BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO IV

Los Españoles en Piura
 

01.- Pizarro en Poechos.

02.- Martinillo en Poechos.

03.- El curaca de Poechos.

04.- Llegan embajadores de Huáscar y Atahualpa.

05.- El retorno de Hernando Pizarro.

06.- La llegada de un espía de Atahualpa.

07.- La rebelión de los curacas.

08.- La versión de los cronistas.

09.- La versión de Porras Barrenechea y J.J. Vega.

10.- La versión de padre Vargas.

11.- Los mitimaes.

12.- Juan Pizarro ocupa Pirhúa.

13.- Pizarro se crea una escolta.

14.- Fortaleza de Tumbes y Poechos

 

09.- Versión de Porras Barrenechea y J.J. Vega

Ese gran historiador que fue don Raúl Porras Barrenechea, notable por su pizarrismo, dice en su obra “Pizarro”: “Unos españoles llegados al valle de la Chira acusan a los caciques de la Chira y Amotape de haber tramado la destrucción de los cristianos. La égloga se interrumpe. El breve deleite virgiliano no ha adormecido el instinto bélico del conquistador. Los viejos textos de su experiencia le dicen que es necesario hacer un escarmiento.  El cacique de la Chira, y trece caciques más, son agarrotados y quemados después de una sumaria información”.

El Dr. Porras se equivoca al decir que La Chira fue ajusticiado. A él y a muchos de su tribu se les confinó en Catacaos, donde los indios lo mataron para vengar su traición.

En cambio, don Juan José Vega, en «La Guerra de los Viracochas» que trata de reivindicar a los tallanes y al resto del Imperio, demostrando que no se sometieron pacíficamente, expresa:

“No todos los curacas de los tallanes eran enemigos de Atao-Huallpa. En La Chira,  contaba con un pequeño número de partidarios.  Es así como un grupo de españoles que Francisco Pizarro dejó en su retaguardia es atacado en esa ciudad (¿?).  Los cristianos se refugian precipitadamente en un templo, seguidos de sus auxiliares indígenas.  Se inicia así un pequeño cerco localizado en aquel lugar.  No se extiende por cuanto la odiosidad hacia los quiteños es general en el valle.  Avisado el gobernador, regresa a La Chira y rompe el cerco. No obstante la fácil victoria, la sublevación requiere una sanción ejemplar.  Son quemados vivos los trece curacas que han dirigido el movimiento, especialmente los señores de Amotape y La Chira; salvó el principal de todos ellos que no actuó allí”.

Era evidente, que en la región tallán, la mayor parte de los caciques eran contrarios a Atahualpa que después de todo en Tumbes, Caxas y otros lugares ejercitó sangrientas represalias. En Poechos, tenía Atahualpa a un gobernador que tuvo bajo su control todo lo que fue a fines del siglo,  la región Grau. Si ese gobernador, fue Maizabilca o Maica Huillca u otro, es lo de menos, pero sin duda alguna fue un brillante guerrero.

Es bajo la inspiración de ese gobernador que se tuvieron que organizar, las diversas manifestaciones de resistencia que Hernando Pizarro, Soto y Francisco Pizarro tuvieron que enfrentar. El curaca La Chira que parece fue uno de los complotados, posiblemente no pasó de la etapa conspirativa por no ser muy adicto a Atahualpa.  Eso le salvó momentáneamente  la vida.  

Raúl Porras Barrenechea

 VERSIÓN DE RAÚL PORRAS

 

En su gran obra Pizarro" trata d justificar el ajusticiamiento de los curacas.

Porras Barrenechea era un historiador pizarrista.

Dice que el curaca La Chira también comprometido  fue primero agarrotado y luego de muerto, quemado. Cita entre ellos al curaca La Chira.

Eso no sucedió pues  La Chira  fue confinado en Catacaos, donde tuvo descendentes.

Juan José Vega

VERSIÓN DE JUAN JOSÉ VEGA

 

Expresa que no todos los curacas tallanes eran  enemigos de Atao Hualpa y en la región del Chira había un grupo muy activo de seguidores del inca rebelde.

Asegura que los indios atacaron a un grupo de la retaguardia de Pizarro por lo que se refugiaron en un templo, seguidos de sus auxiliares indígenas.

Vega dice que los 13 rebeldes indios fueron quemados vivos,  con lo que difiere de lo dicho por Porras.

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