deportes aéreos
PARACAIDISMO
 
El paracaidismo, lanzarse con paracaídas, surge como una consecuencia del paracaidismo militar. El desarrollo de nuevas técnicas de entrenamiento y equipo han contribuido a la seguridad y el disfrute de esta actividad como deporte. Los paracaidistas modernos se tiran en caída libre desde unos 3.700 m. de altitud hasta que llegan a unos 760 m. del suelo, momento en el que despliegan sus paracaídas; durante la caída libre ejecutan maniobras controlando la posición del cuerpo. El uso de paracaídas direccionables que permiten aterrizajes suaves y precisos ha incrementado notablemente la popularidad del deporte. Un primer y seguro salto se puede realizar después de recibir cuatro horas de entrenamiento profesional.
  Se utilizan paracaídas de formas rectangulares hechos con una superficie doble que se infla y toma una forma similar al ala de un avión, permitiendo un alto grado de maniobrabilidad y un descenso lento. Operando las cuerdas de control conectadas a los bordes de salida de la campana que forma el tejido, el paracaidista puede alterar tanto la velocidad como el descenso.
  Las primeras competiciones datan de la década de 1930 y estaban limitadas a aterrizajes de precisión sobre un blanco. Después, cuando los paracaidistas aprendieron a controlar sus cuerpos en caída libre, se añadió una prueba con el mismo nombre, en la que los competidores realizan series de maniobras acrobáticas antes de alcanzar la altitud de apertura del paracaídas. En la forma más popular de competición, equipos de saltadores de caída libre forman figuras geométricas predeterminadas en un tiempo permitido. Más de treinta países participan en los Campeonatos del Mundo que se celebran cada dos años.
  Antes de la I Guerra Mundial y hasta mediados de la década de 1920, los estadounidenses fueron los pioneros más activos de este deporte. La anterior Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Alemania les adelantaron en el periodo de entreguerras, primero con propósitos militares, pero también con fines deportivos. La URSS celebró su primera competición en 1930 y en seis años contaba con 115 escuelas de paracaidismo. El paracaidismo surgió como deporte internacional en 1951 cuando participaron cinco naciones en el 1er Campeonato del Mundo, celebrado en Lesce-Bled, Eslovenia (entonces parte de Yugoslavia). Los paracaidistas soviéticos dominaron la competición y todos los campeonatos posteriores. El deporte está regido por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI).

GLOBOS

  Un globo es un aparato más ligero que el aire consistente en una gran bolsa esférica y flexible hecha de seda o caucho (hule) impermeabilizados u otro material no poroso adecuado en cuyo interior contiene aire caliente o algún gas más ligero que el aire. Los globos tripulados admiten a una o varias personas que viajan en una barquilla suspendida. Los primeros globos se rellenaban de aire caliente y solían tener un quemador para ir reponiendo el calor. Los globos modernos utilizan hidrógeno o helio o, en el caso de los globos deportivos de aire caliente, aire calentado con un pequeño quemador de gas. El helio tiene la gran ventaja de no ser inflamable, pero es dos veces más pesado que el hidrógeno y tiene un 7 menos de fuerza ascensional. Un globo de hidrógeno de 30 m3 puede levantar unos 34 kg.
  En 1783, los hermanos franceses Joseph y Étienne de Montgolfier, acaudalados fabricantes de papel de Annonay, hicieron volar un globo lleno de aire caliente. Aquel mismo año, el físico, químico y aeronauta francés Jacques Alexandre César Charles lanzó un globo lleno de hidrógeno que voló dos horas y recorrió 43 km. Ese año marcó también el primer viaje en globo de un ser humano, cuando el físico francés Jean-François Pilâtre de Rozier realizó algunos vuelos cerca de París, primero en un globo cautivo y después en otro libre. Un año más tarde, un diplomático francés hizo el primer vuelo en globo en Gran Bretaña. En 1785, el aeronauta francés Jean Pierre Blanchard y el médico y científico estadounidense John Jeffries cruzaron juntos en globo por primera vez el canal de la Mancha. El primer vuelo en globo libre realizado en Estados Unidos fue en Filadelfia el 9 de enero de 1793. En 1836, el The Great Balloon of Nassau, con una capacidad de 2.410 m3, navegó 800 km. desde Londres hasta Weilburg (Alemania) en 18 horas. Durante la Guerra Franco-prusiana de 1870, los ejércitos de ambas naciones recurrieron a los globos para las observaciones militares, y el ministro francés Léon Gambetta protagonizó una dramática huida en globo del París asediado. Una marca de distancia que se mantuvo durante mucho tiempo para los vuelos de globos tripulados fue la establecida en 1914 por el globo Berliner, que voló desde Bitterfield, en Alemania, hasta Perm, en Rusia, recorriendo 3.052 km. Los globos fueron también muy utilizados por los ejércitos que participaron en la I Guerra Mundial, sobre todo para observaciones militares.
