Una técnica de redacción
Presentación 2. Texto modelo 3. Lectura comprensiva
4. Estructuración del texto 5. Imitación del modelo 6. Puntuación
7. Ortografía 8. Autocorrección 9. Heterocorrección

6. Puntuación
    Hay una afirmación importante que ya hemos esbozado y que no es conveniente olvidar: todos los signos de puntuación y ortográficos, en esta primera fase, se deben poner de diferente color con el único objeto de resaltar su presencia, así como de reconocer su necesidad. 
    En este aspecto de la puntuación se deben perseguir los objetivos de forma separada y progresivamente. Sólo se atenderá a la cuestión siguiente cuando se piense que se domina con bastante perfección la anterior.
    El proceso metodológico que consideramos más indicado sigue los siguientes pasos:
    1. Presentar textos cortos con puntuación correcta.
    2. Realizar una lectura en las condiciones anteriormente descritas.
    3. Presentar de nuevo el texto sin el tipo de puntuación o signo gráfico cuyo objetivo nos hayamos planteado.
    4. Intentar una puntuación por parte de los alumnos:
        a) de forma individual
        b) en grupos reducidos, en los que se discutan y comparen las diferencias ortográficas
        c) discusión conjunta profesor-alumnos exponiendo las razones; asimismo se observará la posibilidad de existencia de puntuaciones diferentes pero posibles.
    Cuando los alumnos realicen este proceso metodológico deberán estar en conocimiento de las teorías, normativa o consejos prácticos sobre la colocación de los distintos signos ortográficos; aunque este aspecto no es absolutamente necesario.
    Este tipo de ejercicio lo recomendamos encarecidamente, realizado con independencia del propio de la redacción. Hasta que no haya un relativo dominio del mismo -aproximadamente en un 80% de corrección- no se debe proseguir en el desarrollo de esta técnica de redacción.
    No es necesario ahora hacer una exposición exhaustiva sobre el empleo de los diferentes signos de puntuación, puesto que estas reglas son suficientemente conocidas por los maestros y, por otro lado, también pueden encontrarse en cualquier manual al uso. Sí queremos hacer hincapié en la relativa flexibilidad de los signos de puntuación de cuyo empleo debemos ser conscientes que es muy difícil inferir leyes inmutables, aunque sí podemos sacar leyes lógicas que el niño comprende bien cuando se ajustan a una determinada inflexión de la frase. 
    En el índice hemos hecho una relación de los signos de puntuación sobre los que progresivamente se debería practicar hasta conseguir la corrección necesaria en su uso.

 

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