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| EDICIÓN
IMPRESA Nº 57 |
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NACIONALES
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| EL CHONGO
DEL CONSEJO DE CONSULTA |
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No
llama la atención la noticia que viene circulando
en los diferentes medios de la colectividad, con respecto
a la renuncia que habrían hecho el pasado viernes
12 de noviembre los integrantes del fracasado Consejo
de Consulta, pues estaba cantado, y además,
eran harto conocido las variopintas disputas insustanciales
que venían sosteniendo sus 10 integrantes,
divididos en dos grupos antagónicos bien definidos,
cada cinco personas por bando. Liderados por Margarita
Narro y Pierre Manrique.
Si bien la noticia no ha sido oficializada a los medios
de comunicación por el Consulado, ni por el
propio Consejo de Consulta, resulta más que
vergonzosa la actitud malsana de algunos de sus integrantes
de anteponer un claro protagonismo mediático
en desmedro de los intereses de la comunidad. Porque
no se puede concebir que la mayoría de sus
integrantes no hayan podido concensuar y dejar a un
lado sus diferencias de carácter personal en
pro de velar por las necesidades más urgentes
de sus connacionales, como así lo establece
el Reglamento de su creación y que juraron
el día de su asunción. ¿Qué
trabajo ha realizado el Consejo de Consulta en estos
seis meses de gestión? Calentar el asiento
y ventilar sus constantes peleas internas que se endilgaban,
llenas de desinteligencia y denuncias recíprocas
que han ido cayendo en un fango de mediocridad y chiquilinadas;
como por ejemplo, la discusión banal que disputaban
por el tiempo en que debería rotar, entre sus
integrantes, la presidencia del Consejo de Consulta.
Y otras de similar asidero.
¿Son estos representantes de la colectividad
el reflejo de la sociedad a la que pertenecen? Pues
recordemos que fueron elegidos en una justa electoral,
como pocas que se precie la memoria de los peruanos
en Buenos Aires, masivamente de forma democrática.
Los premios y castigos son para esta sociedad que
se dejó engatusar por el discurso bonito de
la mayoría de estos postulantes al Consejo
de Consulta, lleno de demagogia, prometiendo incluso
propuestas que estaban fuera del alcance del área
que les compete, y privando la participación
a otros connacionales con mejor vocación de
servicio a la comunidad. De más está
decir que en la colectividad peruana existen destacados
profesionales y empresarios que habrían desempeñado
un mejor cargo. A ello contribuyó el criterio
de poca difusión que primó en el Consulado
a la hora de convocar a los candidatos, permitiendo
que se postulen los mismos de siempre que buscan el
figuretismo personal, abrigándole la esperanza
en los burlados connacionales de que tal vez con ellos
se iba a torcer el rumbo de la historia. Pero no,
nos engañaron y defraudaron.
Así se escribe, una vez más, una página
negra de este Consejo de Consulta que a todas luces
a resultado ineficaz para los intereses de la colectividad.
Los peruanos, en futuras elecciones, deberíamos
apelar a esa viveza criolla que gozamos para aplicarla
a la hora de elegir a nuestros representantes y no
dejar que nos metan gato por liebre. |
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