  El globo deportivo se ha hecho popular en todo el mundo con los globos de aire caliente que mantienen la altura con quemadores de butano o propano. Estos globos resultan también perfectos para vuelos sobre reservas de animales salvajes. Varios aeronautas han conseguido ascender en sus globos a gran altura. En 1931 el físico suizo Auguste Piccard llegó hasta la estratosfera en una cabina metálica esférica y hermética suspendida de un globo lleno de hidrógeno construido exprofeso cuya capacidad era de 14.000 m3. Alcanzó una altitud de 15.797 m. y al año siguiente subió hasta 16.507 m. En 1935, dos capitanes del Ejército de Estados Unidos, Orvil Anderson y Albert Williams Stevens, alcanzaron los 22.080 m. de altitud.
  En agosto de 1957, el mayor David Simons, cirujano de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, ascendió hasta los 31.110 m., permaneció 32 horas en el aire y recorrió 652 km. desde el punto de despegue; el vuelo pretendía conocer las reacciones del ser humano a gran altura. El 27 de agosto de 1960, el capitán Joseph Kittinger se arrojó en paracaídas desde un globo de polietileno a 31.354 m. y estableció una nueva marca de altura de vuelo en globo y de descenso en paracaídas. El 4 de mayo de 1961 Malcolm Ross y Victor Prather establecieron una marca de 34.679 m. en un globo que despegó de un portaaviones de la Marina estadounidense.
  El primer vuelo transatlántico en globo terminó el 17 de agosto de 1978 tras establecer una marca de distancia de 5.000 km. y una marca de duración de 137 horas y 6 minutos. El Double Eagle II, lleno de helio y tripulado por los empresarios Ben Abruzzo, Max L. Anderson y Larry Newman, despegó de Presque Isle, en Maine (Estados Unidos), el 11 de agosto y aterrizó en Miserey (Francia). El primer vuelo en globo de aire caliente que logró cruzar el Atlántico fue el Virgin Atlantic Flyer, en 1987 y tripulado por Richard Branson y Per Lundstrand. La marca de resistencia fue superada por dos estadounidenses, Troy Bradley y Richard, hijo de Ben Abruzzo, que despegaron de Bangor, en Maine, el 15 de septiembre de 1992. En la primera carrera transatlántica del mundo, se desviaron del curso y aterrizaron cerca de Fez (Marruecos) 146 horas más tarde.
  Kittinger cruzó el Atlántico por primera vez en solitario en su Rosie O'Grady, lleno de helio, en el que recorrió 5.690 km. desde Caribou, Maine, hasta cerca de Savona, en la Riviera italiana, entre el 14 y el 18 de septiembre de 1984. El suizo Bertrand Piccard, nieto de Auguste Piccard, y el británico Brian Jones completaron la primera vuelta al mundo en globo sin escalas en marzo de 1999. El globo de aire caliente, el Breitling Orbiter III, despegó de Château d’Oex, en los Alpes suizos, y tomó tierra 20 días después en Egipto, tras recorrer 46.759 km.
 
dirigible Goodyear  El famoso dirigible Goodyear no tiene una estructura interna de sujeción. La presión del helio, que lo llena por completo, mantiene la forma del globo. En la actualidad, no se usan para transportar mercancías y pasajeros -finalidad para la que fueron creados-, sino que, dada su capacidad para mantenerse en el aire, su alta visibilidad y su gran superficie, son ideales para la publicidad.


