin solidez, lo que viene es la hiperinflación
y eso es una historia que no la vamos a repetir
de ninguna manera. Por otro lado, Jorge del Castillo
llamó a sus compañeros a ponerse en
campaña para renovar la fe en el Apra y adherir
nuevos simpatizantes.
En las siguientes líneas, el congresista
habló sin empacho con El Sol del Perú.
-¿Hay una escisión del Partido Aprista
en Buenos Aires?, pues tenemos entendido que hay
dos facciones
-Eso ya fue superado. En todo caso hay que entenderlo
como la pugna para servir mejor. No para aprovecharse,
sino por el afán de servir. Por eso es que
yo he hecho un llamado de unidad, pues me parece
que siempre debe ser importante y reforzada.
-Usted habló en su alocución de una
tesis, antítesis y de una síntesis
o conclusión positiva en la ideología
aprista; sin embargo, en la realidad esa dialéctica
ha sido negativa en el gobierno del Apra ¿Cómo
van a revertir esa teoría en un segundo gobierno?
-Bueno, primero con mucho realismo de las cosas.
No olvide usted que el gobierno aprista se dio justamente
en la etapa en la que se producían los grandes
cambios mundiales. En el año ‘89 cayó
el muro de Berlín y antes de eso habían
caído ya una serie de países que se
llamaban la Europa del Este, y empezaba además
el proceso de la revolución científica
tecnológica, del movimiento de capitales
en el mundo. Y creo que el gobierno aprista por
una tradición ideológica quizás,
y por el afán de servir a las mayorías,
aplicó políticas que estaban a contrapelo
de lo que estaba ocurriendo en el mundo. Pero ahora
hay una mejor apreciación de las cosas, hay
un mayor realismo y estoy seguro que si el pueblo
peruano le da una opción al Apra, el Apra
va a ser una labor eficiente en beneficio del Perú.
-Desde principios de la década del ochenta
se ha producido una gran diáspora, éxodo
de peruanos que pululan por el mundo como gitanos
en busca de un futuro mejor, esa fuga de connacionales
se incrementó notablemente con el gobierno
de Alan García, ¿cómo piensan
ustedes, de llegar al poder, frenar esta situación?
-Bueno, no solamente en el ochenta, también
en los noventa. Ahora mismo usted vaya a Lima a
cualquier embajada y va a ver unas colas terribles
para salir del país, pero eso también
es parte de los procesos de integración de
los pueblos, o sea, llegan a otras latitudes en
busca de nuevos horizontes, lo que hay que crear
son las condiciones para que haya una recuperación
económica regional también, no solamente
del Perú, sino regional. Eso está
inmerso dentro de la aspiración de integración
continental que planteó Haya de la Torre.
Pero nosotros, finalmente, no queremos que nuestra
gente se vaya, queremos que tengan una oportunidad
dentro del país, y esa oportunidad se llama
dar trabajo, por eso, parte principal de mi discurso
ha sido cómo aplicar una política
económica generadora de empleo, ése
es el eje central de lo que he dicho esta noche
acá. Porque si hay empleo, si hay crecimiento
económico suficiente se va a crear empleo
y la gente no tendrá que irse. La gente encontrará
un espacio donde estudiar y donde aplicar sus conocimientos
después.
-¿Cuál es la autocrítica al
gobierno del Apra?
-Muchísimas autocríticas, para empezar
yo creo que una política de subsidios abierta,
por ejemplo, no funcionó. Una política
de una baja aplicación de la presión
tributaria tampoco funcionó, el mismo hecho
de querer servir a la gente con precios bajos, que
trajo como consecuencia la leche Enci más
económica, el dólar MUC para que las
cosas sean más baratas; finalmente se revertió,
y trajeron como consecuencia inflación, entonces
esas son cosas no se pueden repetir.
-¿Usted está diciendo que el Apra
ha cometido más de un error?
-Pero por supuesto, tendría que ser un tonto
para no reconocer las cosas. El primer deber de
un político es ser realista y sincero y transparente
en sus cosas. Yo no tengo ningún problema
en aceptar las cosas como son, pero sí junto
con eso, también les puedo decir que el Apra
como tal fue el que le creó la conciencia
social al pueblo peruano, como dije ahora, la educación
gratuita, la seguridad social, los derechos laborales
de los trabajadores. También eso está
en el haber del Partido, el Apra no es cinco años
de gobierno, el Apra es 70 años de historia.
-¿Cómo piensan cambiar esa falta de
interés de los peruanos por la política,
que están prácticamente defraudados
de sus políticos?
