|
CAPÍTULO IV
Los Españoles en Piura
01.-
Pizarro en Poechos.
02.-
Martinillo en Poechos.
03.-
El curaca de Poechos.
04.-
Llegan embajadores de Huáscar y Atahualpa.
05.-
El retorno de Hernando Pizarro.
06.-
La llegada de un espía de Atahualpa.
07.-
La rebelión de los curacas.
08.-
La versión de los cronistas.
09.-
La versión de Porras Barrenechea y J.J. Vega.
10.-
La versión de padre Vargas.
11.-
Los mitimaes.
12.-
Juan Pizarro ocupa Pirhúa.
13.-
Pizarro se crea una escolta.
14.-
Fortaleza de
Tumbes y Poechos
06.-
La llegada de un espía de Atahualpa
Mientras el curaca estaba huido, llegó al campamento
de Poechos, un indio que no obstante tener la indumentaria igual a
la de todos los tallanes, sin embargo era mirado por éstos con mucho
respeto, mezclado con temor y desconfianza. El indio llevaba un
cesto pregonando entre los españoles la venta de guabas. El
historiador del Busto al relatar este hecho, lo hace dejando libre
su imaginación, para manifestar que el intruso lleno de curiosidad
lo observaba todo muy detenidamente. Que se detuvo mucho ante la
herrería que estaba a cargo de Juan Salinas y se imaginó que estaba
calzando a los caballos con fuego y hierro. El cargo de herrero era
muy importante entre los expedicionarios y en el reparto de
Cajamarca le tocó a Salinas 362 marcos de plata y 8,800 pesos de
oro. ¡Toda una fortuna para ese tiempo! Luego el espía se detuvo
ante el barbero Francisco López y observó como con una navaja
quitaba las barbas. A éste le tocó en el botín de Cajamarca un poco
menos que al herrero, es decir 371 marcos de plata y 6,600 pesos de
oro.
El indio fue llevado ante Hernando y éste al
preguntarle el motivo de la visita, recibió como respuesta que
concurría en nombre del fugitivo curaca de Poechos, del cual le
llevaba un regalo de guabas. Habiendo luego entrado en
contradicción, el español receló y lo golpeó con extrema violencia.
Al caer el indio al suelo y desprendérsele el rebozo, mostraron sus
orejas sumamente largas. Se trataba por lo tanto de todo un señor
orejón o apo. Los tallanes que observaban la escena no salían de su
asombro, viendo al colérico Hernando, maltratar de esa manera a un
principal del imperio. En la confusión que se armó, el indio pudo
huir. Más tarde sería el que llevó a Atahualpa una información
completa de todo lo que pudo observar, pero sin duda también la
alteró.
Cuando Francisco Pizarro retornó de La Huaca tras
debelar la rebelión de los curacas, se encontró en Poechos con la
noticia de la huida del curaca. Tras de hacer algunas indagaciones,
supo que iba en camino a Cajamarca para unirse a Atahualpa. De
inmediato Pizarro envió a Benalcázar con gente de a caballo en
persecución del curaca, al cual dio alcance y capturó antes de
llegar a Caxas.
Más muerto que vivo se presentó el jefe indio ante
Pizarro, pues temía que los curacas e indios principales muertos en
la hoguera en Amotape, lo hubieran comprometido bajo la presión de
las torturas.
Pero Pizarro o no sabía o no quiso darse por enterado
de lo comprometido que pudiera estar el curaca de Poechos, y en su
opinión bastaba el duro escarmiento de la Huaca, para llenar de
temor a los indios, así, fuere lo que fuere, Pizarro lo perdonó
pero le exigió que continuase dándole la ayuda alimentarla para sus
soldados y caballos, lo que el tallán cumplió sin titubear.
Aun cuando no hay una completa seguridad, parece que
este curaca u otro de las proximidades y gran cantidad de auxiliares
tallanes, acompañaron a Pizarro en su viaje a Cajamarca.
¿Quién era el misterioso espía de Poechos?
No se ha llegado a establecer. El cronista Pedro
Pizarro, creyó reconocer en él al orgulloso capitán indio que salió
al encuentro de Soto en Caxas. Pero eso no es posible porque este
personaje, era un hombre lleno de soberbia y de mucha fuerza física,
que no hubiera permitido ser afrentado por Hernando Pizarro.
Más tarde cuando Pizarro iba camino a Cajamarca, y a
pocas jornadas de esa ciudad recibió la visita del príncipe Tito
Atauchi, que lo fue a saludar a nombre de Atahualpa, también se
creyó ver en él al espía de Atahualpa. Era sin embargo Tito Atauchi
hermano de Atahualpa y uno de sus más brillantes generales que no se
hubiera prestado a desempeñar el bajo papel de espía. El cronista
Betanzos lo llama Sikinchara
Tanto Garcilaso, como el historiador Porras
Barrenechea, aseguran que fue Tito Atauchi el que visitó a Pizarro
en el camino a Cajamarca y no mencionan a Maizabilca, que en cambio
es nombrado por Juan José Vegas. Más bien Porras asegura que el
cacique tallán que acompañaba a Pizarro, agredió a Tito Atauchi
acusándolo de ser el espía de Poechos. El acompañante de Pizarro
según la versión del historiador Juan José Vega era Guacha Puru, y
de acuerdo a este mismo historiador el noble indio que presidía la
embajada de Atahualpa era Maizabilca, el mismo que enfrentó a Soto
en Caxas. También se refiere J.J. Vega el incidente dando como
protagonistas a Guacha Puru y a Maizabilca. |