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¿Crudo o hervido? Cómo adivinar si tienes un huevo
crudo o hervido
- Haz girar el huevo sospechoso. Si puede girar muy bien sobre una de
las puntas es un huevo muy bien hervido

- Si no puede girar bien y se tambalea de un lado a otro como un
borracho, es un huevo crudo
- Trata de girar el huevo crudo y tócalo muy suavemente con un dedo
hasta hacerlo parar
- Cuando separas tu dedo seguirá girando. ¿Por qué? Pues el líquido
que tiene adentro se resiste a detenerse (esto se llama inercia)
El huevo flotante
- Busca un huevo crudo
- Pon una taza de agua en una jarra transparente
- Agrégale 5 a 8 cucharadas de sal
- Revuelve muy bien, hasta que se disuelta la mayor cantidad de sal
que puedas
- Pon el huevo en el agua salada, verás que flota muy bien. Cuanto más
sal le pongas al agua mejor flota
- El secreto es que: cuanto más pesada es el agua más empuje puede
hacer
- Agrega ahora agua fresca muy suavemente de forma que no se mezcle
con el agua salada
- Verás que el huevo quedará a media agua: abajo el agua salada,
arriba el agua dulce y en medio el huevo
- Puedes cambiar el nivel del huevo en el jarro
- Si agregas más sal el huevo empieza irse para arriba
- Si por el contrario le agregas más agua fresca empieza a hundirse
El huevo equilibrista
- Busca un huevo bien hervido.
- Toma un pellizco de sal y ponla sobre la mesa de la cocina.
- Apoya una punta del huevo sobre la montañita de sal, hasta que
quede en equilibrio.
- Sopla muy suavemente la sal.
- El huevo sigue haciendo equilibrio sin ningún apoyo!!
El secreto: los pocos granos de sal que queden debajo del huevo servirán
de apoyo al huevo
¿Cómo pelar un huevo sin tocarlo?
- Pon el huevo en la jarra y héchale vinagre hasta cubrir al huevo.
- Al siguiente día cambia el vinagre.
- Deja ahora al huevo tranquilo por una semana, o un poco más.
- Verás que el vinagre habrá comido la cáscara del huevo, dejando
la piel de adentro.
- Si repites el experimento con un huevo cocido obtendrás un huevo de
goma, que hasta puede rebotar.
El huevo de plata
- Busca un huevo blanco cocido y que esté seco.
- Enciende una vela y mantén el huevo cerca de la llama de forma que
el ollín, ese polvo negro, cubra la cáscara.
- Sí, es difícil pues donde tocas la cáscara queda blanca. Es
importante que toda la cáscara quede ahumada, lo más negra posible.
- ¡¡Cuidado de no quemarte!!
- Cuando tengas tu huevo negro mételo en un vaso con agua.
- Mira que color tiene ahora.
- Sí, es plateado. ¿¿Se transformó en plata??
El secreto: si el huevo quedo todo cubierto de negro, es como lo
hubieses pintado con una fina capa de carbón. Resulta que el carbón
repele al agua tanto que el agua no lo moja. Así queda una capa de aire
alrededor del huevo sumergido. Con esto tienes un espejo alrededor que
refleja o rebota la luz en la capa de agua que rodea al huevo. Esto se
llama reflexión interna
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