Una técnica de redacción
Presentación 2. Texto modelo 3. Lectura comprensiva
4. Estructuración del texto 5. Imitación del modelo 6. Puntuación
7. Ortografía 8. Autocorrección 9. Heterocorrección

7. Ortografía
7.1. Acentos y tildes
    Del mismo modo que se ha procedido para el dominio de los signos de puntuación se actuará para ejercitar el aprendizaje de los acentos y tildes. Se acudirá aquí al empleo de ejercicios paralelos de acentuación de todo tipo de palabras, siempre con estudios estadísticos por delante, que nos permitan comprobar el dominio de los contenidos sobre esta disciplina. Cuando el porcentaje de corrección se aproxime, como en los signos de puntuación al 80% de eficacia, consideraremos superado el paso que nos abrirá las puertas para continuar adquiriendo las otras técnicas básicas de aproximación a la redacción.

7.2. Letras problemáticas
   
El dominio de la ortografía en este punto es ciertamente más difícil. Aquí no es suficiente con conocer las reglas, que por otro lado no son universales, ni afectan de igual manera a todas las palabras.
    A pesar de ellos nos vamos a atrever a exponer ciertas recomendaciones que consideramos efectivas:
    a) Practicar de la misma manera que los signos de puntuación y acentos y tildes aquellas reglas que tienen carácter universal sobre b, v, h, g, j, x, m, etc.
    b) Dotar al alumno del vocabulario básico del nivel para que lo emplee progresivamente en sus ejercicios de redacción.
    Poco más se puede hacer en este aspecto. Detenerse más aquí, con la intención de adquirir mejor dominio ortográfico sería suicida.

7.3. Tablero Ortográfico
   
Este es el punto que creemos más novedoso. En esencia consiste en colocar en el testero de clase, sobre un tablón de anuncios, una serie de palabras correctamente escritas. Estas palabras corresponden a aquellas de uso común más frecuente que los alumnos escriben incorrectamente en sus ejercicios de redacción.
    El sistema funciona de la siguiente manera: cuando un alumno escriba una palabra defectuosa, quedará obligado a hacerlo correctamente, sobre un trozo de cartulina, con caracteres y tipos lo suficientemente amplios y claros para que se pueda leer desde cualquier punto de la clase una vez situada en el Tablero Ortográfico.
    Este Tablero Ortográfico se irá aumentando progresivamente en la medida que el uso de nuevas palabras empleadas por los alumnos lo requiera.
    Cuando un alumno escriba mal una palabra por primera vez no se le considerará incorrecta a efectos de cómputo estadístico en su baremo personal. Sin embargo, sí estará obligado a ponerla públicamente en el Tablero Ortográfico. Desde este preciso momento, esa palabra ya es del dominio de toda la clase, lo cual indica que a cualquier otro alumno que la use incorrectamente se le computará.
    El Tablero Ortográfico estará expuesto permanentemente en el testero de la clase a lo largo de todo el curso escolar y siempre estará bien visible cuando se hagan todo tipo de ejercicios escritos.
    El objetivo que se persigue es que la imagen de la palabra, relativamente dificultosa, a fuerza de mucho verla, quede grabada correctamente en la mente de todos los alumnos.
    El profesor ha de procurar, finalmente, que el número de palabras que integren el Tablero Ortográfico no sea excesivo para que el refuerzo mental sobre grupo de palabras no se diluya.

 

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