VUELO LIBRE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  El vuelo libre es un vuelo, sin motor, aprovechando las corrientes de aire con o en un planeador llamado ala delta que vuela por los mismos principios que se aplican a cualquier otra aeronave. La vela se llena durante el vuelo para formar una sección de superficie de sustentación a través de la cuerda del ala. Las corrientes de aire que pasan alrededor de la sección de sustentación crean una fuerza ascensional en la superficie superior del ala que no desafía la gravedad, la retrasa. El planeador vuela hacia el suelo pero con una velocidad de descenso menor que, por ejemplo, un paracaídas. Aprovechando las corrientes de aire ascendente, el piloto puede mantenerse en vuelo durante largos periodos y realizar acrobacias. Alas deltas muy sofisticadas con velocidades de descenso muy bajas pueden hacer uso de masas de aire convergente o térmicas que se crean cuando las partes bajas de la atmósfera están más calientes que las partes altas. Los planeadores pueden hacer círculos en las bolsas de aire ascendente (como hacen las aves de presa) que a veces alcanzan velocidades de descenso vertical de 300 m. por minuto. Hoy se pueden alcanzar con cierta facilidad alturas de hasta 4 km. y vuelos de gran distancia.
  Un ala delta se compone de una vela sustentada en una estructura de aluminio en cuyo centro va suspendido el piloto por medio de un arnés y normalmente adopta una posición de tendido, dirigiendo el ala delta por medio de determinados movimientos y posiciones. A menudo el despegue se hace tirándose desde zonas elevadas como acantilados, cerros, colinas o cimas de montañas.
  De uso recreativo, los ultralivianos, tienen un motor pequeño y un asiento (algunos tienen dos o cuatro), llevan menos de 20 litros de combustible, y pesan sobre los 115 kilogramos. Pueden alcanzar 160 km/h. El piloto se sienta debajo de las alas y dirige la nave desplazando el peso de su cuerpo o accionando un juego de alerones.
  El pionero del vuelo libre fue Otto Lilienthal que realizó más de 200 vuelos desde una colina artificial construida en Alemania a finales del siglo XIX. Después de la II Guerra Mundial se intensificó el interés por el vuelo con ultraligeros de baja velocidad cuando el profesor Francis Rogallo, de la Agencia Nacional del Espacio de Estados Unidos, inventó un paracaídas con ala flexible para dirigir la reentrada de los vehículos que volvían del espacio. En la década de 1970 el vuelo libre como diversión o deporte de competición se convirtió en popular en muchas partes del mundo, especialmente en Europa, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Los primeros campeonatos del mundo, oficiosos, se celebraron en 1976 en la localidad austriaca de Kössen. Los objetivos principales se establecen del siguiente modo: distancia en línea recta, remonte (ganancia de altura), distancia hasta un objetivo declarado, distancia hasta un objetivo declarado y vuelta y distancia en un circuito triangular. Se han conseguido vuelos de más de 300 kilómetros de distancia.
Planeador  Un planeador es una nave sin motor que planea gracias a las fuerzas aerodinámicas a las que se somete. La forma de los planeadores se parece bastante a las de los aviones comunes, pero aquellos son muy ligeros, con carga de ala baja (la relación entre peso y superficie del ala) y una relación de aspecto de ala alta (la relación entre la envergadura y su ancho). Las alas de los planeadores son, por tanto, mucho más largas y estrechas que las de los aviones con motor. Un buen planeador moderno del tipo de los aviones veleros descendería a una velocidad inferior a 3 km/h. en condiciones de vuelo estable con viento en calma, lo que le permitiría acoplarse a una corriente de aire que asciende a esa velocidad.
   Los primeros planeadores, hechos de madera y tejido, fueron desarrollados por el inventor alemán Otto Lilienthal en la década de 1890 y fueron posteriormente mejorados por los hermanos estadounidenses Orville y Wilbur Wright. Pero el empujón decisivo al desarrollo moderno de los planeadores vino de Alemania. En los años que siguieron a la I Guerra Mundial, el Tratado de Versalles prohibía a Alemania fabricar aeroplanos con motor que pudieran ser de utilidad militar, por lo que cobró gran auge la construcción de planeadores y las investigaciones sobre vuelo sin motor. Los ingenieros aeronáuticos alemanes descubrieron lo eficientes que eran las naves ligeras con largas alas, semejantes a las de los pájaros, y estudiaron las condiciones meteorológicas más aptas para realizar este tipo de vuelo. Modificaciones del diseño han permitido que los planeadores aerodinámicos modernos sean fabricados con fibra de vidrio, con alas delgadas de 15 a 20 m. Los planeadores van equipados con timón de profundidad, alerones, frenos aerodinámicos y flaps que permiten incrementar la velocidad de descenso. Los instrumentos de control son similares a los de los aviones con motor: pedales para gobernar el timón de dirección, un mando para manejar los alerones, indicador de velocidad del aire, altímetro, brújula, indicador de horizonte y variómetro, para indicar los cambios de altitud. También pueden llevar equipos de radio y de oxígeno.