-Bueno, ese fenómeno se dio en todas partes
del mundo. Acá en Argentina muy fuertemente,
al grito que se vayan todos, y al final creo que
no se fue nadie y no pasó nada, pero creo
que ha habido un salto cualitativo importante en
la política.
-¿No cree usted que han contribuido en grado
superlativo a esta insatisfacción, los últimos
gobernantes del Perú, y para hacerlo más
extensivo, los de esta región del continente?
-Sin duda, eso tiene mucho que ver, pero también
ha contribuido, por ejemplo, en el Perú,
la dictadura de Fujimori. La dictadura de Fujimori
creó una situación de desconcierto
en el Perú, de engaño colectivo, de
corrupción masiva, eso no hay que olvidarse.
La corrupción de Fujimori fue tremenda, se
compró casi todos los dueños de los
medios de comunicación y le ponía
dinero uno sobre otro, en dólares, y con
el objetivo de denigrar de la política y
de los partidos. Entonces tampoco no es que no existió,
sí existió, pero el de Fujimori fue
el gobierno más corrupto de la historia del
Perú. Existió y está ahí
y eso no hay que olvidarlo.
-¿Qué opina del Mercosur?
-Bueno pues, yo diría es una integración
comercial, no es una integración como el
Apra quiere que sea, una integración cultural,
social. El Mercosur es un paso sin duda. Hace poco,
en el Cusco, se ha firmado el Acta de Constitución
de la Comunidad Sudamericana y esa es una de las
metas que hay que llevar adelante, y quizás
en los siguientes años sea constituir una
constitución sudamericana y poder avanzar
en ese proceso. Hay una serie de iniciativas integradoras,
el Parlamento Latinoamericano, la Comunidad Andina,
el Mercosur. Todo eso tiene que ir convergiendo
a esa unidad sudamericana que me parece es una opción
muy importante de integración política
y económica.
-Cómo ve la actual situación de los
países latinoamericanos con relación
a esos conflictos sociales que ya han derrotado
a varios presidentes, como en Ecuador, Argentina,
Bolivia. Toledo mismo está en la cuerda floja
con un mínimo porcentaje de aprobación.
¿Cómo ve ese panorama político?
-Son hechos que han acaecido y uno tiene que aceptarlos
como tal. Toledo probablemente no ha caído,
entre otras cosas, porque el Apra ha tenido una
responsabilidad sumamente madura. Usted puede imaginarse
qué pasaría si el Apra le moviera
la caña a Toledo, Toledo hace rato que estaría
en su casa; pero, para nosotros ha primado más
la opción de defender la estabilidad democrática
del país. Eso nos parece aceptable, si nosotros
queremos dar confianza a la idea de capitales, al
desarrollo económico, el primer argumento
para eso debe ser la estabilidad social y política
del Perú. Por eso que el Apra no ha optado
por una opción extremista o tremendista de
inestabilizar al gobierno de Toledo, al revés,
hemos actuado con una serenidad y una madurez que
espero la historia recoja en su momento.
-¿Y en cuánto a la situación
de los otros países latinoamericanos?
-Bueno, es penoso pues que eso pase, porque, ¡oiga!
a una turba se le ocurre cambiar de presidente y
van y lo sacan con ese criterio. ¡Qué
cosa ganan! No ganan nada. Realmente es una inestabilidad
total. Bolivia que podría estar explotando
su gas, en lugar de eso, está ahí
amarrado en una total inestabilidad. ¡Quién
va ir a explotar el gas a Bolivia en esa inestabilidad!
Es imposible, no hay confianza. Por eso el Apra
tiene que ser un hito de confianza nacional e internacional
para que sea la base del desarrollo del país.
-¿Qué mensaje le daría a la
colectividad peruana que reside en la Argentina?
-Bueno, en primer lugar, un gran saludo a todos
los compatriotas residentes en la República
Argentina y decirles que nosotros tenemos una preocupación
muy profunda por su condición en el país,
por eso yo dije en mi discurso que la identidad
histórica, antropológica, sociológica
de Perú y Argentina tenía que ser
tomada como un estímulo favorable para poder
buscar entre los gobiernos de Perú y Argentina
mejores condiciones para nuestros compatriotas de
acá. No es justo que los peruanos tengan
que vivir a salto de mata y en una situación
de marginalidad, en una situación de ilegalidad,
porque esa ilegalidad trae como consecuencia que
se aprovechen de ella grupos marginales completamente
al margen de la ley para delinquir y así
desacreditar al resto de peruanos cuya gran mayoría
son gente que viene a trabajar y hacer plata, hacer
familia. Por eso es muy importante la legalización,
y es un tema por el cual hay que luchar y hay que
discutir y hay que tratar con el gobierno.
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