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| 1. Presentación 2. Texto modelo 3. Lectura comprensiva 4. Estructuración del texto 5. Imitación del modelo 6. Puntuación 7. Ortografía 8. Autocorrección 9. Heterocorrección |
Hace muchos años que me dedico a la enseñanza en la E.G.B. Siempre he observado que, en los últimos cursos, hay problemas graves relacionados con la expresión escrita. Los alumnos se expresan con dificultad, la ortografía es una pena y los ejercicios escrito, así como cualquier otro documento, son un fárrago. Las causas habría que analizarlas en otro lugar, pero el dato, verídico, año tras año, está ahí. Los maestros nos sentimos decepcionados... y en cierta manera responsables...
La causa primera que me ha movido a escribir estas cuartillas ha sido la escasez de métodos prácticos sobre esta materia. Hay generalizaciones teóricas y metodológicas de cómo se debe aprender a escribir, pero lo que es un método, eso, creo, no lo hay. Existen, por otra parte, ciertos cursos de redacción que siempre -a falta de higos buenas son peras- son aprovechables, pero no están adaptados al niño: son para mayores.
Muchos días, estando en la escuela, he visto la frustración que siente el niño cuando se inicia un ejercicio de redacción. No sabe qué hacer. Hay una barrera inicial que no es capaz de saltar. La decepción es mayúscula cuando, una vez terminado el ejercicio, se le dice que lo que ha hecho es una porquería. Pero, ¿sabía él lo que tenía que hacer? ¿Sabía, quizás, qué objetivos se perseguían cuando se le indicó el ejercicio? Hay que tener una imaginación portentosa para superar estos saltos al vacío.
Consecuencia lógica de ello es un rechazo sistemático a este absurdo calentamiento de cabeza, que sólo llega a interesar a ciertos niños-prodigio, porque demuestran, cuando se leen en público sus redacciones exitosas, el dominio intelectual sobre el resto de la clase.
Vamos a intentar romper ese escollo inicial mediante una metodología, para conseguir unos ejercicios de expresión escrita, si no con duende, al menos sí aceptables técnicamente. En consecuencia dirigimos estas cuartillas a profesores y alumnos de E.G.B., preferentemente, como una aportación por si les puede facilitar su tarea.
El objetivo principal que me propongo al escribir estas líneas es rellenar un vacío metodológico -que, a mi juicio, existe en la didáctica de la expresión-comprensión escritas-. No será un método autosuficiente ni exclusivista; esto sería pretender demasiado. Sin embargo, sí aporta soluciones válidas, creo, en este maremagnum indigesto que es, para el niño, la redacción. Por otra parte pretendo hacer asequible la expresión escrita, poniéndola al alcance de aquellos que alguna vez pensaron que, aprender a redactar, era una cuestión difícil. No lo es, pero sí requiere, más que mucho esfuerzo, una actividad continuada. Soy de la opinión de que si se sigue nuestro método se puede llegar a expresarse correctamente; lo que no prometo es -sería absurdo, claro- hacer escritores. Finalmente nuestro método se propone matar -en lo posible- tres pájaros de un tiro: enseñarnos simultáneamente la lectura, la ortografía y la redacción, esto es, lo que en términos de objetivos en la E.G.B. se suele clasificar como comprensión y expresión de textos escritos. Todo el método responde a una metodología globalizada.
En síntesis, el proceso de nuestro trabajo contiene dos fases. La primera de ellas, llamada INSTRUMENTAL, va dirigida al aprendizaje de unas técnicas básicas. Su aplicación temporal podría concluir con el sexto curso de la E.G.B. En ella se exponen, mediante el empleo de unas técnicas puramente instrumentales, la esencia del proceso de redacción, desde que nos sentamos ante un papel en blanco, hasta que hemos roto esa barrera de no saber qué hacer. Se debe concluir esta fase cuando los ejercicios de redacción sean técnicamente perfectos, esto es, sin incongruencias semánticas y sin defectos en los signos de puntuación.
CREATIVA es el título que hemos escogido para nuestra segunda fase. El objetivo a conseguir es una expresión, no ya correcta solamente, sino personal, en la que se manifiesten las individualidades estéticas en lo posible. El punto de referencia para su aplicación serían los dos últimos cursos de la E.G.B., aunque estas delimitaciones no es necesario tomarlas en sentido estricto.
Este método busca ser, en primer lugar, empírico. Somos de la opinión, en cuestiones educativas partidarios de la actividad. El camino se hace andando -"se hace camino al andar", en palabras de A. Machado- y no diciendo por dónde se va. Ahora bien, si se conjugan, al unísono, los dos términos, dos veces bueno y mejor que mejor.
Este método no es perfecto. También tiene sus limitaciones. Sencillamente me ha motivado a escribirlo la escasez de otros y los buenos resultados que con él he obtenido.