  Las corrientes de aire ascendentes de las que depende el piloto de un planeador para poder desplazarse, son de dos tipos: corrientes debidas a las altas presiones y corrientes térmicas. En el vuelo sin motor la nave se lanza desde el suelo, catapultándola hacia arriba con largas cuerdas elásticas o remolcándola con un cabrestante, un automóvil o un aeroplano con motor. Cuando se lanza el planeador con un cabrestante, el piloto desprende la cuerda al alcanzar la altura deseada. Ya en el aire, el piloto dirige la nave en busca de corrientes elevadoras, o si lo que desea es permanecer en el aire, puede volar de un lado a otro de una cadena montañosa donde haya una corriente de alta presión. En los casos en los que el vuelo sea por el campo, el piloto vuela a la caza de nubes o tocando térmicas, o sea, buscando corrientes térmicas que impulsarán a la aeronave. Ya en la corriente, el piloto girará en espiral para permanecer en ella y ganar altitud. Una vez alcanzada la altura máxima para esa corriente, el piloto se encamina a la búsqueda de una nueva. Los vuelos sin motor suelen restringirse a horarios diurnos debido a razones meteorológicas y a necesidades de visibilidad.
  Los planeadores modernos alcanzan velocidades altas y permanecen en el aire durante más tiempo, incluso en ausencia de corrientes. Los pilotos de vuelo sin motor más entrenados pueden tener un coeficiente de vuelo de 40 o más. Este coeficiente es la relación que existe entre la distancia vertical y horizontal que recorre el piloto. Por ejemplo, un coeficiente de 40 significa que por cada kilómetro que el piloto pierde en altura recorre una distancia horizontal de 40 km. Los planeadores que se usan en competiciones pueden llegar a mantener velocidades de vuelo de más de 160 km/h. en una carrera de 300 km.
  Hay tres tipos de planeadores: los planeadores primarios, usados para entrenamiento, están formados por poco más que un armazón central al que van unidas las alas y los dispositivos estabilizadores y de control. El piloto se sitúa en un asiento desprotegido, al frente del armazón. Al segundo tipo corresponden los veleros que se construyen como aviones ordinarios con fuselaje y con una cabina cerrada para una o dos personas. Están diseñados para conseguir la máxima eficiencia aerodinámica. Los planeadores del tercer tipo, planeadores de carga, están diseñados para uso militar o civil. Son naves de gran tamaño diseñadas para transportar grandes pesos. Están construidos no para remontarse, sino para ser remolcados en grupos detrás de un potente avión para incrementar la carga del aeroplano.
  Durante la II Guerra Mundial los planeadores se utilizaron muchísimo para el transporte aéreo de víveres y tropas. Entre las operaciones militares de primer orden, donde los planeadores desempeñaron papeles de importancia, se cuentan la invasión alemana de Creta, el ataque de los aliados a Myitkina, en Birmania, el desembarco y batalla de Normandía y el intento infructuoso de los aliados de capturar el puente del Rin de Arnhem, en los Países Bajos. En este mismo periodo se desarrolló la técnica de elevación de planeadores, consistente en que un avión en vuelo enlazaba la amarra de un planeador en tierra y lo elevaba en el aire. Las elevaciones de este tipo han sido utilizadas con éxito en el rescate de viajeros allí donde una nave normal no podría aterrizar.
  Desde la II Guerra Mundial el vuelo sin motor como pasatiempo se ha hecho muy popular en muchas partes del mundo. El deporte empezó en Alemania alrededor de 1910; las competiciones comenzaron en 1922 y el primer Campeonato del Mundo se celebró en Alemania en 1937. Cada dos años se celebran pruebas internacionales organizadas por la Federación Aeronáutica Internacional, que concede condecoraciones por distintos grados de logros en distancia, altitud y duración de vuelo; la medalla Lilienthal es el premio más distinguido. La distancia más larga en vuelo que se ha registrado es la conseguida en 1972 por el piloto alemán Hans W. Grosse, 1.460,8 km. El récord de altitud, con 14.938 m., lo fijó en 1986 el estadounidense Robert Harris. Varias organizaciones nacionales de vuelo sin motor celebran frecuentemente competiciones locales.
acrobacias aéreas  Los aviones para realizar acrobacias son pequeños, fuertes y maniobrables. Los pilotos son evaluados a partir de figuras como "loops", "barrenas" y "toneles". Las exhibiciones aéreas en equipos son muy populares.

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