Una
técnica de redacción
Presentación
2. Texto modelo
3. Lectura comprensiva
4. Estructuración del texto
5. Imitación del modelo
6. Puntuación
7. Ortografía
8. Autocorrección
9. Heterocorrección![]()
4. Estructura del texto
4.1. Enumeración de las oraciones.
Tenemos el texto que previamente hemos seleccionado. Ya está plasmado en la forma que consideramos idónea. Ahora, preferiblemente con lápiz de diferente color, enumeraremos cada una de las oraciones del texto; con esto conseguiremos una observación, más o menos detenida, sobre la amplitud y contenido de las oraciones. Sobre una segunda lectura, iremos remarcando, en color distinto también, cada uno de los signos de puntuación. Ello nos ayudará a ir comprendiendo progresivamente el sentido y la importancia de los signos ortográficos.
Otra distinción que debe quedar plenamente visible es la separación entre los párrafos que componen el texto. A modo de sugerencia hay dos elementos, como separar por un renglón en blanco los párrafos e iniciar el párrafo en su primer renglón más adentro que los sucesivos -sangrado-.
Todas estas puntualizaciones, aunque parezcan nimias, son importantes para nuestro objetivo.
En resumidas cuentas, que el texto, después de estas cuestiones previas, debe quedar así:
Fecha:
Nombre: Núm:
Ideas
Tema: (A)
(B)
1 Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. 2 Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
3 Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes, gualdas... 4 Lo llamo dulcemente y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
5 Como cuando le doy. 6 Le gustan las naranjas mandarina, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel.
7 Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. 8 Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo.
Juan Ramón Jiménez
"Platero y yo"4.2. Extracción de ideas
A partir de este momento empieza el proceso de extracción de ideas propiamente dicho.
Fundamentalmente consiste en lo siguiente: Se lee con detenimiento y con gran concentración, cada uno de los párrafos, y sucesivamente.
Una vez hecho esto, se intentará sacar de cada párrafo una frase, una palabra o expresión que por su contenido ideológico pudiera resumirlo. Y esto se hace con cada uno de los párrafos del texto. Es conveniente que en esta fase se atienda, para la extracción de ideas, sólo a los párrafos. Pudiera ser, por la complejidad del texto, que esto no fuera lo más idóneo. Entonces se seguirá el criterio de reagrupación más conveniente. En todo caso es aconsejable, en los primeros pasos, no excederse del párrafo: da una visión más clara. Si las palabras o expresiones del párrafo no tuvieran la suficiente claridad para que nos sirvan de resumen o idea, echaremos mano de la resultante a una pregunta tan común como ¿qué dice aquí?, respondida en pocas palabras.
Se indicará, asimismo, con precisión matemática, la extensión que cada idea abarca en el texto, esto es, el número de frases que la integran.
Somos conscientes de que éste es un proceso lento. Al principio puede no resultar fácil, pero estoy seguro que la práctica iterativa proporcionará perfección suficiente.
4.3. Extracción del tema
Pues bien, ya tenemos las ideas que componen el mensaje en el lugar apropiado, el "B". El siguiente paso consiste en extraer aquella idea central o tema que por contenido sea capaz de englobar a todas las secundarias en una sola.
De esta manera quedaría, aproximadamente, nuestro anterior texto:
Fecha:
Nombre: Núm:
Ideas
Tema: "Platero"
1. Descripción externa (1-2)
2. Costumbres de Platero ( 3-4)
3. Gustos de Platero (5-6)
4. Su porte (7-8)
1 Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. 2 Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
3 Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes, gualdas... 4 Lo llamo dulcemente y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
5 Como cuando le doy. 6 Le gustan las naranjas mandarina, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel.
7 Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. 8 Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo.
Juan Ramón Jiménez
"Platero y yo"